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Excelente drama de Armiñán

Por Enrique Fernández Lópiz

La película El nido (1979) cuenta la vida de Alejandro, un director de orquesta retirado. Es una persona solitaria, escéptica y excéntrica. Alejandro (Héctor Alterio) se enamora perdidamente de una niña de trece años (Ana Torrent), vecina de la mansión que habita. Esta amistad incomoda en el pueblo, incluyendo a gente influyente.

La película está excelentemente dirigida por Jaime de Armiñán, un meritorio director que ha tocado múltiples palos en el cine y siempre con éxito: Mi querida señorita, 1971; El amor del capitán Brando, 1974; Mi general, 1987; Juncal (TV), 1989, etc.

En este film, Armiñán analiza con maestría y belleza el amor platónico entre un hombre mayor y una niña. La historia recuerda la famosa y archiconocida Lolita de Vladimir Nabokov, pues queda claro en la historia que es la niña quien seduce al hombre mayor. La niña, con la turbadora moralidad y crueldad de su edad y su condición perversa, y él, lúcidamente enloquecido por todo lo que la niña representa. Este es uno de los mejores aspectos de la obra: sus sorprendentes e inquietantes personajes.

La película ubica la trama bajo el peso de una sociedad tradicional y represora donde priva la soledad y el imparable paso del tiempo. Además, la aventura que plantea es un reto sin salida, un proyecto quijotesco y quimérico. Finalmente, el protagonista entiende que la relación es un imposible, que le hace sufrir excesivamente, y el viejo músico decide poner fin a su sufrimiento recurriendo a una argucia que acabará con su vida.

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Si la dirección es de gran calidad, no lo son menos el guión del propio Armiñán, la fotografía de Teo Escamilla, la música de Alejandro Massó y particularmente las interpretaciones de Héctor Alterio, Ana Torrent, Agustín González, Amparo Baró, Ovidi Motllor o Luis Politti entre otros, y todos con interpretaciones notables y conjuntadas.

Es una película muy interesante que ahonda y recala en esos vericuetos que tenemos los humanos y que resultan ser en tantas ocasiones motivo de la ira y el enjuiciamiento de los mesiánicos y perdonavidas, de los santones y biempensantes que en el mundo hay. Hay una escena en la que el cura del pueblo le dice a Alejandro que los parroquianos ya están enterados de su singular romance con la niña, y añade: Los más piadosos opinan que estás un poco gili, los más generosos que estás mal…, y los más apasionados que eres un maníaco sexual y que habría que darte un escarmiento; guárdate de este último grupo.” Como para ponernos a pensar en la impiedad humana y exclamar el dicho bíblico de: “No juzguéis y no seréis juzgados.

Esta película fue nominada al Oscar como mejor película extranjera y es probablemente una de las más sólidas y atractivas cintas de Jaime de Armiñán. Como escribió Morales: Fascinante drama sobre las costumbres provinciales y los prejuicios sociales.”

La considero una película sólida y muy recomendable; una obra importante de la filmografía española.

Puedes ver aquí el tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=P3WKkZAmzkc.

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