Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Everly

Por Jon San José Beitia

Vehículo de acción sin pies ni cabeza, preparado para el lucimiento de su intérprete protagonista absoluta, Salma Hayek, que luce cuerpo y  carencias interpretativas en este mediocre producto.

El argumento es bien sencillo al tiempo que ilógico. Atrapada en su apartamento, Everly (Salma Hayek), es una mujer que debe enfrentarse al acoso de todo tipo de asesinos enviados por su ex-novio que resulta ser un peligroso y rencoroso jefe de la mafia.

Apasionante premisa inicial que suena a broma barata, teniendo en cuenta cómo se desarrollan los acontecimientos. Todo ocurre en el apartamento de la protagonista por donde desfila una amplia galería de asesinos armados para intentar acabar con su vida. Los responsables de la película no se la toman en serio  y, posiblemente, ese es uno de sus aciertos puesto que se dedican a realizar todo tipo de enfrentamientos y combates que contradicen las leyes de la naturaleza y la física.

everly2

Los primeros minutos de la película dejan en evidencia las pretensiones de la misma, un entretenimiento de acción despreocupado y pasajero, para distracción del público  a costa de la presencia de la actriz, cuyos voluminosos pechos son los que sirven de relleno para el incoherente y débil argumento inicial.

Presenta un aspecto visual gamberro y divertido, puede recordar en menor medida el estilo de Kill Bill, pero queda muy lejos de éste, llegando a estar más próxima al ridículo absoluto. Diálogos, situaciones, interpretaciones, efectos especiales, todos están al mismo nivel, al más próximo de una papelera donde recoger las basuras de toda la comunicad.

Presenta numerosas situaciones de acción, violencia y todo con toques de humor que son los que hacen que, en cierta medida, la película funcione. A pesar de presentar y ofrecer numerosas secuencias de tiroteos y peleas, el pobre y vacío argumento hacen que el interés del espectador decaiga ostensiblemente.

Ideal para una tarde que estemos dispuestos a tolerar numerosas licencias arguméntales y que tengamos el sentido del humor lo suficientemente preparado para semejante broma.

Jon San José Beita

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone
Tags

Escribe un comentario