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Estoy vivo

Por Jon San José Beitia

Curioso relato de terror que parte de una base inicial interesante en el que una familia se tambalea al llegar al mundo un niño con las características de un monstruo.

Las bases del relato son interesantes, crean diversos debates éticos y morales, pero no llega a alcanzar las cotas de profundidad deseadas, perdiendo pulso en el ritmo y en la atención del espectador, que contempla el desarrollo de los acontecimientos sin mucho entusiasmo.

Los responsables de la película sacan el máximo partido al bajo presupuesto del que disponen, jugando con el misterio que rodea al extraño ser que ha venido al mundo, sugiriendo más que mostrando, algo que se agradece. Emplean las tradicionales maquetas y juegan con los colores para potenciar el misterio que rodea al nuevo ser.

Las interpretaciones quedan muy lejos de ser memorables, los intérpretes, todos sin excepción, cumplen con su trabajo, pero no lo bordan, lo que hace que el relato pierda credibilidad, posiblemente también porque los responsables de la película no llegan a profundizar excesivamente en el drama que puede suponer tener una criatura de esas características. Cae en la reiteración de ideas y planteamientos iniciales con los constantes dilemas éticos, perdiendo en el aspecto del más puro cine de terror. Cierto es que existen escenas que logran generar la tensión y el suspense necesario, pero no se prodigan mucho.

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La película presenta problemas de ritmo, a pesar de su corta duración, llega a hacerse larga y tediosa por la falta de situaciones que despierten por completo la atención del espectador. Todo discurre de una forma monótona y previsible. Es como quedarse contemplando un caracol, sabes hacia donde va y es cuestión de tiempo verle llegar. La calidad técnica de la imagen y el sonido es muy simple y pobre, con un tratamiento de los movimientos de cámara torpes e incluso molestos.

Como anécdota, destacar la labor de uno de los grandes del cine, habitual colaborador de Alfred Hitchcock, Bernard Herrmann, que logra aportar su experiencia y prestigio a una floja película. Su mano y arte se hacen notorias y logran generar tensión e intensidad en los momentos necesarios.

En términos generales, es un producto interesante que se hace pesado, porque cae en un bucle monótono y reiterativo del que solo sale al alcanzar un desenlace pobre y decepcionante. Como anecdótico y original puede valer, pero, sin duda, podría haber dado para mucho más, tanto en lo dramático como en el aspecto de terror.

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