Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Èric Bertrán: ¿Héroe o gamberro?

Por Manuel G. Mata

Dado que esta página habla de cine, el cine es arte, y a mi entender el arte no entiende de barreras, me centraré en hacer la crítica alejando todo lo posible la política (que aborrezco, ya que soy apolítico convencido) y centrándome en la narración.

No conozco Cataluña pero he tenido la oportunidad de conocer a catalanes y, personalmente, jamás he tenido problemas con ninguno de ellos. Llegué a conocer en un viaje a Copenhague a dos independentistas y no tuve problemas de comunicación con ellos, entendieron en todo momento que, al no tener la misma riqueza lingüística que ellos, nuestro idioma para comunicarnos debía ser el castellano. He hecho llamadas a empresas catalanas, me han atendido en catalán y al decirles yo “Buenoh díah, me llamo Manué”,  me han dado los buenos días en castellano, incluso con una chica de “Barna” con la que me di unos besines durante un tiempo descubrí que no todos son unos tacaños (mientras yo, como buen andaluz, me tocaba los cojones y cobraba el PER ¿no?), sino que son gente muy abierta y dispuesta. Habrá de todo, como en todos lados: tacaños, antiespañolistas, independentistas, republicanos, nazis, ciudadanos más cabrones de Judas… Pero ahí es donde reside la grandeza de la sociedad, en la variedad, ¿verdad?

Tras esta pequeña introducción, os voy a decir de qué va la película dirigida por Joel Joan y Sergi Lara, basada en hechos reales. Èric Bertran, un adolescente fan de Harry Potter es el webmaster de una página web de carácter independentista que defiende el uso de la lengua catalana. Un día, decide mandar un e-mail a una conocida cadena de supermercados que no etiqueta sus productos en catalán. La empresa se toma este e-mail como una amenaza, pues el correo se podría interpretar como tal, por lo que deciden denunciar. Al poco tiempo, la brigada antiterrorista se planta en la casa del joven Èric y le acusan de terrorismo informático.

fenix1123_2

Dejando de lado toda la polémica que puede rodear al conflicto “hispano-catalán” lo cierto es que nos encontramos con un buen material para estructurar un buen drama, y a mi manera de ver, la cinta lo consigue. La película tiene mucho ritmo, es dinámica y cuenta con una buena historia, o al menos una historia que sabe enganchar si consigues vivir el conflicto del protagonista. Es cierto que Éric es tratado como una víctima, pero creo que los directores, a mi modo de ver, han sabido impregnar en el personaje un aire chulesco y cafre que consigue hacernos ver que no es un mártir, pero tampoco un santo, pues las amenazas y algún que otro mensaje salido de tono argumentan el posible odio con el que la Fiscalía intenta acusarle de terrorismo. El problema con el que cuenta la película, a mi modo de ver, es que la trama principal tiene mucha fuerza, pero luego no todas las subtramas terminan de cuajar. El acoso escolar, el vacío de los compañeros y el qué dirán de los vecinos ayuda a reforzar, pero la historia de amor y el poco peso de los padres en la trama no lo veo yo muy bien encajado. El reparto trabaja muy bien, el joven Nil Cardoner se echa todo el peso de la producción a sus espaldas y consigue convencernos, al igual que el buen trabajo de Wagener o Villanueva, entre otros, no obstante, creo que la cinta también se recrea demasiado en retratar a los “malos” (Fiscalía y Guardia Civil) como malos malísimos. No he investigado mucho sobre el tema, lo justo para saber hasta dónde había de verdad en la película, pero lo de “di que eres español o te encierro” me huele a mí a extremista, que conste que esto lo digo desde la ignorancia, no sé si el interrogatorio fue así o no. El cierre me ha parecido algo fallido, creo que se exalta demasiado un poco todo y no me ha gustado -OJO SPOILER- que al pasar por el supermercado que denuncia a Èric aparezcan pintadas independentistas y de apoyo al adolescente; tira por tierra todo lo visto y convierte al protagonista en guerrilla urbana. Tampoco he entendido que los que pegan a Èric en el colegio y le llaman “indepe” hablen en catalán y no en castellano.

No vivo el día a día de la sociedad catalana, y desde donde vivo y con toda la libertad que me ha dado aprender a pensar por mí mismo, opino que igual de cabrón es el que pinta en una fachada: Escribe en catalán, que el que escribe en otra: Escribe en castellano. Ya somos mayorcitos para respetarnos y para darnos cuenta que hay más cosas que nos unen que más cosas que nos separan.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Comentarios

  1. Enrique Fernández Lópiz

    Me gusta tu crítica, yo sí conozco cataluña y a catalanes y no solo no he tenido problemas, sino que me han tratado mejor que en mi pueblo. Y lo del idioma es una creación polémica de los políticos para su propio provecho, yo tampoco he tenido problema con ese asunto, y además, me gusta el catalán y si puedo aprender alguna cosilla, me parece bien.

Escribe un comentario