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Encadenados

Por Enrique Fernández Lópiz

He visto esta película recientemente de nuevo; ya la he visto varias veces y siempre me parece una obra maestra, una de esas películas que no se olvidan, que tiene prácticamente todo lo que precisa una película de intriga, de espionaje y de amor: dirección, guión, reparto, fotografía, música y tensión sostenida. Pero vayamos por partes.

Acabada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el padre de Alicia Huberman, a la sazón un espía nazi, es condenado por traición contra los Estados Unidos. Tras el juicio, Alicia (Ingrid Bergman) da una fiesta a la que asiste un apuesto desconocido llamado Devlin (Cary Grant). Devlin es un agente de los servicios de Inteligencia, un hombre atractivo que le pide a Alicia su colaboración para atrapar a Alexander Sebastian (Claude Rains), el cerebro de los nazis en Brasil. Inicialmente Alicia se muestra contraria a la propuesta pero finalmente acepta la misión, sobre todo porque, como claramente se apunta en el film, ella ha quedado prendada del guapo agente americano. Ya en Brasil, Alicia consigue sintonizar con Sebastian y se va a vivir a su casa para posteriormente casarse con él. Pero su aventura y su implicación acabarán poniendo su vida en riesgo.

Encadenados es la novena película que rueda Hitchcock en su etapa americana, con un enorme guión de Ben Hecht y la quintaesencia del aprovechamiento dramático del Blanco y Negro de Ted Tetzlaff, sin que la música de Roy Webb le vaya a la zaga, una música que alterna pasajes cálidos y sentimentales con otros fríos y desabridos, en el marco de una texto musical efectivo y palpitante.

Ni que decir tiene que el reparto es de lujo. Maravillosa pareja protagonista con un Cary Grant inconmensurable, creíble al cien por cien, mirando siempre a donde hay que mirar y llenando pantalla, y él, acompañado por una bellísima Ingrid Bergman que hace uno de los mejores papeles en su dilatada carrera de actriz. E igual hay que decir del genial Claude Rains, personaje inquietante y maléfico, que fue propuesto para el Oscar como actor de reparto. El resto hacen un coro actoral perfecto a estas tres figuras cumbre.

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Este film mereció, como en parte ya he apuntado, dos nominaciones al Oscar: mejor actor de reparto (Claude Rains) y guión original; y en el Festival de Cannes fue nominada a la Palma de Oro a la mejor película. Y aunque no consiguiera ser premiada en estos certámenes, no por ello pierde el calificativo de obra cumbre, como Truffaut dijo, por su lograda atmósfera de ‘sueño filmado’, su gran fotografía y por conseguir en su estilización y sencillez, el máximo de efectos con el mínimo de elementos y con el mínimo de violencia.

El film es un thriller de espionaje, pero también un drama romántico, e igual una cinta psicológica con intriga criminal. La época de postguerra en la que se desarrolla la trama, muchos nazis, y es el caso de esta obra, se establecen en América del Sur. Los personajes, tanto los nazis como la contraparte del servicio de inteligencia y la propia protagonista están muy bien perfilados y dotados de profundidad en el guión. El relato se desenvuelve de manera fluida y con enorme sutilidad, rayando en el cinismo, sobre todo en el personaje de Alexander Sebastian. Hay diálogos notables y una atmósfera densa y amenazadora. Hitchcock, como suele hacer, lleva al límite las situaciones de peligro creando una tensión que empatiza plenamente con el espectador, tensión que hace que te suden las manos, como la escena en la puerta de la bodega o el rescate de Devlin a Alicia mientras desciende por las escaleras de la casa con ella en brazos. Pero también hay que decir que estas situaciones de nerviosismo las realiza Hitchcock con certidumbre y distinción, es decir, con sensibilidad y finura, sin exabruptos. De otro lado, los personajes suman rasgos morales contradictorios, en ocasiones son inocentes y otras culpables, a veces son sinceros y otras engañosos, generosos y codiciosos, amorosos o vengativos. Y de otro lado hay varias escenas, como la de la llave en la mano y cómo la deja caer la protagonista Bergman al abrazar a su marido; la taza de café, u otras, donde se presta atención a detalles visuales que tienen un sentido alargado más allá del puro pormenor, o sea, que dicen más de lo que pudiera parecer a primera vista. También el vestuario diseñado por Edith Head hace a modo de vía expresiva en el plano visual y revela el interés de Hitchcock por la elegancia, la belleza y el deseo.

Hay un detalle muy psicológico, tanto para el film como para analizar –si tuviéramos más tiempo- al propio Hitchcock. Me refiero a un personaje que es casi un arquetipo de las películas de Hitchcock: una dominante y celosa madre, como lo es la de Alex Sebastián; pero que es un personaje con equivalencias en otros filmes de Hitchcock como el caso de la inquietante Mrs. Danvers de Rebeca; madre siniestra que también podemos ver en Los Pájaros; y cómo olvidar la emblemática Psicosis.

Esta es una de esas películas que yo agradezco sobremanera, una película que siempre apetece ver, sobre todo para hacer una cura de desintoxicación de tantas y tantas películas mediocres, burdas, violentas y malas como hay en el actual panorama cinematográfico. Y contra ello, nada mejor que recibir una lección magistral de cine, y Hitchcock nunca falla: ¡haz la prueba!

Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Obra maestra del cine clásico. Oda audiovisual made in Alfred Hitchcock. El reparto sencillamente mítico comenzando tal y como muy bien dices por Cary Grant, Ingrid Bergman y Claude Rains. Sin embargo todas las demás piezas están también en su sitio sino lo siguiente

    Gran detalle también el que acabas de apuntar con lo de “La madre dominante y celosa” Firma y sello de Hitchcock en varias de sus odas.

    Mi enhorabuena Enrique por tan excelente crítica y un saludo para ti

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Gracias Miguel por tus palabras sobre mi crítica de “Encadenados”; la verdad es que tú no te quedas “manco”, y recuerdo críticas tuyas muy buenas sobre “La gran estafa americana” o “La ladrona de libros”; y hay más. O sea, que yo también te felicito. Saludos amigo y colega cinéfilo.

  3. Toni Ruiz

    Muchas gracias por volver a traerme a la memoria a esta maravillosa película con una crítica tan certera y bien escrita. Hitchcock era un auténtico “crack”. Enhorabuena.

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