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Elektra

Por Jon San José Beitia

La falta de ideas en Hollywood, junto con la enfermiza necesidad de las productoras de exprimir al máximo el jugo que dan los superhéroes en taquilla, dio como resultado que viera la luz un producto de las características de Elektra.

El personaje interpretado por la hija de James Garner en la versión cinematográfica de Daredevil, la escultural Jennifer Garner, se convierte en protagonista absoluta de un relato alejado del mundo de Daredevil, desarrollando un breve episodio de sus vivencias. La película es una clara artimaña de las productoras para ingresar dinero en sus arcas, a base de ofrecer un relato intranscendente que tenga como protagonista a un superhéroe para emplearlo como reclamo. Si la propia Daredevil no funcionó como se esperaba de ella con el soso Ben Afleck tras la máscara, Elektra, con Jennifer Garner no se queda lejos de este fallido relato de superhéroes.

El argumento, como su propia protagonista, no da para mucho y ofrece lo que perfectamente podría haber sido un episodio inicial para una futurible serie de la heroína en televisión. Presenta notables carencias argumentales e interpretativas, donde se explota la imagen escultural de Jennifer Garner para desviar la atención de lo que es un relato carente de una base firme. Cae en la reiteración de ideas y situaciones, abusando de las imágenes del paisaje y de las ensoñaciones y recuerdos de la protagonista que, únicamente, sirven para dejar pinceladas de la personalidad del personaje.

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Cuenta con unos efectos especiales moderadamente convincentes, con los que intenta ofrecer una batalla entre Elektra y sus grandes enemigos, cinco personajes con notables y fantásticas capacidades para el combate. Algunos de los personajes a los que debe hacer frente Elektra, resultan atractivos e interesantes y prometen más de lo que realmente ofrecen. Los responsables del relato simplifican en exceso los enfrentamientos, y muchos de estos personajes alcanzan un final demasiado precipitado. Jennifer Garner se limita a posar para la cámara y lucir cuerpo, sin lograr dotar a su personaje de la intensidad necesaria ni en el aspecto emocional, ni en los combates.

Elektra constituye un relato de superhéroes tan fácil de ver como de olvidar, totalmente prescindible e innecesario. Paradojas de la vida, Elektra es una heroína, sin chispa.

Jon San José Beitia

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