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El vuelo… que aterriza mal

Por Benjamín Obiang

Zemeckis y Washington. Washington y Zemeckis. Dos nombres que cuentan con un currículum impecable; y que, si se unen, no podemos tener dudas de que uno corresponderá al otro. No es así por completo.

No es la primera (ni será la última) que vemos una película sobre drogas o alcoholismo. Quizá Zemeckis ha intentado darle una profundidad más, un factor escondido; quizá tan escondido, que muchos no lo habrán encontrado o quizá mal escondido.

La historia se abre con un accidente de avión tripulado por Whip Whitaker (Denzel Washington), quien realiza una serie de maniobras que hace salvar la vida de casi la totalidad de los pasajeros. Sin embargo, su adicción al alcohol hace dudar de su heroísmo en la investigación con el fin de esclarecer la causa del accidente.

La escena del accidente es absolutamente increíble e imprescindible para todos los fanáticos del cine. Sin embargo, es acabar la escena de acción y la película se viene algo abajo y en un guión muy irregular. La razón es que Zemeckis no nos acaba de ubicar al espectador en la película.

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De acuerdo, Whitaker es una persona con una vida rota; pero, ¿qué es lo relevante?, ¿la investigación que se abre por el accidente?, ¿su alcoholismo? Zemeckis no es capaz de dirigirnos hacia ninguna dirección durante toda la trama de la película. Lo único que nos sitúa con la mirada en la pantalla es la actuación de Denzel Washington. Esperaba una trama más ambiciosa, controvertida y diferente. La sensación es que nos encontramos con todo lo contrario: los minutos van pasando entre alcohol, nostalgia y drama; algo que nos puede dar cualquier director.

Si no tienes algo ambicioso, controvertido o diferente, ¿qué te queda? Relatar una buena historia guiada con una brújula. Y ahí está el problema, cuando quieres que alguien descubra algo tienes que dar las pistas; y esas pistas son las que le han faltado a un guión débil.

La pista sobre los principales problemas: el alcoholismo y la investigación en marcha. Sabemos que existen esos problemas; y que el final versará sobre eso pero no existe ni una “chispa” para que el espectador se interese realmente por estos datos.

La pista sobre los personajes son absolutamente irrelevantes y eso que el reparto es de nivel, Kelly ReillyDon CheadleBruce GreenwoodJohn Goodman y James Badge Dale. Ninguno de ellos aporta nada a una historia sin edulcorar.

Exactamente, cuando esa falta de pistas o, más bien, pistas bastante deficientes fallan, hacen que un final que podría haber sido algo maravilloso acaba como algo facilón, moralmente ridículo y totalmente fuera de sitio.

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