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El único superviviente

Por Áralan Aidir

«La guerra es una masacre de gente que no se conoce, para provecho de gente que sí se conoce pero no se masacra.»

No me acuerdo quién dijo esto, pero acertó de pleno. Y siempre ha sido así. Por eso, cuando nada más comenzar esta película me muestran el entrenamiento de los SEAL, más que pensar «joder, macho, ¡qué tíos!» (como pensaba cuando veía las de Rambo años ha), yo me preguntaba: «¿qué tipo de retrasado mental es capaz de aguantar estas vejaciones creyendo que lo que van a sacar de él es algo bueno (no una simple máquina de matar gente desconocida) y encima presumir toda la vida de ello?» De todos es sabido que no precisamente las personas más lúcidas y preparadas son las que componen el cuerpo de marines o de los SEAL (o paracas, o legionarios, o…). Los marines suelen estar llenos de gente de bajo nivel cultural y, en general, de personas que, con la debida y machacante propaganda, se han creído eso de que prepararse para estos cuerpos es algo patriótico, algo bueno, algo necesario, algo cojonudo. En Jack Reacher, Tom Cruise lo dice muy bien: «Tres tipos de personas se apuntan al ejército: los que lo hacen por tradición familiar, los que quieren matar y que la justicia no les persiga por ello»  y otra que no me acuerdo. (Yo metería a gente que quiere ganarse una nacionalidad o gente desempleada que sólo ve esa salida).

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Y con esta idea en la cabeza, me siento a ver la película a ver si me muestran algo verdaderamente real y profundo (un análisis de qué piensan los soldados del porqué están allí, una mínima autocrítica… Algo nuevo, vaya) y me encuentro con más de lo mismo. Nada nuevo, salvo la somanta de hostias que se llevan a base de caídas provocadas o accidentales que te llevan a pensar si los huesos y órganos internos de los SEAL están recubiertos de titanio y de ahí que se llamen “cuerpos especiales”. Ahí está el intervencionismo estadounidense en Afganistán, que nada tuvo nunca que ver con nada, la magnífica puntería que tienen los SEALS y los talibanes no, el humanitarismo de los estadounidenses y el salvajismo de los malos, los discursos patrioteros en off que dan más pena que otra cosa, las cámaras lentas más resobadas que “pa qué” y todo los demás que ya habéis visto en muchas otras cintas.

¿Entretenida? Sí, desde que aparecen los pastores. Toda la preparación anterior no tiene “ni chicha ni limoná”. La parte donde más se lo han currado ha sido esa, la de persecución y supervivencia, amén de que la puesta en escena es más que correcta y los recursos empleados, los más adecuados posibles. En eso, Hollywood no suele fallar, a qué negarlo. La parte final, en el pueblo árabe, también tiene su aquél (incluso con su momento de auto curación a lo Rambo. (¡Qué tíos estos de los cuerpos especiales, jo macho!), aunque no puedes, o al menos yo no pude, dejar de paladear un regusto a políticamente correcto más que otra cosa, pero al menos sí entra en una nimia diferenciación de que no todos los árabes son malos, malotes.

En fin, que pasable, chicos. Yo esperaría a verla en un formato que no sea caro (a ser posible, gratuito -yo me apunté a esta última-), a no ser que a alguien a estas alturas todavía le chiflen las películas de barras y estrellas y ya está, que seguro que las hay y no pasa nada por ello, claro.

¿Para cuándo una película bien hecha que trate de verdad la primera frase de este mensaje?
El único superviviente, ya os digo que no es. Es más, seguro que algunos de por allí la verán y se apuntarán a matar legalmente a gente que no conoce para provecho de gente que sí se conoce, pero no se masacra.

P.D: Si algún soldado o familiar de soldado se siente ofendido por esta crítica, lo siento. Más ofendido me siento yo todos los días por sus asesinatos legales por todo el mundo que encima me lo hacen pasar como si fuera algo necesario, virtuoso y bueno y de que encima lo hacen por mi bien.

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