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El triunfo de la voluntad

Por Clara Castro

Rechazada y aceptada a partes iguales, El triunfo de la voluntad es una obra concebida al servicio de una idea. Fruto de un momento concreto, la Alemania de 1934, y de un contexto particular, el momento álgido para el Gobierno de Adolf Hitler en el que se proclamaba y anunciaba la vuelta de Alemania a la posición de dominancia que para los nazis merecía, este documental se centra en la exaltación de la figura del líder nazi y en mostrar el apoyo y admiración generada en el pueblo alemán: la nación está unida en torno a él.

Concebido como un seguimiento completo del viaje de Hitler a Nuremberg con motivo de la celebración del Sexto Día del Partido Nacionalsocialista en 1934, el documental deja claro desde el inicio sus intenciones y prepara emocionalmente a los espectadores sobre los actos que están a punto de contemplar; para ello, el documental se vale tanto de la imagen, con una clara alusión a la simbología, como de intertítulos (que indican que este documental se realiza por orden directa de Hitler y que sitúan al espectador sólo “19 meses después del renacer alemán”). No obstante, el documental no se reduce sólo a ese seguimiento y también incluye momentos ficcionados (sobre todo introducciones y planos contextuales) que funcionan únicamente como puesta en escena.

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Rodada casi al estilo multicámara, El triunfo de la voluntad además de destacar por sus intenciones de movilización, destaca por su gran planificación técnica y por la abundancia de medios para su construcción. Así, combina los planos generales (que muestran a las masas arropando a Hitler en las calles y grandes recintos), los primeros planos (tanto de los líderes nazis durante sus discursos como de la multitud que los escucha y jalea, sobre todo niños y adolescentes que encarnan los ideales de la raza aria) y planos detalle de las banderas, pendones y demás símbolos. Construyendo las escenas a través de una gran variedad de encuadres (potenciando el uso de picados, contrapicados, planos aéreos y en movimiento) que dan impresión al espectador de un gran despliegue técnico, se aporta al espectador una gran sensación de inmediatez, ya que la gran suma de detalles le permite conocer todo lo que ocurre en cada momento.

Con respecto al montaje, cabe destacar el especial uso de las repeticiones de planos con motivos concretos que hacen referencia e insisten en pilares básicos de la simbología nazi. La construcción del relato evidencia esta insistencia, ya que mientras que, por ejemplo, los discursos aparecen cortados, los numerosos desfiles se muestran casi enteros.

En lo referente al sonido, de todos los documentales a los que nos hemos acercado en este apartado, El triunfo de la voluntad es en el que se hace un uso más importante para su construcción. En esta obra los discursos son una parte fundamental del relato y, también, de los actos mostrados: tanto Hitler como otros líderes nazis se dirigen en numerosas ocasiones a la multitud para explicar su ideología y sus intenciones (aunque sólo los discursos de Hitler se muestran de forma íntegra en el documental). Asimismo, también cobran protagonismo los cánticos y la música que toca el Ejército, centrada siempre en exaltar los valores de la Alemania nazi.

A los ojos de hoy en día, El triunfo de la voluntad puede parecer una obra anacrónica (por los ideales que defiende) y por su estructura, pero no hay que olvidar las intenciones que llevaron a su realización. La obra de Riefenstahl  consigue transmitir al espectador de la época el poderío del Gobierno y del Ejército nazi, además de mostrar el gran apoyo popular que recibía. Al margen de las ideologías, El triunfo de la voluntad es una obra de referencia dentro del documental propagandístico.

Comentarios

  1. Enrique Fernández Lópiz

    Amiga Clara, te doy las gracias por tus elogiosas palabras sobre mi crítica sobre La lista de Schindler, y te digo que tus comentarios y críticas a documentales (como Noche y niebla que cito), me inspiraron a mí. Así, yo también te felicito por estas críticas, otra que ya había leído: “El triunfo de l voluntad”. Mi idea, y creo que tú compartes conmigo por algunas cosas que dices, es que el régimen nazi constituyó una especie de experimento social sobre la locura colectiva. Algo parecido ocurrió con Stalin y continuadores en la ex URSS y su comunismo despótico. Yo visité poco antes de su caía, la URSS, para interiorizarme bién de qué cosa fue aquel cominismo también de locura. Para ver esta temática, hay muchas pelis, pero en nuestra página yo comenté de 2013 la peli alemana “Bárbara”, que también te recomiendo. Cordiales saludos y buen “finde”

    • marina

      Buenas no se si será ya muy tarde para preguntar, pero verás estoy muy interesada en este tema (y estoy haciendo una monografía sobre el tema), me preguntaba si podrías explicar a que te refieres con eso de un experimento social sobre la locura colectiva, ya que me ha llamado la atención. Sería de gran ayuda, gracias.

  2. Enrique Fernández Lópiz

    Clara, esta mañana estaba haciendo la crítica de la película El lector, donde de nuevo aparece el regimen Nazi y todo eso. Y acordándome de ti te vuelvo a citar con tu permiso y además he visionado en Youtube los impresionantes documentos que tú ya has comentado, “El triunfo de la voluntad” y “Noche y niebla”; la verdad es que son espeluznantes. Saludos y buen sábado

  3. Fernando

    A que se refiere cuando hablan del Sexto Día?

    Estoy haciendo una tesis sobre la propaganda nazi y su influencia en la propaganda política actual, pero lo del sexto día me desconcertó.

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