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El servicio otorga la ciudadanía

Por Javier Fernández López

Es una lástima que una película sufra de la pobre calidad de sus secuelas y al final quede olvidada. Es lo que sucede con Starship Troopers, una película del director Paul Verhoeven, famoso por llevar al cine Robocop, Desafío Total, Instinto básico y la controvertida y erótica cinta Showgirls. Basada en la novela homónima de Robert A. Heinlein escrita en 1959, Starship Troopers merece todo el reconocimiento en cuanto a película de ciencia-ficción, y no sólo eso, porque contiene bastantes dosis en lo que se refiere a temas políticos, sociológicos y filosóficos, siendo una sátira perfecta sobre el fascismo ambientada en un futuro no muy lejano.

Ya de por sí, el reparto indica que la película no puede tomarse muy enserio. Cuidado, eso no quiere decir que la película no posea profundidad. Todo lo contrario, la película contiene mucho, pues sólo con oír una de las frases de la película ya podemos entender por dónde van los tiros: «El servicio otorga la ciudadanía». Un recurso magnífico que abre la discusión, una crítica perfecta desde la perspectiva de un gobierno que sólo ve como ciudadanos aquellos que participan del servicio militar. El grado de ciudadano se consigue participando no en la actividad política, como podríamos pensar ahora, sino siendo un soldado más al servicio del ejército. Luego, la película se convierte en un entretenimiento palomitero ideal para cualquier espectador amante de frases cargantes y ochenteras.

Como decía, el reparto ya indica una película prácticamente adolescente. Casper Van Dien (Máxima tensión), actor con una carrera bastante pobre, es el encargado de protagonizar esta aventura espacial donde unos soldados se verán envueltos en una guerra contra una raza de insectos alienígenas que amenazan con destruir la tierra. Dina Meyer (Saw) y Denise Richards (Juegos salvajes) por su parte son las encargadas de dar ese toque romántico y bello a una cinta puramente superficial. Porque lo cierto es que, a pesar de todos los temas que se pueden ver en el film, Starship Troopers se ambienta en un mundo de personajes planos y sin cerebro. Pero así son los héroes de esta aventura, están asesinando a la raza humana y mientras tocamos el violín en territorio enemigo. ¿Acaso no merece eso un aplauso?

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También tenemos a Michael Ironside (Terminator Salvation) para ofrecernos frases que deberían pasar a la historia: «Todos luchamos, nadie se rinde. Si fracasáis, os mataré yo mismo».  Desde la mera esencia del género cómico, la película resulta ser una sátira magnífica que parodia los sistemas fascistas y militares. Y lo cierto es que se le acaba cogiendo cariño a estos personajes tan sumamente superficiales. Jake Busy (Juerga de solteros) también tendrá sus momentos de gloria. Una lástima que este actor haya quedado en un segundo plano en los últimos años. No se equivoquen, cuando vean la película dirán que las actuaciones son patéticas, pero es el prejuicio del que sufre esta película, porque la realidad es que son así a propósito, unos diálogos así no pueden ser sin querer. Y estando Neil Patrick Harris (Los pitufos), es algo que ya no puede ser motivo de duda.

Por supuesto, hay que destacar el trabajo de Basil Poledouris, encargado de ponerle música a la película, que aporta algunos temas bastante buenos y que le dan grandiosidad al conjunto. Las escenas con las naves espaciales ganan puntos con el fondo musical.

Los efectos especiales, por su parte, para ser una película de 1997 la verdad es que son bastante buenos, casi diría que el tiempo no le ha pasado mucha factura a la película. Si bien las escenas donde vemos el espacio y las grandes naves están un poco desfasadas, el resto cumple a la perfección. Las escenas de acción recrean una guerra cruenta y sanguinaria, y los bichos (como son llamados vulgarmente en la película) resultan ser un enemigo temible e inteligente, capaces de aniquilar a miles de soldados aunque éstos tengan armas de última generación. Y no se crean que hay un único tipo de insecto, porque la película es bastante rica en ese detalle. Y tranquilos, la puesta en escena roza un nivel sobresaliente. Paul Verhoeven sabe filmar y sabe dónde colocar la cámara.

La película se convirtió en un éxito, pero como dije al principio, está quedando un poco olvidada, algo que me apena. Hace unos años leí que estaban preparando un remake o una nueva versión de la cinta, pero no sé si el proyecto sigue en pie. Lo que sí sé es que por entonces la película funcionó muy bien en el mercado doméstico, tanto en venta como en alquiler. Starship Troopers transmite esa esencia del cine noventero. También cabe decir que su legado sigue patente, pero es una lástima que sus secuelas fuesen de un nivel tan bajo, en especial la segunda parte, que en mala hora se llevó a cabo.

¿Conclusión? Si no la han visto, háganlo. Si la vieron y dijeron que era mala, vean la película de nuevo. Si cuando la vieron pensaron que la película ensalzaba los valores del fascismo, hagan otro visionado. La película es una pequeña joya, una excelente parodia y una obra maestra de la ciencia-ficción, con algo de gore, por supuesto. «¿Desean saber más?»

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Comentarios

  1. MIGUEL ANXO VARELA DIAZ

    Soy de tu misma opinión. Es justo esa frase, además, la que más recuerdo de la película. Pienso eso mismo, es una película injustamente olvidada y poco comprendida. Tiene ese puntito de sátira tan fina que ronda el Poe pero sin llegar a él.

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