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El sabor del cómic clásico

Por Enrique Fernández Lópiz

De adulto no he sido aficionado a las películas de superhéroes o similares. Cuando niño sí, obvio, me inicié en el disfrute de los tebeos de Superman, Batman o El Hombre Araña. Pero claro, “cuando era niño hablaba como un niño, pensaba como un niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño (1 Corintios 13:11). Aunque debo admitir que con esta película he regresado un poco a aquella infancia perdida (‘la infancia es la patria del hombre’), y aunque entiendo que ya este tipo de cine no es el que verdaderamente alimenta mi mente y mi espíritu, no negaré que pasé un rato de entretenimiento feliz, incluidos sus mensajes de fondo, sencillos y claros.

En principio fui a ver Wonder Woman, porque me gusta ir los sábados al cine y este sábado, en el lugar donde paso mis vacaciones, no había nada o lo poquito aceptable que había en cartelera, ya lo había visto.

La historia comienza con la princesa Diana (Gal Gadot) en la isla de Themyscira, habitada exclusivamente por amazonas. Cuando ya es una joven prometedora es entrenada para ser una guerrera invencible. Diana ha sido formada en esa maravillosa y paradisíaca isla protegida y perdida en una misteriosa geografía, y es además una diosa, hija de Zeus y hermana de Ares. Un buen día, en 1918, estando en un acantilado frente al mar, presencia la caída desde el cielo al agua de un objeto volador (avión) pilotado por un espía norteamericano, Steve Trebor (Chris Pine). Sin pensarlo y con sus grandiosos poderes de diosa aguerrida, se lanza al mar y lo rescata de una muerte segura. Él le habla de un terrible conflicto bélico en el mundo, que resulta ser la Primera Guerra Mundial. Es en esos instantes cuando de manera inopinada los alemanes, o sea los malos, acceden a la isla en un barco militar y lanchas de fusileros, entablándose una feroz y encarnizada lucha entre la tropa teutona y sus armamento de fuego, contra las valerosas amazonas de la ínsula meramente armadas de su preparación, arrojo, arcos y flechas, espadas y montando caballos. El resultado victorioso es para la tropa de mujeres. Tras este incidente Diana pide permiso a su madre para abandonar la isla, con el convencimiento de que puede detener la terrible amenaza de un conflicto de dimensiones homéricas. Así es como se convierte en la “mujer maravilla”. Se une a los británicos y aliados en pos de este ideal pacificador en el cual debe acabar con Ares, el dios de la guerra según la mitología griega. En el transcurso de esta epopeya, mientras lucha junto a la tropa ‘buena’ (británicos y aliados), Diana descubre sus poderes ignotos, descubre también el amor, y a la vez su propio destino y el conocimiento veraz de la compleja naturaleza humana, aprendiendo “que el amor triunfa sobre el mal en un proceso mejor llevado desde la intimidad que desde la exaltación”(Qim Casas); mientras, Snyder pone la guinda al relato con sus fuegos de artificio.

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La directora californiana Patty Jenkins da a luz una obra muy buena técnicamente y con un sesgo feminista indubitable, amén de realizar de una manera sencilla una historia de dioses griegos, mandos alemanes muy malos, incluida la pérfida doctora madre del gas venenoso más mortal conocido, personajes del ala buena británica y otros en los que incluye toques de humor y de amor y, en fin, una historia para distraer el tiempo estival sin mayores pretensiones. Ella, refiriéndose a la emoción que de niña le produjo una película de Superman, declara, “Wonder Woman se convirtió en mi versión personal de aquello (Superman): quiero hacer sentir a otra gente lo que yo sentí cuando tenía siete años, por eso siento que es tan importante proteger el derecho de niños y niñas a sentirlo, porque yo lo sentí más allá del género y quiero que cualquiera pueda ser Wonder Woman”. Curiosas declaraciones. Del mismo modo y con relación al carácter feminista de la cinta, Jenkins dixit: “Crecí entre mujeres, con mi madre y mis hermanas, sin mi padre” ¡Igual que el personaje Diana! Curioso. Y es que nadie puede negar que la isla descontaminada de guerras y atrocidades sea una isla en exclusiva de mujeres y que la potencial salvadora sea Diana, otra mujer. Bueno, la verdad es que yo, visto lo que veo en este mundo, empiezo a confiar mucho más en las mujeres que en los hombres. A nosotros nos toca ahora un poquito de limbo y dejar paso a las señoras y señoritas ¡Ah! No olvidemos que Wonder Woman es la primera película de superhéroes dirigida por una mujer, y Jenkins es la primera mujer en dirigir una película de superhéroes con una protagonista femenina.

Además, el autor del cómic y de los personajes, William Moulton Marston (1893-1947), psicólogo (investigó los conceptos de voluntad y poder, y su efecto en la personalidad y la conducta humana), teórico, inventor y creyente en la supremacía femenina, ha sido un autor que en las aventuras de su Wonder Woman, “canalizaba los ecos ideológicos de varios años de activismo feminista y de la utopía posfamiliar que él mismo vivía en su vida doméstica” (Costa). Pero en ese buen guión de Allan Heinberg y Geofs Johns basado en una historia de Heinberg, Zack SnyderJason Fuchs, con los personajes como ya he dicho de Marston, el mérito de Patty Jenkins es su apuesta por la ligereza, y defender con la cabeza alta, sobre la circunstancia de que su película es sencillamente un tebeo, un tebeo a lo clásico, como aquellos que yo miraba y leía en mi infancia, con los que aprendí a leer yo solito, un tebeo incluso añejo, en el mejor sentido. Además, la Jenkins ofrece el ectoplasma de una especie de vieja película de aventuras, que incluso posee afortunadas ideas en sus secuencias menos espectaculares, como cuando presenta personajes como los soldados Sameer y Charlie, e incluso inesperadas sorpresas camp, como la que llega de la mano de una Elena Anaya estupenda en el papel de malísima Doctora Veneno (Poison) que trabaja para los alemanes en sus gases tóxicos. En suma, “un alegre y simpático entretenimiento retroposmoderno. Es decir, tardofutumoderno. O, si se prefiere, recontrafeminista. Sin complejos, eso sí” (Martínez). En cualquier caso, son los espectadores los que puede ser que tengan complejos. Yo no los tuve, por cierto. El universo de DC Comics se está rediseñando y esta película es un jalón más en la franquicia cinematográfica de DC.

La música de Rupert Gregson-Williams es meritoria. Gran fotografía de Matthew Jensen. Excelente puesta en escena y efectos especiales.

En el reparto Gal Gadot, se revela estupenda como Diana, la “mujer maravilla” (Wonder Woman); creo que hace un papel medido y sin extralimitarse. Chris Pine bien como el Mayor Trevor que enamora a Diana; Pine describe a su personaje como un “realista cínico y pícaro que ha visto la terrible naturaleza de la civilización moderna”, a lo cual añade que es un “hombre mundano, un tipo encantador“. David Thewis es para mí uno de los mejores actores de esta cinta en el rol de Sir Patrick Morgan, que es nada menos que Ares, el malévolo dios de la guerra, hijo de Zeus, que se hace pasar por Morgan, pareciendo un defensor de la paz en el consejo de guerra. Dany Huston excelente como el ambicioso general alemán Erich Ludendorff. Elena Anaya meritoria como la doctora veneno, una científica disfrazada como hombre para llevar a cabo experimentos con armas químicas para el ejército alemán. Ewen Bremmer estupendo y con vis cómica como Charlie, un bebedor con estrés postraumático y francotirador. Said Taghmaoui bien como como Sameer, un espía que es un maestro del disfraz. Connie Nielsen es Hippolyta, la Reina de las Amazonas y madre de Wonder Woman. Y acompañando en este meritorio reparto Eugene Brave Rock, Robin Wright, Lucy Davis, Samantha Jo, Lisa Loven Kongsli, Florence Kasumbba, Maylin Ng, Emily Carey y Doutzen Kroes.

Si vas a ver esta película te vas a encontrar con un argumento encantador y desnudo, “el mito entra del bracete bélico-romántico en la destructiva guerra, con la misión de terminar con ella […] Chris Pine, simple mortal, se queda clavado lógicamente con el «pibón» mitológico, y juntos emprenden la causa”. Parafraseando a Miguel Hernández, se muere de casta y de sencilla, y le libé la flor de la mejilla. Así es. Sin muchas vueltas, sin triples saltos mentales, salvo la maravilla de lucha acrobática de las Amazonas contra los teutones en la playa de Themyscira.

Conclusión, fui a ver La Mujer Maravilla para constatar si era si era cierto lo que decían los abundantes buenos comentarios que hablaban de un entretenimiento bien confeccionado. Y la respuesta es sí. Con esta obra y como escribe Martínez: “Todo regresa a su ser intrascendente. Wonder Woman es eso: la historia pueril de una heroína en la que sin problema conviven el cine de aventuras naif, la comedia romántica naif y la fantasía estúpida. Y naif. Y eso, en contra de lo que podría parecer, hace de ella, de la película y del personaje, un artefacto ligero, irónico y muy disfrutable.” De manera que si te apetece en este veranito hacer un retorno al pasado (me refiero a los adultos), o si quieres llevar a hijos, sobrinos o nietos a un rato divertido y colorista, que no deja de tener su mensaje, por mí tienes la venia.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=5HUlW21v1fQ.

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