Image Image Image Image Image Image Image Image Image

El río de la vida

Por Manuel G. Mata

Guadalquivir es un documental, sí, pero es un documental atípico. La obra de Joaquín Gutiérrez Acha tiene cierto parecido con la magistral Océanos, película francesa de Jacques PerrinJacques Cluzaud, aunque obviamente guardando las distancias, tanto por el presupuesto, como por el escenario.

La cinta nos muestra el Guadalquivir en todo su esplendor, desde su nacimiento en la Sierra de Cazorla hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda, dejando a su paso un reguero de vida y cultura por los santuarios de naturales de Sierra Morena y Doñana y por ciudades como Córdoba y Sevilla.

Técnicamente es prodigioso, la fotografía es maravillosa, las imágenes derrochan poesía y belleza, todas ellas acompañadas de un sonido limpio, claro y muchas veces desconocido para el hombre, un prodigio para el oído y para los sentidos, pues ver a cámara lenta imágenes tan bellas de animales a veces desconocidos o que no sabíamos que habitaban más cerca de lo que creemos es fascinante. En la parte artística destaca por encima de todo la música, con un toque muy flamenco, propio de la tierra que baña el río. La narración de Estrella Morente no está mal, el hilo conductor bien es cierto que a veces se hace algo cansino o incluso pedante, pues a veces derrocha en exceso demasiada metáfora o se pasa de largo intentando hacer poesía de algo que las imágenes están derrochando por sí mismas, pero sabe mantener el ritmo y, sobre todo, evitar caer en el exceso de información, pues pese a ser documental, no estamos viendo algo para aprender datos, sino para aprender sin más. La canción final del Guadalquivir que canta la hija del fallecido Enrique Morente pone los pelos de punta.

guadalquivir2

El protagonista de la cinta no sólo es el río, sino sus habitantes. A veces se hace pesado, sobre todo en la parte de las aves, no obstante, cuando nuestro otro protagonista, el zorro que baja desde Sierra Morena hasta Sanlúcar bordeando el río aparece en escena la narración remonta. Al haber tanta diversidad es cierto que llaman más la atención algunos animales que otros. La parte de la montería está muy bien, la del camaleón también y la escena nocturna le pondrá mal cuerpo a más de uno que esté acostumbrado a las acampadas. Hay animales que visualmente tienen más peso dentro de la línea argumental, pues sus acciones nos sorprenden más,  pues no es lo mismo ver a una araña tapadera cazando con una velocidad pasmosa que ver a un pájaro nadando en el río, no obstante, en todo momento es un ejercicio visual que llama la atención. Puede que le falte más parte de flora y, sobre todo, más escenas de la vida dentro del río.

Si se hace justicia debe ser la gran triunfadora de los Goya en las categorías técnicas.

Desde Sevilla a Sanlúcar,
desde Sanlúcar al mar,
en una barca de plata
con los remos de coral,
a donde vayas, marinero,
contigo me vas a llevar.

Escribe un comentario