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El puente sobre el Río Qwai

Por Alberto Gonzalo

“La razón por la que David Lean aceptó el proyecto, la autoría del guión, todo lo que rodeó al rodaje o la letra de la canción que todos hemos silbado alguna vez nunca dejarán de sorprendernos”.

A pesar de su fama la letra siempre ha sido algo confusa e ignorada por su grosería”.

“¿Cómo alguien que apenas habla el idioma es capaz de escribir un guión de cine ganador del Premio BAFTA?”

Si fuéramos transportados ipso facto al año 1958 y presenciáramos la entrega de los Óscar  aplaudiríamos a rabiar al comprobar como David Lean arrasaba con su película El puente sobre el río Qwai. Probablemente la hubiéramos visto en el cine al ser la más taquillera del año y hubiéramos ignorado  por consiguiente a sus dos rivales esa noche 12 hombres sin piedad (12 angry men)  de Sidney Lumet y Testigo de cargo  de Billy Wilder (Witness for  the prosecution).

Poco hubiéramos conocido entonces de la realidad que se escondía tras este clásico del cine y de la grandeza de las dos perdedoras de esa edición que se encuentran entre las mejores películas de la historia. Afortunadamente, el tiempo permite analizar todo lo acaecido con neutralidad.

Sin ser en absoluto una mala película, El puente sobre el río Qwai fue excesivamente galardonada y si la comparas con la acendrada dirección de Sidney Lumet y la riqueza del guión de Billy Wilder te das cuenta que el poder de los grandes estudios, el oportunismo de la historia en esa época y el elemento propagandístico se impusieron a la mayor calidad técnica de las películas de Lumet y Wilder.

Testigo de cargo está basada en una historia de Agatha Christie y habla de un peculiar caso judicial en Londres. Las actuaciones de Marlene Dietrich y sobre todo la de Charles Laughton son portentosas, el guión está cargado de detalles muy inteligentes, puede resultar una historia enrevesada pero es una cinta que no debería faltar en una filmoteca.

12 hombres sin piedad deja en entredicho la supuesta perfección de los jurados populares. Tiene una gran actuación por parte de Henry Fonda y a pesar de que la acción se desarrolla en una sala todo está rodado de una manera magistral.

Las dos se fueron de vacío esa noche,  se conformaron con estar nominadas, 2 obras capitales que hubieran arrasado en cualquier otra edición quedaron en el olvido.

El puente sobre el Río Qwai guarda algunas anécdotas muy interesantes y singulares, la razón por la que David Lean aceptó el proyecto, la autoría del guión, todo lo que rodeó al rodaje o la letra de la canción que todos hemos silbado alguna vez nunca dejarán de sorprendernos.

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Está basada en la novela Le pont de la rivière Kwaï del escritor francés Pierre Boulle inspirada a su vez en una historia real, soldados británicos bajo las órdenes de oficiales japoneses construyeron ese puente durante la Segunda Guerra Mundial en Birmania con el resultado de más de 2000 muertos (se desconoce la cifra exacta) la aviación americana lo destruyó y luego fue construido otra vez en metal (el puente existe a día de hoy).

No obstante,  eso no es lo más sorprendente sino que los responsables del guión, Michael Wilson y Carl Foreman estaban en la lista negra del Senador McCarthy por su supuesta simpatía hacia el comunismo por lo que se omitieron sus nombres en los créditos y de forma pública. Realmente, los dos escritores no trabajaron juntos, el guión lo empezó Foreman y lo terminó Wilson debido a que David Lean era especialmente exigente y quisquilloso y solía contratar a  más de un guionista para sus proyectos.

Consecuentemente, se aseguró que el escritor de la novela original, Pierre Boulle, era el responsable. Sin embargo, el escritor francés quedó tan horrorizado y se enfadó tanto porque el general japonés no es ni la mitad de sádico que en su obra ni el final coincide con la misma que renegaba de la película. Es más, se sintió incluso insultado porque se cambia el proceder del general Nicholson en la parte final pero los estudios le obligaron a hacer creer que el guión era suyo para evitar contratiempos.

No acabó aquí el problema porque al ganar el premio BAFTA al mejor guión todo el mundo se dio cuenta de que Pierre Boulle no sabía mucho inglés entonces: ¿Cómo alguien que apenas habla el idioma es capaz de escribir un guión de cine ganador del Premio BAFTA? Él incluso dijo que lo recibía en reconocimiento a su libro. Era un secreto a voces que no había escrito el guión pero había que mantener el engaño sea como fuere.

En la ceremonia de los Óscar de 1958 Pierre Boulle, en parte por su enfado, solidaridad con los verdaderos autores o avergonzado para que no se supiera lo ocurrido (o incluso que no sabía inglés) no acudió a la gala  y un representante del estudio recogió el Óscar al mejor guión adaptado excusando al escritor, de hecho, el estudio aseguraba que Boulle era muy humilde y renegaba de los premios y la grandilocuencia de los festivales.

En 1985, la Academia entregó un Óscar honorífico a los dos guionistas reconociendo su autoría, como habían fallecido lo recogieron sus familiares. También se cambiaron los créditos incluyendo sus nombres.

Por otra parte, el genial director David Lean no iba a ser el director  en un principio, viendo la naturaleza y significado del mismo no sorprende que fueran John Ford y Howard Hawkes los favoritos a quedarse el proyecto que contaba con muchos más candidatos.

David Lean, responsable de Lawrence de Arabia o Doctor Zhivago siempre tuvo problemas con las mujeres (se casó 6 veces y tuvo innumerables amantes). El divorcio con la actriz inglesa Ann Todd fue tan costoso económicamente (debía 20 mil libras de la época al fisco británico) que tuvo que rogar y aceptar el proyecto como fuera porque de otra manera se hubiera arruinado. De hecho, David Lean desconfiaba de un argumento que no le apasionaba y sin embargo fue su primer gran éxito mundial y muchos sólo asocian su nombre a El puente sobre el río Qwai.

En cuanto al rodaje, todo fue un poco alocado ya que los estudios de Hollywood querían el mayor realismo posible y exigieron a un actor americano en la historia (William Holden) para contentar a la audiencia americana. También se comenta que David Lean estuvo a punto de perder la vida ahogado, teniendo que ser rescatado poco antes de perecer, y es célebre un airado enfado que tuvo con los actores británicos protagonistas con los que tuvo varios y serios enfrentamientos.

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Lo que llama la atención es que en esa época Ceilán (conocida ahora como Sri Lanka y lugar elegido para el rodaje) era un país de influencia británica que vivía en la miseria y las potencias poco hacían por cambiar la situación, sin embargo, no hubo reparos a la hora de rodar la película e introducir todos los caprichos que el estudio quiso para darle más espectacularidad al proyecto, destrozaron la selva y alteraron la naturaleza para construir un puente y luego dinamitarlo con un tren real.

Acabemos con la famosa melodía, La marcha del coronel Bogey fue escrita por un compositor británico en 1914 que se inspiró en los silbidos de un militar que entre bogey y bogey silbaba mientras jugaba al golf. La película la elevó al estrellato y es himno oficial de las fuerzas armadas canadienses.

Es una de las canciones más populares de la historia del cine y a pesar de su fama la letra siempre ha sido algo confusa e ignorada por su grosería, la verdad es que en la Segunda Guerra Mundial los soldados británicos añadieron unas estrofas muy particulares a la canción que les animaba en su cruzada para acabar con la Alemania Nazi. Mucha gente no la conoce por su nombre pero en cuanto suena a todo el mundo le aparece una sonrisa en la boca.

No hay duda que es mucho mejor que gane una película entretenida y comercial que deja por las nubes a los ganadores de la II Guerra Mundial que premiar a dos que profundizan en las lagunas de la Justicia y el alma humana

En definitiva, está claro que en la edición de los Óscar de 1958 hubiéramos aplaudido al ver ganar a El puente sobre el río Qwai, al mismo tiempo, David Lean y los guionistas respiraban tranquilos, los dueños del estudio y el autor de la letra del silbido se tronchaban de risa mientras Sidney Lumet y Billy Wilder se miraban atónitos.

Y esa noche se silbó la famosa canción cuya increíble letra no es más que lo que viene a continuación:

Hitler has only got one ball,
Göring has two but very small,
Himmler is somewhat similar,
 But poor old Goebbels has no balls at all.
 Hitler has only got one ball,
 The other is in the Albert Hall
 His mother, the dirty bugger,
 Cut it off when he was only small…

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Comentarios

  1. He visitado el lugar, el puente actual no se corresponde con el original que fue construído varios kilometros río arriba. Sin embargo tiene un museo que se puede visitar y luego en un pequeño bote con motor se llega al puente actual. Sugiero tomar el tren que se interna en la selva, va parando en distintas estaciones es interesante ver a la gente nativa que sube al tren y que no es nada turístico, es la Tailandia profunda. También sugiero bajar del tren en una estación donde hay una reserva de elefantes fantástica, se puede recorrer y vivir la experiencia de un paseo en elefante sobre el mismo río. El lugar es próximo a Bangkok y es una excursión de un día. ¡ que les guste como a mí !

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Felicitaciones por tu crítica. Hoy he enviado yo la misma sobre este film EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI (1957), creo que coincidimos en muchas cosas. Cierto es que Lumet y Wilder perdieron con dos grandes obras del cine. Y agradezco que tú lo menciones, pues yo ya he hecho mis comentarios sobre esos filmes del 57; lo que pasa es que esto de los Premios no siempre es justo y es además un tema peliagudo. Saludos copañero

  3. Muchas gracias por el comentario, esa edición de los óscars es especialmente interesante, la historia ha encumbrado al Puente sobre el Río Qwai pero las otras 2 películas nominadas son especialmente buenas y todo lo que aconteció es chocante cuanto menos. Me alegra especialmente saber que te ha gustado. Muchos saludos

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