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El parque reabre sus puertas

Por Víctor Lozano

11 de junio de 1993: Steven Spielberg nos trae una nueva película llamada Jurassic Park, basada en la novela homónima de Michael Crichton y cuya trama trata sobre ADN y dinosaurios y de lo que se puede hacer con ello. El resultado: una gran película gracias a sus efectos visuales y un blockbuster que nos ha marcado de lleno en nuestra infancia debido a su inolvidable logo y fuente para el título porque gracias a ella podemos soñar que un parque temático ubicado en una isla de grandes paisajes y lleno de dinosaurios puede hacerse realidad.

22 años y un día después, llega la muy esperada cuarta parte de la franquicia llamada Jurassic World (un título con mucho más gancho que “Jurassic Park IV”) en un año repleto de grandes estrenos y de taquillazos. Dirigida por el desconocido Colin Trevorrow (que solo tiene un película en su filmografía: Seguridad no garantizada de 2012) y con Spielberg en la producción ejecutiva, el argumento tiene lugar ventidós años después de los incidentes de “Jurassic Park”, la archiconocida compañía InGen, después del fiasco del anterior parque, ha transformado la Isla Nublar en un nuevo y gran parque temático llamado Jurassic World, cuyo propietario y accionista mayoritario es Simon Masrani (Irrfan Khan), dueño de la compañía Masrani Global Corporation. El nuevo parque, dirigido por la científica Claire Dearing (Bryce Dallas Howard), tiene un enorme éxito debido a sus nuevas atracciones y al gran número de visitantes que vienen de muchos lugares del mundo a conocer los dinosaurios. Todo es paz y armonía cuando una nueva especie de dinosaurio bautizado como “Indominus Rex”, un híbrido hembra modificada genéticamente con más fuerza, agresividad y dientes que el propio T-Rex y creado por la gente de InGen con el mero objetivo de incrementar las ganancias del parque, comienza a causar estragos en todo el parque y pone en peligro las vidas de todos los visitantes del parque, entre ellas, las de los dos sobrinos de Claire (Nick Robinson y Ty Simpkins), que estaban en parque también de visita. El objetivo de frenar esta amenaza para que el parque vuelva a ser un lugar seguro correrá en manos de Claire y de un astuto entrenador de velocirraptores llamado Owen Grady (Chris Pratt).

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Me ha gustado bastante que esté llena de numerosos guiños a Jurassic Park así como elementos materiales, algún que otro diálogo, la conocida pieza musical de John Williams e incluso el regreso del doctor Henry Wu, quién se convierte en el único personaje de la película original en estar en esta secuela e interpretado de nuevo por BD Wong. Todas estas referencias hacen de Jurassic World una gran secuela (mejor que El Mundo Perdido y, obviamente, que la decepcionante Jurassic Park III), incluso la implicación de los guionistas del origen y el amanecer de El Planeta de los Simios la hacen aún mejor todavía. En el apartado artístico, aquí vemos que el carismático Star-Lord de Guardianes de la galaxia se desenvuelve como pez en el agua en esta nueva superproducción y se transforma en un buen sustituto de Sam Neill. Y con Trevorrow pasa lo mismo, esta vez Spielberg ha elegido bien a su sucesor en la saga, no como cuando eligió a Joe Johnston para esa nefasta tercera parte. La nueva banda sonora que ha compuesto Michael Giacchino incluyendo trozos de la partitura original de Williams está de fábula. Como me pone los pelos de punta, sobre todo cuando llega el increíble clímax donde vuelve un viejo conocido de la franquicia, y del final ya ni hablamos… llamarlo “excelente” se queda muy corto.

Aunque alabe mucho esta película, para mí la mejor de toda la saga es la primera, ya que ésta fue clave de mi infancia y he perdido la cuenta de cuantas veces la he visto, incluso sus efectos visuales diseñados por el genio Stan Winston (que Jurassic World está dedicada a su memoria) eran novedosos en aquella época e impresionaban más que los que hay en esta nueva entrega, aunque con esto no quiero decir que sean basura, al contrario, me flipan.

En fin, ya se me han agotado las palabras. Sólo me queda decir que en un momento del clímax, donde aparecen los dos protagonistas adultos (Pratt y Howard) y los dos jóvenes (Robinson y Simpkins), me recuerda bastante a la misma situación que vivieron Sam Neill, Laura Dern y los dos nietos repelentes de John Hammond, quién estará orgulloso, ficticiamente hablando, de ver su sueño hecho realidad. Hasta el actor quién le dio vida, Richard Attenborough (fallecido el año pasado), está bien homenajeado aquí y también su inolvidable personaje.

En conclusión, Jeff Goldblum estará diciendo en este momento, perdonad la expresión, lo mismo que diría su personaje, el Dr. Ian Malcolm (quién aparece en las dos primeras entregas), al ver como Jurassic World ha llegado a ser, actualmente, la quinta película más taquillera de la historia del cine: “¡Lo ha logrado! ¡Ese loco hijo de puta lo ha logrado!

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