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El otro guardaespaldas

Por Alejandro Arranz

-Rutinaria, anticuada, vulgar y desgarbada comedia de acción. Puede que el personaje de Reynolds sea un agente Triple A, pero ésto es una producción de serie B con la peor de las connotaciones.
-Es como si la propia película se disparara en el pie y fuera desangrándose a lo largo del metraje.

Empiezo estas líneas dejando clara una cosa, que no tengo prejuicios contra el cine de acción ni tampoco contra las “Buddy movies”. De hecho hay pocas cosas que suenen tan apeteciblemente veraniegas. Ahora bien, Hollywood ha logrado agotar la fórmula como con casi todo lo demás y el espectador actual necesita algo más que un par de chistes raciales o escatológicos y una ensalada de tiros entre furgonetas. Por eso Patrick Hughes, el tipo que se encargó de hundir la saga de “Expendables” con aquella infumable tercera entrega, ha decidido darle una vuelta de tuerca al esquema habitual y ofrecernos un rato de buen rollo sin reglas. Aparte de su guiño paródico al filme protagonizado por Kevin Costner, la propuesta pinta bien debido a un potente reparto encabezado por ese dúo Reynolds-Jackson. Solo queda aludir a esa línea de diálogo tan utilizada en este género: ¿Qué puede salir mal?

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Y al igual que cuando algún personaje dice esas palabras en alguna película, parece que un montón de cosas pueden echarse a perder. En especial al darse cuenta el espectador de que no hay nada especialmente divertido o atrevido en esta reversión coñera y fatalmente iluminada de Safe House de Daniel Espinosa. Hughes dirige con el piloto automático, ofreciendo un trabajo más manufacturado que emocionante y/o ameno. Asimismo es incapaz de unir los diferentes tonos que maneja la cinta, haciendo que muchas veces las escenas sean incompatibles hasta llegar a enfrentarse dos películas bien distintas. Por un lado una cinta de acción convencional, mecánica, disparatada, predecible y aficionada a estirar hasta el hastío sus escenas de acción del último tercio. Por otro lado una comedia absurda y desvergonzada, centrada en el carisma individual (escasa química conjunta) de sus dos protagonistas y cuyo mejor recurso es la risa de Samuel L. y su trillado “motherfucker”. En medio de toda la violencia y la absurdez desmesuradas el guion introduce esporádicos discursos morales y políticos que resultan tan flácidos como el chiste fácil que podría venir a continuación.

No cuesta nada argumentar que sin su reparto esta película debería haber aparecido directamente en el mercado doméstico para ocupar las estanterías de los peores videoclubs. De hecho el currículum de su pésimo guionista, Tom O’Connor, se reduce a su trabajo anterior: Fire with Fire (2012); un filme de saldo en el peor de los sentidos. Su nuevo trabajo no ofrece nada más que una condescendiente y muy controlada ruptura de clichés a medio camino entre tontería con encanto (su vena humorística) y tedio sin remedio (sus vertiente de acción). En conclusión, Hughes se aplica uno de esos vulgares diálogos que O’Connor escribe para el personaje de Samuel L. Jackson: “Si la vida te da mierda…haz comida basura”. Eso es Hitman’s Bodyguard, un olvidable montón de ambas cosas.

Alejandro Arranz

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Comentarios

  1. enrique

    ¡Vaya! Muy bien tu crítica. Me temía algo así y tenía pocas ganas de verla. Ya, ninguna. Saludos

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