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El número de La Bestia… “La Profecía”

Por Javier Morales

Si tuviera que elegir una sola peli clásica de terror creo que sería La profecía, de Richard Donner. La película nacía auspiciada por dos grandes exitazos de taquilla previo -y dos de mis 5-La semilla del diablo de 1968 y El exorcista de 1973, ambas jugaban también con la baza del maligno y las relaciones del ser humano con Satanás, pero La profecía da un paso más allá y nos presenta a la mismísima encarnación de él en Damien, un terrorífico niño repollo que ha venido al mundo para acabar con él.

El Apocalipsis y las Sagradas Escrituras están presentes, y mucho, en el germen de la película. David Seltzer le dio forma de guión a una revisión de la visión del Fin del mundo de San Juan, y aunque no se hable del Anticristo en estos textos, el guionista supo hacer un buen mix de religión, leyenda y cosecha propia para firmar un guión a mi juicio, prácticamente redondo. Sin embargo, a pesar de pasearlo por todos los grandes estudios, parecía que ninguno sería el padre del proyecto, hasta que Warner Brothers se hizo con los derechos y contrató a Mace Neufeld como productor. Se pusieron manos a la obra y el proyecto llegó a un director que pretendía hacer de la película un escandaloso desfile de aquelarres carnales. En esta situación se encontraba el proyecto cuando nació una nueva amenaza: el estreno de El exorcista II, que en términos de taquilla era un obstáculo infranqueable. Como la cosa no avanzaba acabaron vendiendo el proyecto a la Fox, que finalmente contrató a Donner, director casi desconocido pero amigo íntimo del mandamás de la Fox.

Donner dio un giro salvaje al guión, dejando truculencias y asesinatos que rozaban el gore y propiciando más el terror psicológico y haciendo una propuesta económica casi ridícula, algo más de un millón de euros.

Una vez con guión y director cerrados quedaba casi lo más importante para que la cinta tuviera un buen tirón, la elección del reparto.

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Para el papel de Robert Thorn, el padre de Damien, se barajaron en principio los nombres de Charlton Heston y William Holden, que se negaron a marcar su carrera con una película “satánica”. El papel, a Dios gracias, fue finalmente a parar a un estupendo Gregory Peck, que vivía alejado de los grandes estudios, sumido en una profunda depresión tras el suicidio de su hijo y que pensaba que su carrera estaba acabada. Una vez embarcado en el proyecto fue relativamente fácil encontrar al resto del reparto, que consideraba a Peck la garantía definitiva. Lee Remick, en la que sería sin duda la mejor de sus interpretaciones sería Katherine Thorn, y el actor de moda en círculos cinéfilos de medio mundo, David Warner, como el fotógrafo que se da cuenta de lo que está sucediendo y pone al señor Thorn tras la pista de los orígenes de su hijo. La elección precisamente del niño que haría de Damien no fue en absoluto sencilla, hasta que en un casting apareció el terrorífico Harvey Stephens, un niño de cuatro años de profundos ojos azules y cara de no haber roto un plato, que en su prueba de casting se volvía medio loco y agresivamente atacaba al director hasta después de haber dicho “corten”. Ya tenían al hijo de la Bestia, el niño con el 666 en el cuero cabelludo.

Para una película que presumiría de estilo clásico, mezclado con toda la parafernalia del satanismo y la religión, los productores no tuvieron tampoco ningún problema a la hora de contratar al resto del equipo. La fotografía sería cosa del virtuoso Gilbert Taylor, el montaje, de Stuart Baird, el vestuario de Tiny Nicholls y, sobre todo, en uno de los aspectos más fascinantes, cautivadores y que quedan para el recuerdo grabados a fuego, la banda sonora, sería obra de Jerry Goldsmith, que con su Ave Satani consiguió que la melodía fuese absolutamente reconocible y que le dio por fin su primer Óscar al que ya había aspirado siete veces ya. El músico cobró la friolera de 250.000 dólares, que teniendo en cuenta el “bajo” presupuesto de la cinta era una buena parte de éste. Para la película se le ocurrió que si Cristo tenía una misa “musicada” que se cantaba en las grandes catedrales del mundo, el Diablo no podía ser menos y echó mano de un coro para crear la más terrorífica de las bandas sonoras del género, un trabajo concienzudo y meticuloso que presentó a director y productor cuando ya estaba rodada la cinta y que hizo que ambos tuvieran que aferrarse a sus sillones con la piel de gallina. El propio Donner reconoció que si la película llegaba a ser un éxito, se debería a partes iguales al trabajo de todo el equipo y a la brillante banda sonora. Así, el compositor recibió el año siguiente el único Óscar de su carrera, a pesar de que en total tuvo otras 17 nominaciones.

Los coros acentúan la sensación de terror por lo desconocido y, en momentos claves como el del cementerio y los perros, la música sube de volumen para ser un personaje más de lo que vemos en pantalla. Todo un gran acierto. Como también lo es la composición del tema romántico que se escucha al principio de la película, una melodía clásica que refleja la felicidad de la pareja al tener por fin a su deseado vástago.

El 12 de octubre de 1975 comenzó el rodaje, la historia nos cuenta cómo un senador y su esposa pierden a su hijo en el parto y un extraño sacerdote le ofrece hacer pasar por suyo al hijo de una prostituta que había muerto en el mismo momento del parto. Pronto la carrera del político despega con fuerza y son enviados a Londres, donde ejercerá de embajador y donde las cosas “raras” empiezan a suceder, en una espiral de magníficas muertes que cualquier degustador del buen cine de género sabrá apreciar. Al suicidio de la niñera en plena fiesta de cumpleaños sigue un cura taladrado por un pararrayos, un cristal decapitando a un hombre, etc.

Una vez acabada la película los responsables de la Fox, dándose cuenta del “tufillo” a dinero que tenía el proyecto, decidieron dedicar más de siete veces su presupuesto sólo para promoción y publicidad de la peli, ¡unos 12 millones de euros!

A la promoción de la cinta contribuyó notablemente lo que se conoce como “La maldición de La profecía”, que se filtró a la prensa e hizo que recaudara unos 60 millones en la taquilla americana, además de recibir la crítica casi unánime positiva de todos los medios, a pesar de que levantó ampollas en todos los grupos satanistas del mundo que sólo hicieron un poco de ruido, como suele ocurrir.

La cinta había sido un éxito innegable.Y como es común, tras un éxito vienen las secuelas. La profecía tuvo tres, La maldición de Damien de 1978, bastante floja, pero con un buen par de sustos, El final de Damien de 1981, peor aún y con unas críticas pésimas y una especie de La profecia IV, donde el mal lo encarnaba una niña, auténtico bodrio infumable ya.

El consiguiente remake se estrenó a nivel mundial el 6 del 6 de 2006, una fecha espectacular que ya era en sí la mejor de las promociones y que recaudó la friolera de 120 millones de dólares. De este remake, que a mí particularmente me convenció bastante destacó en especial el trabajo de la maravillosa Julia Stiles, en el rol que años atrás inmortalizó Lee Remick.

Y así es como todo un clásico, tras pasar por manos y manos y estar a punto de no llegar a desarrollarse nunca se convirtió precisamente en eso, una película imprescindible de género, con miles de referentes en el cine futuro, imitaciones e incluso plagios directos.

A modo de anécdota final, cabe resaltar que “la maldición” de la cinta fue todo un cúmulo de casualidades que resultan cuanto menos, curiosas: actores con lesiones graves, accidentes de avión provocados por rayos celestiales, muertes misteriosas de personas cercanas al reparto, atentados del IRA y demás, han pasado a esa historia bizarra y de serie B que toda gran película tiene tras de sí.

La huella del Diablo parece que quiso impedirlo, pero La profecía se convirtió desde su estreno en el gran clásico que hoy sigue siendo, por lo estupendamente bien que ha envejecido.

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Comentarios

  1. Javier

    PERFECTO, GRACIAS!!!!

  2. PERFECTO ARTÍCULO, BIEN DOCUMENTADO, MEJOR NARRADO Y COMO SIEMPRE, UNA DELICIA

  3. JESUS PALACIO ROLLÁN

    Espectacular disección de todo un clásico. Sigo con avidez cada una de tus críticas, enhorabuena, compañero.

  4. LUCHI

    Comparto los halagos de Jesús. Una gran crítica de un gran clásico. Ya puestos, podrías hacer una de mi película de terror favorita, “Al final de la escalera”. Sería genial. Gracias y felicidades

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