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El mundo es demasiado grande

Por Javier Fernández López

En 1978, Richard Donner asombró al mundo con una película del género de superhéroes que supuso un punto de inflexión en el cine: la película de Superman, adaptación del cómic creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1938. Su tono de solemnidad, junto con aquel poderoso tema musical compuesto por John Williams, ofreció a los espectadores una de las mejores películas de la historia, puro encanto que suponía la llegada de Superman a la gran pantalla a lo grande, pero pasaron los años y aunque su secuela fue igualmente buena, la saga empezó a perder fuerza y engancho con su tercera entrega y más aun con la cuarta, quizá también debido a que los derechos del film pasaron a otra productora. Ni siquiera los efectos especiales podían sorprender, Superman dejó de ser ese ser que sobrevolaba el planeta Tierra, pues quedaba enterrado.

Pese a que ha vuelto varias veces con series como Lois y Clark: las nuevas aventuras de Superman o la reciente Smallville, que finalizó hace poco, lo cierto es que el personaje perdió interés. Otros superhéroes llegaban a la gran pantalla con más gancho que Superman, como X-men, Spiderman, Hulk… Algunas mejores que otras, lo cierto es que el que puede ser considerado el padre de todos los superhéroes quedó en un segundo plano.

¿A quién le interesaba un superhéroe que siempre se debilita cuando le acercas una piedra verde? Pero el recuerdo de las películas de Richard Donner y Christopher Reeve estaba patente, así que la Warner Bros, Legendary Pictures y DC Comics se las ingeniaron contratando al director Bryan Singer (X-men y X-men 2) para traer una pseudosecuela de esas dos películas. ¿El resultado? Estrenada en 2006, Superman Returns, protagonizada por Brandon Routh, resultó ser un fracaso comercial absoluto (costó alrededor de 200 millones y apenas recaudó el doble), y aunque a modo personal la película fue más que correcta, cierto es que se esperaba algo más contundente, que mostrase algo más. Pero sólo había que echar la vista sólo un año atrás para darse cuenta del error.

Allá por 2005, Christopher Nolan dio un golpe sobre la mesa llevando a los cines algo más que el reinicio de la serie fílmica de Batman, nos trajo además una nueva forma de narrar, una nueva perspectiva de cómo contar un buen guión para hacerlo aún mejor. A partir de ahí, un nuevo elemento se introduce en la mente de los espectadores: los superhéroes también pueden ser humanos. Junto a su hermano Jonathan Nolan y el célebre guionista David S. Goyer, nos dio una de las trilogías más sólidas de la historia del cine: la trilogía de El caballero oscuro.

¿Qué pretendemos? Que la nueva película de Superman tenga un tono más oscuro, que ofrezca a los espectadores y seguidores de la franquicia la acción que nunca vieron y que su protagonista, Superman, sea humano. Se olvida por un momento eso de que una piedra verde lo debilita, porque eso impide que el espectador se sienta identificado con él. Ya se ha contado anteriormente los orígenes de Superman, podemos contarlos de nuevo, pero hagamos que sea algo rápido y de una forma más dinámica. Tenemos el presupuesto sobre la mesa, tenemos un reparto más que decente, tenemos a uno de los mejores compositores del momento, Hans Zimmer, para hacernos olvidar por un momento el solemne tema de John Williams.

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Éstas son las premisas en las que se cimienta El hombre de acero, la mejor película sobre Superman que se ha hecho nunca. Sí, así de contundente se muestra esta crítica, porque esta película es muy buena y tiene todos los elementos para serlo. Zack Snyder (Watchmen) vuelve a demostrar su buena mano con el género de superhéroes con esta adaptación de Superman. Una gran película con un metraje de más de dos horas que me cuesta entender cómo es posible que la gente pueda salir decepcionada.

Comienza la película con un prólogo de casi 20 minutos donde se nos muestra Krypton, escena que no tiene nada que envidiarle a Avatar. Finalizada, comienza un juego de narración a modo de flash-backs al más puro estilo Batman Begins. El legado de Christopher Nolan, productor de la película, se nota en el ambiente.

Lo interesante del propio Superman siempre ha sido la filosofía que le rodea, lo kantiano del personaje. Quizá es por ello su popularidad, que podríamos contarla también en detractores del cómic, puesto que el filósofo Kant no es que tenga muchos seguidores a su favor pese a que su filosofía es siempre la más usada o la que se pone más de moda en un contexto académico: el deber y el imperativo categórico. Pero lo atractivo del personaje precisamente es cuando rompe con toda la influencia de Kant, cuando deja por un momento sus principios y actúa en consecuencia. Lo vimos en la primera película de Donner, y aviso de spoiler, cuando Superman decide retroceder el tiempo en la Tierra para salvar a Lois Lane, algo que estaba en contra de las reglas que le enseñó su padre. En El hombre de acero volvemos a ver algo parecido.

Zack Snyder acude al tono gris para contarnos esta nueva historia de Kal-El, lo que ofrece un punto más oscuro acorde a la narración. Vemos algunas influencias más de la filosofía como Platón por la película, y se une al argumento un componente religioso importante y patente en toda la película. Lo cierto es que todo este aire religioso, aunque pueda chocar a cierto público, está justificado. Si bien hay ciertos elementos de la película que resultan muy evidentes, realmente la película ofrece una visión real del personaje.

La misión de la película era traer a la gran pantalla un personaje más humano, y lo cierto es que no se puede hacer más humano a Superman que lo visto en El hombre de acero. Sí, podríamos ponerlo en un contexto distinto, podríamos hacer que creciese durante su infancia en un barrio de Nueva York o criándose en una familia de criminales, claro que sí, pero eso sería alterar propiamente la esencia de la historia de Superman. Y realmente una de las cosas que hacen del personaje más humano es uno de los temas presentes en la película: el determinismo biológico. Sin ahondar en detalles, permítanme decir que es un recurso magnífico.

¿La puesta en escena? Han comparado la película con el animé Dragon Ball. Yo mismo al ver los compases finales pensé que lo que estaba viendo parecía una película de Goku y sus amigos, pero no creo que sea algo negativo ni muchos menos, es lo que se pedía a gritos después de Superman Returns: más acción. Y siendo el enemigo el poderoso General Zod, creo que toda escena de acción y catástrofe en la película está más que justificada, es más, no tiene por qué justificarse porque esto sí que es una película de Superman hecha en los tiempos que corren. Zack Snyder usa planos vertiginosos y mueve la cámara continuamente para transmitirnos lo mismo que está viviendo nuestro protagonista durante la película. Un espectáculo lleno de acción a raudales que emocionará al público.

Quien hace el rol de Superman en la película es el señor Henry Cavill (Immortals), que también podríamos decir que es el mejor Superman hasta la fecha, pero eso podría herir la sensibilidad de los fanáticos de Christopher Reeve. Sin pretensión de dejar a Reeve en mal lugar, ni mucho menos, pero Cavill hace un trabajo mucho más sólido. Quien hace de Jor-El en esta película es Russell Crowe (Gladiator), que también podríamos decir que es el mejor Jor-El hasta la fecha, por encima de Marlon Brando, y esto sí voy a dejar que hiera a los más fanáticos, porque aquí Crowe hace un papel impresionante, sin bajones. Lo cierto es que la peor parte viene para Michael Shannon, quien encarna al villano Zod en la película. No es que lo haga mal, ni mucho menos, sino que estando Nolan por detrás de las cámaras uno echa de menos a un villano como el Joker o Bane. ¿Cumple? Sí, es un villano que cumple perfectamente en la película. ¿Se podía esperar más? También. Kevin Costner (Bailando con lobos) interpreta al padre adoptivo de Superman, y sobre este papel sólo diré que cumple su propósito durante la película, dándole a la misma un tono más solemne y filosófico, más profundo. Al menos tiene más importancia este personaje aquí que en las películas de Donner. Poco más que decir sobre el reparto, los demás cumplen perfectamente su trabajo. No hay nada negativo que decir.

Sobre la banda sonora, tengo que decir que es uno de los mejores trabajos de Zimmer que he tenido el lujo de escuchar. Verdad es que me gustan sus trabajos, pero este en especial me ha parecido impresionante. Creo que la propia banda sonora está por encima de la película y ojalá se tenga en cuenta para cualquier premio pertinente. Sencilla y contundente, la música se sostiene sobre unas pocas notas musicales que evocan lo bélico de la película y lo grandioso de Superman.

¿Conclusiones? Tranquilos, no es la mejor película de superhéroes de la historia, porque puede que algunos hayan entendido eso al leer la crítica. Sí creo que es la mejor película de Superman, pero a excepción de las películas de Donner la verdad es que tampoco era muy difícil. Creo que era la película que se pedía, acorde a los gustos actuales del público cinéfilo, aunque haya cierta parte de los espectadores que no estén conformes con los elementos aportados por Christopher Nolan. Un espectáculo visual, y permítanme decir que también argumental, que hará que los seguidores de Superman quieran acercarse al Sol junto a él y sentir su fuerza. Una primera entrega genial que promete ser el inicio de algo muy grande. Hola, Superman.

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Comentarios

  1. Áralan Aidir

    Hola, Javier.

    Encantado de leer tu crítica. Y te comento. Con permiso, claro.
    Yo soy uno de los que vi el tráiler, se emocionó por el tono que tenía y las secuencias, fue al cine, y salió mucho más que poco decepcionado.
    No pasa nada. Para gustos los colores y todo los gustos son igualmente válidos. Pero te comento por qué no me convenció aludiendo a tus referencias de Kant y Platón.

    Me acerqué a ellos como a Superman: con gran devoción por lo que se esperaba y había oído. Y la decepción fue de órdago. Kant, en su Crítica de la Razón pura, sentencia que con la pura fuerza de la razón, no podemos demostrar la existencia de Dios. En la Crítica de la razón práctica, viene a decir sibilinamente que aunque no se pueda demostrar, es mejor creer que existe para el mantenimiento de la moral (lo que es un solemne memez y aquí Kant, más que filosofar, tiró de lo que le enseñó su madre de pequeño). La segunda decepción fue Platón. Su República ideal era un mera tiranía de clases rígidas y con su metáfora de la caverna en el banquete, hacía renacer lo que la filosofía en buena parte trataba de evitar: recurrir a fenómenos inexistentes o a actos de los dioses o a reinos imaginarios para explicar la esencia del mundo.

    Ambos se olvidaron de una cosa: que partes de su obra tuvieran coherencia entre lo que se piensa y lo que existe. Se embebieron en sus propias palabras, vaya. Por supuesto que esos dos filósofos tienen muchísimas cosas buenas (no me refiero, obviamente, a su opinión de las mujeres). Y cosas esenciales muy malas. No es que lo diga solo yo. Es más que famoso en la crítica filosófica. Y basta con leerse sus obras, no las interpretaciones de su obra.

    A Superman, desde mi punto de vista, le pasa lo mismo. De ahí la comparación.

    Coincido contigo plenamente en que tiene al mejor Jor-El (grande Russell Crowe, que deja a Marlon Brando por los suelos) y el mejor Kripton jamás filmado, aunque se podían haber ahorrado el bicho volador porque recuerda DEMASIADO a Avatar. Solo con los medios de comunicación que aparecen, sabes que estás en otro mundo. Fantástico. Coincido en que la presencia de Henry Cavill, que a mí ya me gustó mucho en la serie Los Tudor, tiene mucho empaque y hace olvidar a Reeves en muchas partes. Y que Zod, aun excesivamente sulfurado, está correcto. Coincido en que la puesta en escena es fantástica y que los secundarios están muy bien. Sin embargo, para mí la banda sonora es correcta, nada más (de Zimmer me sigo quedando con Gladiator, Llamaradas o El rey Arturo).

    Pero me falla en la esencia. Y en la coherencia. La esencia en una película de este estilo, para mí, está en el equilibrio perfecto entre acción y la construcción del personaje (perfecto en Batman Begins, coincido también). Aquí el personaje está bosquejado, no construido, quizá, como dices, porque ya sabemos todos de qué va. Y esto lo sacrifica en pro de la acción, lo que hace que no te encariñes con el personaje. Toda su vida a base de flashblacks no evita esta superficialidad, esta decepción. Y cuando vemos cómo va salvando a la gente, no hay emoción. Simplemente ocurre. Y es que hay mucha acción. Demasiada acción. Sobra acción. De hecho, sobra MUCHA acción, porque, me parece a mí, no puede ser que en una película de 2 horas y media, se estén dando de hostias durante 2 horas. Es que acaba con todo lo parecido a un clímax que una película debiera lograr. En esto, James Cameron es un maestro y Snyder creo que debería hablar con él o con Josh Whedon (Los Vengadores) para aprender un par de cosas. Sobre todo, contención. No es que lo diga yo, de nuevo, es que el propio Snyder reconoció que la gente que tenía alrededor le debía haber contenido un poco más. Si se ha dado cuenta, bien. Lo ha aprendido. Perfecto.

    Y luego la coherencia. La muerte del padre terrestre (Kevin Costner) no hay por donde cogerla. Es que es inverosímil. En vez de ser emotiva te da por echarte las manos a la cara por vergüenza ajena. Te saca completamente de la película. Otra. Cuando al final intenta salvar a tres humanos de los rayos oculares de Zod, un Superman sufriente porque no quiere que nadie muera, hace lo que hace. ¡Vaya!, y cuando las 2 horas anteriores se estaban dando de hostias haciendo volar gasolineras y que se derrumbaran edificios (que ríete tú del 2012 de Emmerich), ahí que mueran humanos es completamente superfluo, parece. No vamos a hablar de la coherencia sobre el cambio de masa y gravitatorio de la Tierra y que vuelen coches pero no personas ni de muchas cosas más. Y sobran cosas, como que tenga 33 años cuando aparece en público al estilo de Jesús (que de nuevo está equivocado, ya que Jesús nació entre el 5 y el 7 a.C. y tanto la fechas de comienzo de su prédica como la de de su muerte nada tienen nada que ver con los 33 años). Pero bueno, siempre tuvo un poquito de cristiano Superman. Eso sobra entre otras, como digo, porque no aporta nada y de tan obvio, queda ridículo.

    Yo le dí un 6. A punto de un 5. La decepción está es que esperaba darle un 9. De hecho, al tráiler le dí un 10.
    Espero que la segunda de Superman de Snyder me guste tanto como a ti la primera. De verdad que sí, pero espero haberme explicado y que se entienda si voy a la segunda parte un poco más escéptico (esos que no les gustaban ni a Kant, ni a Platón ni mucho menos a Jesús).

    Saludos y muchas gracias por la crítica tan justificada, amena y pasional que has hecho.

    Un abrazo.

  2. Javier Fernández López

    Bueno, primero y ante todo gracias y por leerla, y luego, por poner un comentario muy bueno sobre la película.

    Yo realmente no tengo en buena consideración a Kant, prefiero otro tipo de filósofos como Shopenhauer o Nietzsche, o el propio Aristóteles. Superman muestra claramente ser un personaje, en esencia, kantiano, y eso suele chocar, es algo más que comprensible.

    Sobre la acción de la película, yo cuando vi el trailer realmente me pensé una película oscura y frenética, pero con mucha más reflexión. Aquí han dejado la reflexión para los flashbacks y para las escenas de Russell Crowe, y yo en ese aspecto hubiese preferido más líneas de diálogo y menos explosiones. Muy de acuerdo conque Snyder debería pedir algún que otro consejo a Cameron (que acaban de publicarme un artículo sobre él en la web), pero no tanto sobre Whedon, más que nada porque a mí los planos de ‘Los vengadores’ no me gustaron demasiado, me resultaron un poco simples.

    La muerte de Jonathan Kent es cierto que no resulta dramática, o al menos como uno puede esperar. Si bien está mejro enfocado que la película de Donner, yo también me quedé en el cine con cara de “qué estás esperando para salvarlo’.

    Sobre la muerte de civiles, yo a eso no le daría demasiada importancia, Superman en la película muestra en varios momentos preferencia por salvar a uno o a otros. Y al final creo que se cae abajo porque esa familia sencillamente está delante de él. Yo creo que el enfoque de la película es hacer a Superman un personaje no tan perfecto, que las situaciones lo superen, y salvar a todo el mundo le es imposible. Bien es cierto que si lo pensamos bien, poco le está importando a Superman el sitio donde se lucha o las cosas que haya que romper, pero bueno, Snyder quería meter explosiones y gente gritando.

    Y bueno, acaban de confirmar en la Comic Con de este año que en la secuela aparecerá Batman, dando comienzo a ‘La Liga de la Justicia’. No sé cómo harán esto en una película, jamás he pensado que Superman y Batman congenien demasiado juntos, en qué puede ayudarle Batman a Superman. Pero esto puede ser interesante.

    Un saludo!

  3. Áralan Aidir

    Nietzsche estupendo. Yo soy más de Hume y Bertrand Russell. Schopenhauer no va mal tampoco. ¡Al final vamos a ser analíticos pesimistas!
    La verdad, tengo los mismos miedos que tú con la unión de Batman y Superman, pero ya veremos. Demos un voto de confianza y a ver qué ocurre, cómo los unen, qué historia nos cuentan y, sobre todo, cómo nos sorprenden.

    Un abrazo.

  4. Adrian Pena

    Por fin, una crítica positiva de Superman. No podía estar más de acuerdo en todo lo dicho. Snyder no es Nolan, ni Superman es Batman, la película está enfocada de manera distinta de lo que fue ‘El Caballero Oscuro’, pero es lo normal, Clark Kent tiene poderes diferentes a los que tiene Bruce Wayne, por lo que la película en ese sentido está muy bien llevada. Estáis comparando a dos héroes como los que comparan a Hulk con John McClane, sería algo ilógico, uno es humano mientras que el otro es destrucción y caos.

    Yo también estaba preparando una crítica positiva de ‘El hombre de acero’ después de ver tanta negativa, y he de reconocer que tu crítica no es solo buena, sino que acertadísima.

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