Image Image Image Image Image Image Image Image Image

El mito de la habitación

Por Javier Fernández López

Es muy difícil hablar sobre La habitación, la cinta irlandesa de Lenny Abrahamson basada en la novela de Emma Donoghue. Porque uno va a verla sabiendo que hablan muy bien de la película, y claro, te animas a verla porque te gusta el cine en todas sus facetas. Lo que no te esperas es que una película pueda acceder directamente a tu corazón y apretarlo durante 118 minutos de metraje. Estamos ante un cuento intimista, personal y penetrante. Es la historia de un niño que no sabe más de lo que ha visto en la habitación durante cinco años. Y por qué no decirlo, Jacob Tremblay nos da la mejor interpretación de la historia del cine. Así, sin más, no hay que tener miedo ni reparo a decirlo, porque su interpretación llega a la ficción desde la realidad, es un trabajo estremecedor y absolutamente magnífico.

la-habitacion-2

¿Pero qué es La habitación? No he podido evitar verla como una actualización de la filosofía platónica, la nueva caverna que los espectadores tendrán presentes a la hora de estudiar el por qué de la curiosidad humana. Jack es un niño que no sabe que existe el mundo, sólo ve el cielo a través de un simple cristal en el techo. De vez en cuando alguna hoja caída de un árbol se posa en el cristal, pero nada más. Únicamente sabe de la existencia de un mago, un titiritero, que viene por las noches y trae alimentos, de vez en cuando algo de ropa y medicinas, y habla con su madre, la única persona que lo ha cuidado durante cinco años. Jack duerme en su armario todas las noches, para él ése es su mundo, una habitación con el suficiente espacio para jugar, comer, lavarse y dormir. No necesita nada más. Las imágenes de la televisión que puede ver sólo son mentiras, cosas falsas para él. Es lo que le dijo su madre para no decirle la verdad. Sin embargo, llegado el momento, su madre decide que es la hora de abandonar ese mundo para ir a otro más grande. Es entonces cuando Jack niega las palabras de su madre, no es posible que eso que le está contando sea cierto. Jack prefiere defender lo que conoce, su pequeño mundo, antes que acceder a la verdad. Pero he aquí algo que mueve al niño a seguir adelante. ¿Por qué el hombre encadenado luchó por abandonar la academia y conocer el mundo de las ideas? ¿Cuál fue el detonante, el motivo? ¿Fue sólo una mera curiosidad? ¿Era su propia la naturaleza la que lo movía a saber? No, lo que hace que Jack siga adelante es el amor que siente por su madre, y aunque no termine de creerse todo lo que ella dice, confía en ella, porque la quiere más que nada que pueda haber en esa habitación, en ese mundo donde ha estado toda su vida.

Y una vez liberado de las ataduras de esa ficción, esa prisión en la que estuvo durante cinco años, comienza otra película, diferente, pero igualmente dura y estremecedora. La habitación es una película totalmente perfecta, realizada con amor y con verdad. Brie Larson en su papel de madre logra llegarnos al corazón con una interpretación sumamente complicada, pues hay que entender el contexto de una forma muy precisa y ella ha sabido entenderlo. Otros integrantes del reparto como Joan Allen aportan matices al relato enriqueciendo el conjunto. Estamos ante una película emotiva, sincera, sentimental, intimista, cercana, aterradora, cálida, perturbadora, reflexiva, tensa… en definitiva, es el mayor regalo para una persona que ama las historias y el cine. Bravo.

Comentarios

  1. Enrique Fernández Lópiz

    Me ha gustado tu crítica, felicitaciones. Puedes ver mis comentarios en estas páginas, por si te interesa. Saludos

  2. Toni Ruiz

    Coincido contigo en la perfección que alcanza esta película. La primera hora, tan emotiva como emocionante, es directamente para enmarcar. No sé si el chaval da la mejor interpretación de la historia del cine, pero que está inmenso y que su actuación va mucho más allá de del típico desparpajo infantil ante las cámaras es indudable.

    Interesantísimo tu símil platónico. Enhorabuena por tu crítica, compañero.

Escribe un comentario