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El mayordomo o mejor dicho: El domesticado

Por Benjamín Obiang

El Mayordomo aterrizaba con una buena promoción y, sobre todo, buenas críticas. El elenco de actores era más que atractivo: Ophra Winfrey, Terrence Howard, Cuba Gooding, Forest Whitaker, Jane Fonda, Robin Williams, etc. El argumento era muy apetecible: un mayordomo de raza negra en la Casa Blanca, el cual ve como la historia de los Estados Unidos va avanzando a través de sus presidentes.

El objetivo –como espectador- era comprobar si la película iba a caer en un drama fácil o veremos una nueva perspectiva del racismo en Estados Unidos como hizo en su día Criadas y Señoras. La primera escena ya ubica al espectador, quien ya sabrá que se va a encontrar con una película de mucho drama, facilón pero no por ello detestable.

A parte de este drama, sabemos que teniendo de protagonista a Forest Whitaker vamos a tener un gran referente, sin embargo, Lee Daniels no lo “explota” ni a la mitad, sólo hay que ver El Último Rey de Escocia para conocer el potencial de este magnífico actor. Sin embargo, su rostro y sus gestos es pura expresividad, y él solo es capaz de llevar el timón.

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Pero muchos pensábamos que ese barco navegaría más inteligentemente por aguas muy turbias (como es el racismo), sin embargo, escoge la ruta fácil y más que un relato de un mayordomo es publicidad de la evolución de los derechos civiles. Si aporta algo la película es que lo hace desde dos planos: desde los Presidentes de los Estados Unidos y desde la calle.

Sin embargo, el plano de la calle, tristemente, deja en un plano secundario al plano de los presidentes. Sí, hay detalles anecdóticos: el compromiso de Kennedy, o el despotismo de Nixon. Son datos que nos hubiera gustado que se desarrollasen con más intensidad, porque al final esa relación del Mayordomo con la Casa Blanca no se ve tan clara cuando lo que de verdad encoge el corazón son los hechos violentos que casi todo el mundo sabe, y que cualquiera puede saber si se va a la Wikipedia.

Ahora bien, el espectador que nunca haya visto una película sobre los derechos civiles en Estados Unidos habrá salido de la sala algo triste, y quizá con algo de culpabilidad. Pero para los que hemos visto varias o muchas películas sobre este tema esperábamos una nueva visión: escenas y momentos míticos con los Presidentes, por ejemplo.

Pero que nadie se engañe. Es una buena película, y no está nada mal recordar situaciones que no se tienen que dar nunca más. Buen guión, buenos actores, y una dirección notable. En definitiva es recomendable.

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