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El lado bueno de las cosas

Por Manuel G. Mata

Los cines de verano tienen un encanto especial, no son como las salas convencionales, aún hay luz natural cuando comienza la primera sesión, el ruido de las palomitas se sustituye por el de las cáscaras de pipas y el de los altramuces, los refrescos en vaso de plástico se sustituyen por latas, los mosquitos y las polillas sobrevuelan la pantalla, recién blanqueada para la temporada estival, y hay que llegar con tiempo para pillar un buen sitio, una mesa incluso si puede ser, porque aquí no existen las butacas numeradas, y entonces, empieza la magia, cine al aire fresco… Y una oportunidad para ver una cinta a buen precio que en su día no pudimos ver o queremos volver a ver, y eso fue lo que me pasó ayer con El lado bueno de las cosas, ya la había visto, pero quería repetir la experiencia.

La primera vez que vemos una película es como acostarse con una chica, podemos tener muchas ganas de verla, (de acostarnos con ella) nos imaginamos que será un peliculón (será bravura pura en la cama) o una decepción (ídem) y una vez que la vemos (nos acostamos por fin) tendremos una conclusión personal. Eso me ha pasado con El lado bueno de las cosas ayer la vi de nuevo, pero no  hubo sorpresas, no me emocioné tantísimo como la primera vez que la vi, no obstante, disfruté, con cada plano, con cada canción, con cada tráveling avant, con cada secuencia… ¡Vaya sí disfruté!

Bien es cierto, que ver una película por segunda vez, te borra las sorpresas, te resta esa incertidumbre de lo que pasará, pero por otra parte, descubres cosas en ella que, tal vez antes, pasaron desapercibidas, o bien porque no hubo la suficiente atención, o bien porque hubo la suficiente en algún punto que hizo restarle importancia al resto.  A pesar de los pros y los contras con los que cuenta un segundo visionado, sigo pensando que El lado bueno de las cosas es una maravilla.

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El éxito de la cinta radica principalmente en sus dos personajes protagonistas, Pat (Bradley Cooper) y Tiffany (Jennifer Lawrence). Los dos han pasado por dos momentos muy difíciles muy jodidos, han estado en la puta mierda, han tocado fondo, han comprobado en sus carnes como un acto de bondad o un acto de infidelidad puede destrozar por completo una vida, pero todos esos sentimientos de negatividad, de odio, de miedo, de desapego, pueden desaparecer. Hay pastillas para que desaparezcan, hay tratamientos para que desaparezcan…y hay personas para que desaparezcan.

David O. Russell sabe llevar la historia a buen puerto y, no solo eso, sabe captar la atención del espectador desde el primer momento, pues ya en la primera secuencia, nos hace ver que algo ha pasado, que Pat ha hecho algo que no debió hacer, y por eso ha estado donde ha estado, y poco después, tras pocos minutos y ciertos detalles que denotan la gravedad del asunto (Algo grave como para que el padre de Pat haya descolgado su retrato de la entrada de la casa) descubrimos el percal. Pat la cagó, tal vez la culpa no fue de él, tal vez fue su esposa, o tal vez su obsesión, su miedo, sus fobias y sus filias, pero la cagó. Y bien cagada además, pero Pat es más fuerte que todo eso,  Pat ha aprendido, y sólo quiere recuperar lo que ha perdido, por eso intentará sacar siempre el lado bueno de las cosas. Tras plantear el conflicto principal, empiezan a surgir subtramas que le darán dinamismo a la cinta, y no sólo eso, también ritmo… Y sobre todo sentido, ya que a medida que avanza la película, vamos viendo cómo evoluciona cada personaje, lo cual es vital para la resolución del conflicto principal. Mientras Pat intenta reorganizar su vida, en ella aparece Tiffany (Jennifer Lawrence) una joven viuda que anda perdida, que piensa que todos sus problemas se resolverán abriéndose de piernas, entregando su cuerpo y su alma al primero que pasa, y estrellándose de esta manera continuamente contra un muro. Entre los dos surge una química especial, de ayuda, de solidaridad, de compañerismo, pero que tal vez ellos no ven con tanta claridad, o no parecen ver con tanta claridad, pues ambos andan cegados, sobre todo Pat, en cada uno de sus propósitos.

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Es posible que alguna de las subtramas o incluso que la construcción de alguno de los personajes secundarios flojee, pues llega a ser poco creíble el conflicto del padre de Pat (Robert de Niro), no obstante, le da algo de sentido a la personalidad del protagonista, pues al fin y al cabo, no somos tan distintos de nuestros padres, y cuando parece que algo chirría, que se queda cojo, aparece la madre de Pat (increíble Jacki Weaver) para devolvernos a la realidad con cada mirada, fiel reflejo del orgullo, el miedo, la tensión y el dolor, que siente una madre con cada acción de su hijo. Pocas veces en el cine se había plasmado con tanta naturalidad y veracidad esa mirada.

La historia es muy buena, se desarrolla, dentro de la locura de cada personaje, con total naturalidad, está llena de momentos divertidos, pero también de momentos muy jodidos y viscerales. (No me cansaré de decir que la escena del vídeo de boda es magistral, la viva imagen de la impotencia llevada al extremo, la viva imagen del quiero y no puedo, del recuerdo que vuelve y que nos golpea, el recuerdo que nos hace bien y que, al instante, nos recuerda el motivo por el que lo perdimos todo), que se plasman de una manera muy veraz en todo el metraje. La banda sonora es magistral, las canciones encajan a la perfección, y la fotografía cuenta con movimientos de cámara muy descriptivos, que saben acercarnos a los protagonistas para crear una relación especial y espacial con ellos. Está claro que no es la vida real, la vida real es de otro color, es diferente, en la vida real no pasan estas cosas…pero ayuda muchísimo pensar que en la mente de las personas suceden, y además se plasman y llegan a dar la vuelta al mundo, lo cual es maravilloso, ya que así todos tenemos la oportunidad de quitarnos la venda, de abrir los ojos, y de empezar a buscar siempre el lado bueno de las cosas.

Manuel G. Mata

Comentarios

  1. Adrian Pena

    El punto fuerte de David O. Russell en los últimos años es que saca el mayor rendimiento de todos sus actores, lo hizo en The Figther, lo hizo en El lado bueno de las cosas y estoy seguro de que lo volverá a hacer en American Hustle con Jeremy Renner, Christian Bale, Bradley Cooper, Amy Adams, Jennifer Lawrence y Robert de Niro. En esta genial y extraña comedia romántica son muy destacables el nivel de Jenifer Lawrence y Bradley Cooper, pero a mí lo que más me impresiono fue la interpretación de Jacki Weaver como madre, una madre que transmite como pocas en el cine.

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