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El Juego de Ripley

Por Jon San José Beitia

El Juego de Ripley constituye una nueva adaptación para el cine del personaje creado por Patricia Highsmith, ofreciendo un morboso juego en el que se pone a prueba la integridad y honradez de un hombre al serle ofrecido dinero por matar a un desconocido.

El punto de partida del argumento resulta interesante y atractivo para el espectador, logrando captar su atención desde un primer momento, pero el interés inicial va decayendo progresivamente ante un desarrollo torpe e irregular, que hace que se desvanezcan las cuestiones éticas y morales iniciales que ofrecía el argumento, convirtiéndose en un relato pasajero de suspense, poco logrado.

Los responsables de la película no logran desarrollar en profundidad las emociones e inquietudes de cada uno de los personajes, donde el personaje que mejor queda definido es el interpretado por John Malcovich, encarnando un personaje frío y calculador, un asesino despiadado alejado de las emociones. El problema es que, el resto de personajes, parecen haber salido del mismo frigorífico del que ha salido el personaje encarnado por Malcovich, ya que hacen frente a lo que, para muchos, sería un gran dilema moral, como si fuera el paseo de todos los días al trabajo. De tal forma que todas las posibilidades dramáticas que en un principio podría ofrecer la premisa argumental del relato, quedan reflejadas de una forma superficial y simplona.

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El desarrollo del argumento no toma un rumbo claro, se pasea por el suspense y el drama, sin llegar a resultar satisfactorio en ninguna de las dos temáticas arguméntales. Consigue dejar pequeñas pinceladas de suspense en determinadas secuencias; mención especial, para la que se desarrolla en el interior de un tren, pero que no se prodigan a lo largo del relato.

El tratamiento de la imagen y del propio relato, es más próximo al que se suele emplear en las producciones televisivas. Lo más destacado de la película es la aportación interpretativa de John Malkovich y la banda sonora compuesta por Ennio Morricone que otorga, al conjunto del relato, una elegancia melódica plausible, dejando su sello de calidad. John Malkovich hace suyo el personaje, y en él reside todo el interés de la película, haciendo sombra a la totalidad del reparto, incluyendo el mediocre trabajo ofrecido por Dougray Scott que no hace, en ningún momento, creíble su personaje.

El desarrollo, ejecución y finalización de algunas situaciones pecan de ser demasiado simples e incomprensibles, sucediéndose las licencias arguméntales. A medida que avanza, El Juego de Ripley se hace más monótono y, por consiguiente, resulta aburrido.

Jon San José Beitia

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Comentarios

  1. Íñigo

    Yo recomendaría ver la adaptación cinematográfica de Wim Wenders “El amigo americano”. Un saludo y enhorabuena: eres el colaborador más prolífico de Ojo Crítico.

  2. Enrique Fernández Lópiz

    Me ha gustado tu crítica; felicitaciones. Procuraré ver la peli. Saludos de tu amigo y colega de ojocritico. Enrique Fdez. Lópiz

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