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El Hobbit: La desolación de Smaug Bien ladrón, te huelo y te siento

Por Miguel Ávalos

Un año después de la fiebre que desató por todo el globo El Hobbit: Un viaje inesperado, Peter Jackson nos ha traído su continuación, El Hobbit: La desolación de Smaug, la que prometía ser, al menos en más de un sentido, la más espectacular de las tres entregas que componen la adaptación del libro de Tolkien y que se estrenan en la gran pantalla anualmente. Las esperanzas depositadas en cuanto a que este film superase en espectáculo a su antecesor eran enormes, teniendo en cuenta que por fin se nos muestra al Dragón Smaug en todo su esplendor. Si nos tenemos que dejar guiar por las premisas de espectáculo, acción, efectos etc., misión cumplida, sin embargo, más adelante podremos comprobar que juzgar un producto audiovisual de estas características, resulta todo menos fácil. Sin embargo, poco a poco.

Lo que, para las fans y los fans, no tenía el menor misterio es el argumento. De sobra conocido y que no iba a suponer ninguna revelación para nadie. Para la gente novata ya es otro cantar. Tras haber demostrado a toda la compañía Thorin Escudo de Roble, tanto su nivel de saqueador así como un valor teóricamente impropio de su raza, Bilbo Bolsón (Martin Freeman) prosigue con la aventura que lo cambió para siempre y de paso al apellido Bolsón. En compañía de los trece enanos que componen el grupo de valientes que tratan de recuperar Erebor, el joven Hobbit deberá demostrar que dicho valor no es fruto de un solo día y sin la ayuda de Gandalf el Gris (Sir Ian McKellen) que tiene asuntos que atender. Sólo hay una cosa en la que Bilbo estaba equivocado y es cuando le afirma a Thorin (Richard Armitage) que «ya ha pasado lo peor.» Las pruebas de valor más duras le asaltarán en este gran tramo de la aventura. A ello hay que añadirle la que sin duda es la más terrorífica de todas y que se resume en tres palabras: Smaug el Dorado. ¿Puede realmente un Hobbit superar un test realizado por un Dragón alado escupefuego?

El Hobbit: La desolación de Smaug va a dar mucho de que hablar y lo va a hacer para ambos costados, para bien y para mal. La polémica que ha empezado a rodear este film no hará sino aumentar y, vistas las primeras impresiones, todo apunta a que se puede desatar una guerra. Ni la Guerra de La Última Alianza ni la Guerra del Anillo. Una guerra en la que los combatientes no serán Elfos, Enanos, Hombres, Orcos, Trolls…  serán las incontables opiniones y manifestaciones de toda clase que la gente fan y no fan va a pronunciar de manera oral y escrita. Una guerra cerca de iniciarse y muy lejos de terminar.

Sin embargo, más allá de opiniones, gustos, puntos de vista, satisfacciones, disgustos, charlas y debates, hay una cosa que debe quedar, creo yo, fuera de toda duda. Y es que analizar una película de este tipo no resulta nada fácil, ¿por que? Pues sencillamente porque viene condicionada por el hecho de ser una adaptación del que posiblemente es el cuento infantil más popular o cuanto menos uno de los mayores en su campo, impulsado además por la obra literaria tan maravillosa que escribió su mismo autor J. R. R. Tolkien: El Señor de los Anillos. En consecuencia, siempre habrá una palabra que condicione en enorme medida esta clase de cintas, fidelidad.

No obstante si se profundiza tan sólo mínimamente en esta cuestión, hay otro término que también viene pegado a esta clase de producciones. Una película no es un libro. Se puede tener en cuenta esta expresión y considerarla en lo que vale, sin embargo, se corre el riesgo de abusar del término y transformarlo, de verdad como un puño, a excusa barata. Mucho me temo que en esta ocasión nuestro querido Peter Jackson haya podido pecar de esto último y convertir el mundo de Tolkien en el suyo propio, algo que evidentemente muchas/muchos fans no le van a perdonar, teniendo que soportar nuevas críticas. Quienes no exijan tanto, quizás podrán pasar por alto la mayor parte de los ajustes que Jackson ha colocado y hacer hincapié al hecho de que este hombre es quien esta haciendo realidad el sueño de ver un universo tan mágico y maravilloso en la gran pantalla. Aunque a la vez puedan pensar “Amigo Jackson, esto de aquí lo podrías haber construido de otra manera”.

Dicho todo esto. ¿Qué hay que tener más en cuenta entonces? ¿Fidelidad? ¿Una película no es un libro? ¿Puede que un mejunje de ambas expresiones? Como siempre afirmo en estos casos, las opiniones equivalen a los gustos ¿Y qué pasa con los gustos? Exacto, colores. De modo que os presento la mía. ¡Allá voy!

Hay dos maneras de analizar El Hobbit: La desolación de Smaug. Son las siguientes.

 PELÍCULA DE AVENTURAS Y FANTASÍA

En este apartado por de pronto ya nos encontramos con una frase que define al dedillo esta producción audiovisual. “Una obra maestra del entretenimiento”, pues lo tiene absolutamente todo. Acción, magia, comedia, suspense, adrenalina, diálogos y sobresalientes interpretaciones. La fotografía y los efectos son sencillamente de diez, un deleite para la vista y la banda sonora hechiza los oídos. Incluso las escenas de más pausa te invitan a estar bien pendiente de los acontecimientos. Hay varias ocasiones en las que el ritmo es frenético y puedes agarrarte a la butaca. Quienes más y quienes menos, todos tienen sus momentos. Los trece enanos vuelven a demostrar lo gruñones y lo fieros que son en batalla, Bilbo sigue demostrando que el valor no se mide por el tamaño, Gandalf nos deleita con grandes momentos, vemos de nuevo a Thranduil, esta vez hablando y demostrando que hay Elfos arrogantes y ambiciosos, aunque no por ello malignos. Radagast vuelve a aparecer. Se presenta en escena Beorn (Mikael Persbrandt), así como las arañas del Bosque Negro. Se nos muestra un nuevo personaje femenino como en este caso es Tauriel (Evangeline Lilly), la capitana de la guardia de los Elfos Silvanos del Bosque Negro, cuyas habilidades en batalla son de matrícula. Legolas regresa tan mataorcos como siempre y mucho más gruñón que nunca. Bardo (Luke Evans) hace acto de presencia y con escenas dignas de mención. Igual ocurre con El Gobernador de Esgaroth la ciudad del lago (Stephen Fry). Los orcos no se quedan atrás y también tienen algunas escenas a mencionar, aunque esta vez Azog el profanador es sustituido por Bolgo (Lawrence Makoare), su hijo, al menos en el libro. Sin embargo, si hay dos momentos que hay que resaltar, esos son sin lugar a dudas los que se desarrollan en Dol Guldur y Erebor, pues en estos dos territorios tienen lugar las dos apariciones estelares del film. Una de ellas la del mismísimo Señor Oscuro Sauron, también conocido como El Nigromante, ¡y haciéndose corpóreo!, para demostrar que no necesita el Anillo Único para eso en absoluto, aunque desde luego lo precise para recuperar todo su poder y aun así menuda exhibición se da ante Gandalf, tremendo. Ahora que, para apariciones estelares y espectaculares, la que se da en Erebor. Se presenta en todo su esplendor ¡Smaug el Dorado!, claramente lo mejor de la película, mención muy especial a su charla con Bilbo. Smaug te deja sencillamente con la boca abierta. En definitiva, la película en este apartado se cubre de gloria, mejor dicho, se cubre con todo el oro de Erebor. Excelente.

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ADAPTACIÓN Y FIDELIDAD AL LIBRO

Como diría el gran Groucho Marx en Una noche en la Ópera: «Ahora es cuando va a empezar el jaleo.»

De todas maneras, sin ánimo de pretender ser quien desate  el incendio de forma intencionada, empezaré aportando un dato en el que creo, pues es lo justo. En lo que respecta a los parámetros básicos del libro, éste ha sido respetado y ahí sí que se respira fidelidad. Los capítulos están todos y en orden, se les ha dedicado su buen momento, hay acontecimientos de cada uno de ellos representados lo mejor posible y muchos diálogos están directamente clavados como deben. Lo más importante se encuentra y eso es algo que los fans obviamente agradecerán. Tanto si recuerdan de memoria el libro, como si se lo han leído recientemente, hallarán acciones y frases muy similares sino las mismas. En ese 50% del asunto ningún problema. El problema viene con la otra mitad, ¿recordáis lo de una película no es un libro verdad?, pues en este caso me temo que el amigo Jackson ha abusado del término y se ha pasado 4 pueblos. Pretendiendo dar importancia a la acción, queriendo que personajes decisivos de la trama adopten aun más protagonismo del que se les da en el libro y utilizando la excusa de que, al mismo tiempo que la aventura de Bilbo, tenían lugar otros acontecimientos no mencionados, los guionistas han hecho literalmente lo que les ha dado la gana. Esto ha provocado que mucha gente ponga su grito en el cielo y la verdad es que razones no les faltan. En muchas cuestiones se han pasado el libro por el forro y con ello la fidelidad al mismo. Veamos a continuación personajes y escenas que representan este apartado.

*Légolas:

Bueno vayan por delante dos cosas, la primera que Orlando Bloom ha realizado la mejor interpretación de su carrera, como se nota que el teatro es la cuna y el núcleo de esta profesión y claro, al muchacho de algo le ha valido. Se lo ha visto más maduro que en todas las ocasiones anteriores, destacando también la experiencia acumulada. La segunda es que este personaje tiene la mejor excusa de todas, es el hijo del Rey Thranduil. Sin embargo, si esto último no tiene validez, el personaje de Legolas en esta película tampoco lo tiene y por mucho espectáculo de acción que pueda aportar nos encontramos con el primer gran error del amigo Peter y su escuadrón de guionistas. Legolas no pinta nada en el film.

*Tauriel:

¿Un nuevo personaje femenino? A mí me parece fenomenal, así de claro. ¿Una atracción entre una Elfa y un Enano como Kili? El amor no entiende de razas, formas, tamaños… ¿Por qué en un mundo mágico iba esto a carecer de valor? La interpretación de la actriz Evangeline Lilly es muy interesante. A ello se añade que Tauriel está atrapada cada vez más en un triángulo, puesto que siente también algo por Legolas. Hasta ahí todo maravilloso. Pero, ¿todo esto forma parte de la verdadera aventura? ¡Pues va a ser que no mis queridos guionistas! Ahí os habéis columpiado y más de una vez. Si nos dejamos guiar por la fidelidad al libro, no se le puede dar tanta importancia a algo sacado de la manga. La aparición del personaje en sí esta muy bien, que tenga sus escenas de acción también e incluso la química con Kili en la escena de la mazmorra. Ahora que, ¿darle tanta bola a lo último? Supone cargarse la fidelidad al completo. Fallo garrafal amiguetes.

*Beorn:

Este personaje tiene una historia interesante muy bien relatada en el libro. Las escenas suyas en la película se representan con bastante fidelidad y ese es un buen punto. Sin embargo, ocupa a mi parecer muy poco rato, se echa de menos algo más de morbo entre este Cambia pieles y los Enanos, puesto que Beorn no siente ninguna simpatía hacia ellos. Esperemos que la versión extendida mejore lo presente. El actor Mikael Persbrandt cumple dignamente.

*Bardo:

Este es el gran punto a favor de las pirulas que la compañía Jackson y colegas han colocado en esta adaptación. Bardo es un personaje muy carismático, Luke Evans ha hecho un trabajo muy bueno interpretándolo, de manera que aquí coincido con los guionistas. Bardo tiene su enorme importancia en el libro, que duda cabe. Sin embargo, merece la pena darle aún más para conocerlo mejor. Sus escenas valen la pena y mucho. Un acierto.

*Radagast:

No sabía que un Istari pudiese tener alzheimer. ¿No se supone que Radagast el Pardo es el primer Mago en poner los pies en Dol Guldur y salir por patas al ver a Sauron manifestarse? Si ya lo había visto y es quien informa a Gandalf, ¿cómo es que cree todavía en la opción de que sea un humano coqueteando con la magia negra? ¿Saruman y su voz? ¿Borrachera de guionistas? Esta última opción tiene muchas tablas.

*Escena final de Dol Guldur:

Esta escena, pese al espectáculo que ofrece, es la que más opciones tiene de causar enormes crispaciones a las/los fans. Gandalf decide adentrarse solo en la fortaleza de El Nigromante, al tiempo que le pide a Radagast que avise al resto del Concilio Blanco. Se introduce allí a sabiendas de que hay un ser maligno cuyo poder va mucho más allá que el suyo. ¿No se supone que Gandalf tiene una sabiduría y una prudencia a la que muy pocos se equiparan? Al parecer esas dos virtudes las manda a paseo. Acto seguido viene el clímax, Sauron hace acto de presencia, primero como sombra, después como Gran Ojo y ¡se hace corpóreo con su forma de Nigromante!, una forma ya conocida de sobra. El Nigromante no tiene ni mucho menos todo su poder y aun así le demuestra a Gandalf cuan superior es desarmándolo y derrotándolo en un tiempo récord. Ahora que, sin llegar a matarlo, ¿por qué? ¿No es Sauron el mal personificado? ¿No es un asesino? ¿No le causa placer matar en persona a un enemigo de tal etiqueta? Sólo hay un par de excusas que pueden evitar que los guionistas sean bombardeados. La primera es que un señor oscuro también tiene su orgullo y quizás Sauron ve a Gandalf como una especie de piltrafa a su lado, en consecuencia, no lo considera digno de matarlo con sus propias manos. La otra es que alguno de sus espías, los Nazgul quizás, le hayan advertido de que Gandalf no había llegado a Dol Guldur solo y esto haga sospechar a Sauron que el resto del Concilio Blanco se este preparando para enfrentarlo, así pues quiere obtener información. Gandalf le sirve mucho mejor vivo que muerto y puede usarlo como cebo.

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*Escena del diálogo entre Bilbo y Smaug:

Al igual que es la mejor parte del libro, esta escena es la mejor de toda la película. Impresionante. Aunque presenta una variación que puede resultar muy chocante. En el libro Bilbo lleva puesto el Anillo Único todo el rato, en el metraje no sucede de esta manera. Al cabo de muy poco rato Bilbo se quita el Anillo. Aun así, el apaño de Jackson y colegas puede llegar a tener bastante coherencia si lo pensamos un poco. La influencia de Sauron no deja de crecer y Bilbo lo siente, incluso el propio Smaug se echa para atrás percibiendo un poder incluso mayor que el suyo. Los Dragones son expertos consumados provocando hechizos, podemos interpretar el hecho de que Bilbo quede medio poseído por un encantamiento de Smaug, ya que para un Dragón no es normal que alguien se cuele en su guarida y ni lo pueda ver. Por otra parte, Bilbo al quitarse el Anillo queda plenamente expuesto a Smaug, pero nada más lejos de la realidad este último queda impresionado de que una criatura, en apariencia insignificante a su lado, haya tenido el valor ya no sólo de viajar hasta Erebor, sino también de presentarse ante él. Los Dragones Tolkinianos son así, curiosos, enigmáticos, tramposos y en cierta medida juguetones. Pues que queréis que os diga, a mí ni me irrita ni me molesta, me parece muy interesante y, al mismo tiempo, causa más suspense si cabe. Ahora bien, yo soy sólo uno señor Peter Jackson, quedan millones. Coja y pregunte.

*Escena de los Enanos de Erebor vs Smaug:

Creo que aquí voy a empezar por lo negativo. El olfato de Dragón equivale a prodigio, por consiguiente, el olfato de Smaug equivale a prodigio. ¿De verdad no los puede oler estando a centímetros de distancia o es que Smaug estaba cegado, bien por la furia, bien por la confianza? A lo mejor es que los Enanos habían pasado por los lavabos de Erebor y se habían puesto colonia. En fin, los guionistas sabrán. Ahora que, ¿el resto de la escena?, para mi un acierto en toda regla. Son los nobles Enanos de Erebor, ¿verdad? Ardían de rabia por haber perdido su reino, ¿me equivoco? Entre ellos está su actual heredero al trono, Thorin hijo de Thràin, ¿cierto? Justificado pues, que luchen contra el Dragón que les arrebató todo, al igual que el encuentro entre Smaug y Thorin. Esta escena aprueba y con buena nota.

INTERPRETACIONES

Más allá de los puntos de vista, se encuentran los trabajos realizados por los miembros del reparto. En mi opinión trabajos sobresalientes y la mar de creíbles. Sin desmerecer a nadie me tomo la libertad de decir los que más me han gustado. Martin Freeman como Bilbo, Sir Ian McKellen como Gandalf, Richard Armitage como Thorin, Ken Scott como Balin, Aidan Turner como Kili, Evangeline Lilly como Tauriel y Luke Evans como Bardo. Ahora que, quien se corona de verdad es el maestro Benedict Cumberbatch interpretando a Sauron El Nigromante y, sobre todo, al Dragón Smaug el Terrible. Matrícula de honor para el amigo. En lo que respecta al doblaje, lo mismo exactamente, fenomenales todos los actores y actrices de doblaje, sin embargo, felicito en este artículo al actor de doblaje Ivan Muelas por su excelente trabajo. Otro maestro que se ha ganado el apodo de el Smaug made in spain. Tremendo.

CONCLUSIÓN

El Hobbit: La desolación de Smaug, una película que podéis ver desde dos ángulos. Uno de ellos os puede llevar a considerarla como una obra maestra del género de la fantasía y la hechicería. El otro puede hacer que la consideréis como una semidestrucción del relato infantil de J. R. R. Tolkien. Algunas/algunos optarán por lo primero y otras/otros por lo último. Quizás haya gente que se localice en un plano neutral. Todos los puntos de vista son respetados. ¿En cuanto a mí? Hace mucho tiempo que aprendí que una película no es un libro y ni lo tiene que ser. ¿Quieres el libro? Comprensible, cógelo y disfruta, pues no hay nada como la imaginación y eso no nos lo quita, ni discute nadie. Sin embargo, si la botella es bien grande como en este caso y además está medio llena, queda mucho litro para beber. Sinceramente prefiero ahorrarme las comparaciones, aunque sepa que están ahí, y ceñirme a ver una película a todas luces espectacular. Una película que en lo que respecta al Séptimo Arte en sí, ha superado a su antecesora. Eso sí, cuidadín con las montañas solitarias y las fortalezas en ruinas.

Comentarios

  1. Áralan Aidir

    Soberbio análisis de la película, sin duda.
    Dicho lo cual, yo soy un amante de la literatura fantástica. No habré leído menos de 150 libros de este género, desde La Rueda del Tiempo, pasando por Añoranzas y Pesares, La Canción de Albión, El Elfo Oscuro, Crónicas de Mallorea y de Belgarath… y he decir que Tolkien, siendo el pionero creador de este tipo de mundos, escribió uno de los bodrios más notables de la literatura fantástica (junto con La Serpiente Uróboros de no me acuerdo quién): El Hobbit (junto con el Silmarillion -excepto la Creación- y subsiguientes).
    Sin duda, para mí, la primera película ya daba mil vueltas al libro. De lejos. Si pareces asegurar que esta está mejor que la primera, seguramente iré a verla en breve. Y si se aleja mucho del libro, tanto mejor. UN millón de veces mejor, vaya

    Gracias por la crítica y por la recomendación.

    P.D: por cierto, lo del amor de una elfa con un enano es el tema central de unos de los mejores libros de literatura fantástica que he leído y que es todo un alegato contra el racismo y el machismo implícito: La Maldición del Dragón, de Dennis L McKiernan. La elfa no es elfa, es una Jinete, pero viene perfectamente al caso.
    Por si te sirve.

  2. Andrés Pons

    Enhorabuena por la crítica, Miguel!.

    Mi granito de arena: recuérdese que El Hobbit es un cuento infantil de hace 75 años y lo de Peter Jackson es una adaptación en película del año 2013, que debe adaptar ese cuento a los estándares y técnicas del cine en general y a los gustos actuales de un publico educado en la cultura audiovisual. Estoy a favor de la mayoría de cambios hechos por Jackson, pero no me gusta la historia de amor Tauriel/Kili. Puntualizo: me gustó la escena de la celda, pero aborrecí la “declaración” del enano cuando éste agoniza por la fiebre. Siempre he considerado que Hollywood mete escenas de amor en casi el 100% de sus productos cuando en demasiadas ocasiones no viene al caso.

    Lo dicho, bien por la mayoría de los cambios (¿alguien más piensa que Bardo es clavado a Orlando Bloom haciendo de Will Turner en Piratas del Caribe?), pero me chirrió sobremanera el hecho de que Thorin y compañía desistiesen casi de inmediato de entrar en Erebor en cuanto creyeron que habían perdido la oportunidad de encontrar la cerradura. Sólo Bilbo, un hobbit, decidió seguir buscando la susodicha cerradura, mientras que Thorin, el enano supuestamente obsesionado con recuperar su reino, su legado y su trono, no sólo se rinde a la primera de cambio sino que además deja caer la llave al suelo con la intención de dejarla allí tirada!. WTF!?.

    No obtante, disfruté como un enano (chiste malo que me priva de la merienda de hoy) con la peli; me dejó si cabe con más ganas de Tierra Media que la primera (ese cliffhanger al final casi duele).

    ¡Saludos!

  3. Miguel Ávalos

    Muchas gracias por tu comentario Áralan. A mi el libro me encanta, pero en gustos no hay nada escrito. Muy buen dato aportado sobre La Maldición del Dragón. Es una de las ventajas de los mundos fantásticos.
    Gracias de nuevo y un saludo.

  4. Miguel Ávalos

    Muchas gracias a ti también por tu comentario Andrés y muy cierto lo que dices sobre la escena de Thorin tirando la llave, se habría podido resolver mejor. En cuanto a lo de escenas de amor es también cierto, muchas producciones la tienen y no es algo tan necesario, pero supongo que lo hacen para enternecer el ambiente.
    Muchas gracias de nuevo y un saludo para ti.

  5. Gera V.

    No es una mala crítica en términos generales. Me agrado bastante la conclusión, apaciguadora.

  6. Miguel Ávalos

    Gracias por tu comentario. Saludos.

  7. Áralan Aidir

    Hola de nuevo, Miguel.
    Ayer fui a ver El Hobbit en 3D a 48 fpm. Primero, el 3D sólo se usa bien durante una cuarta parte de la película. Segundo, el formato 48 frm, aunque cobra todo mayor definición, hace que dé a todo una aspecto más frío, más acartonado, así que yo aconsejo verla en 2D y 1.50 euros que os ahorráis más otro 1.50 de las gafas si nos las tenéis.

    Dicho lo cual, y centrado en tu conclusión, yo ni la veo como una obra maestra del cine de espada y brujería ni como una semi destrucción del libro (ojalá lo hubieran destruido del todo, de hecho :) ). Para mí es que se me ha hecho casi aburrida. Y eso que los escenarios son maravillosos (las cuevas, el lago, Érebor…) y alguna escena de acción es descacharrante (el descenso del río en los toneles), pero hay minutos y minutos sobrantes con el dragón y en el lago que se podían haber eliminado. Además, dividir al final la trama en tres (Tauriel, Gandalf y Blbo/Thorin and co.) hace que la intensidad caiga. Esta película es la que, creo, ha dejado bien claro que no eran necesarias ni por asomo tres películas; que con dos, a lo sumo, hubiera bastado y casi sobrado.

    En fin, que la tercera, como he dicho por ahí también, esperaré a que la cuelguen en internet en HD y la veré en cine en casa.

    Aun así, diga lo que diga Vera de que lo tuyo no es una mala crítica en términos generales, a mí me parece estupenda, de las mejores que he leído por aquí por completa, analítica, estructurada y antidogmática.

    Un abrazo, Miguel, y gracias por tu curro.

  8. Miguel Ávalos

    Hola de nuevo Áralan.

    1. En cuanto a lo que dices del 3D, yo la vi en 2D, me gusta ver el cine de la manera tradicional. El 3D ya lo probe en una ocasión y aunque reconozco que tiene su aquel, no me enganchó para nada. Vamos que, en mi caso, soy partidario 1000% del 2D.

    2. En cuanto a lo que comentas de la duración. Yo creo que a esta nueva saga la podrían haber titulado directamente El Hobbit: La venganza de Peter Jackson. El tio esta colocando tres cuartos del libro en tres metrajes, teniendo en cuenta que con El Señor de los Anillos hubo gente que le dijo que se salto muchas cosas(no se que mas querían la verdad….), pues parece que se esta vengando y a gusto.
    Ahora yo en mi caso reconozco que si que he disfrutado un montón con las dos películas y a buen seguro lo hare con la tercera.

    3. En cuanto a mi crítica en si, 1000 gracias por tus palabras campeón, celebro que te haya gustado tanto. No obstante no todas las personas pueden tener las mismas impresiones que Andrés o tu. Vera tiene la suya propia y creo que la ha expresado sin malicia alguna, su opinión es igual de respetable aunque en este caso no concida ni con la de Andrés ni con la tuya.
    Sin embargo si tengo en mis críticas comentarios tan grandes como el tuyo, es señal de algo estare haciendo medianamente bien jejejeje.

    Otro abrazo para ti y muchas gracias de nuevo.

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