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El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

Por rodrigo Aliende

Es difícil saber si es que Peter Jackson ha perdido el toque mágico que demostró que tenía con la adaptación de El Señor de los Anillos al cine o si es que alargar el chicle de la Tierra Media y, más concretamente de El Hobbit, al final ha acabado pasándole factura. Sin duda, La batalla de los cinco ejércitos es la peor de esta trilogía y la peor de todo el universo Tolkien, que él mismo había dado vida con brillante acierto.

La película no empieza con buen pie, consecuencia lógica de la decisión de cortar la anterior entrega casi a modo de coitus interruptus. Esto nos deja con una secuencia de apertura de diez minutos en el que el protagonista vuelve a ser el dragón Smaug. El combate se ve muy artificial, con demasiados efectos por ordenador utilizados de forma tosca. Aún así, es simplemente una minucia dentro de toda la duración de la cinta. Después de esta abrasadora secuencia, el ritmo baja en picado, comienza el aburrimiento y también el déjà-vu. Los acontecimientos que vemos en pantalla recuerdan mucho a otro momento de la saga, pero recreados de una forma menos épica, menos interesante… Peor, en general.

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La batalla que da nombre a la película es el núcleo duro, para eso ocupa 45 minutos de las dos horas totales. Todo gira a su alrededor, es por eso que la trama se convierte en aburrida y los personajes se desdibujan hasta límites insospechados. Thorin y Bilbo son de los pocos que se libran de la quema. Richard Armitage hace un buen trabajo con su personaje del Rey bajo la montaña, que se vuelve loco por la llamada “enfermedad del dragón”. En algunas ocasiones Armitage me parece algo sobreactuado, pero es claramente el personaje más interesante de la película. Martin Freeman repite el buen hacer de las dos anteriores entregas, aunque pierde mucha importancia en la historia. Al igual que prácticamente toda la compañía de enanos. Desgraciadamente, Kili sigue teniendo la misma por culpa de ese culebrón amoroso sin sentido alguno. El triángulo de Kili-Tauriel-Légolas alcanza cotas insospechadas y da lugar a uno de los diálogos más cómicos de la saga (reír por no llorar, ya sabéis).

La batalla de los cinco ejércitos se queda a medio camino. El Hobbit tenía un tono más cómico e informal, era una aventura, y esta tercera entrega intenta llegar a la épica de El Señor de los Anillos sin mucho éxito. La batalla deja imágenes espectaculares, como esa sincronización milimétrica de los elfos o la aparición de Dáin II Pie de Hierro. A pesar de eso, Peter Jackson sigue sin saber rodar escenas de acción y las escenas son una amalgama de personajes dentro de la que no se sabe muy bien lo que pasa. Además, la batalla final se alarga innecesariamente y no veía el momento que se acabara.

También se repite el mismo error de toda esta saga: personajes inventados que sobran. Ya hemos hablado de Tauriel, metida con calzador para contar una historia de amor interracial y aderezada con el mayor pagafantas de la historia del cine, Légolas. Éste también vuelve a tener su ración de acrobacias de las que a poca gente le gusta y que tienen mucho trabajo de post-producción detrás. Por último, está Alfrid, que es un Lengua de Serpiente de segunda, un personaje que no podía ser más prescindible y que intenta hacer gracia pero acaba dando vergüenza ajena.

Es una lástima que el broche final de la Tierra Media en el cine haya sido de esta forma. La batalla de los cinco ejércitos y la trilogía de El Hobbit en general no hace justicia a lo que llegó a conseguir Peter Jackson años atrás. Es sorprendente que un equipo de cuatro guionistas (entre ellos, Guillermo del Toro y el propio Jackson) no sean capaces de articular algo mínimamente inteligente para este cierre. La película tiene pocos momentos en los que disfrutar y, aún así, sigue teniendo esa magia especial del universo de Tolkien, pero eso hay que darle las gracias a él, no a Peter Jackson.

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Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Saludos

    Yo mismo hice una crítica de El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos hace muy poco para Ojocritico
    Creo sinceramente que el gran problema de esta película está en “La resolución de las escenas” La cual directamente he calificado y califico de “Pésima”

    Lo de Dol Guldur me parece poco menos que un insulto
    El final de Fili es humillante a más no poder
    La Batalla de los Cinco Ejercitos es una batalla casi inexistente. Nos ponen imágenes de los ejércitos como excusa para después centrarse rapidamente en el desenlace de Thorin y sus sobrinos
    Hay cosas muy importantes después de la batalla que se las han pasado literalmente por el trasero
    La despedida de Bilbo a los enanos es tristemente superficial

    Vamos que, o la versión extendida dura como 40/45 minutos o definitivamente Peter Jackson ha chafado El Hobbit. Ahora que ¿Sospechas de que la VE lo puede arreglar y nos han colado una buena bola? Por mi parte cada vez mayores

    Lo de Kili y Tauriel es bastante criticado. A mi personalmente me ha llegado a gustar su romance, pero si que es cierto que hay mucha gente que no lo ve claro, ya sea por ser un invento que nada tiene que ver con la aventura original, o porque acusan a PJ de no haber sabido llevar dicho romance a una altura mayor.

    Concluyo diciendo que lo de que 4 personas escriban un guión, pues no necesariamente tiene que resultar positivo.
    A veces es mejor que lo haga una sola persona porque si son más de una se juntan varias ideas, se puede dar el caso de que nadie de su brazo a torcer y aunque se alcance un acuerdo el mejunje final puede no ser el resultado adecuado

    Un saludo Rodrigo!

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