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El hipnotista, frío y desasosiego

Por Gerardo Gonzalo

Casi un año después de la presentación mundial del film en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián, llega a nuestras pantallas una película que de partida tiene unos varios elementos que concitan cierto interés.

En primer lugar,  se trata de un film de Lasse Hallstrom, lo cual dicho sin más, no debería suscitar ninguna emoción especial.  Es un autor solvente, lleno de películas correctas, aunque un tanto sensibleras, y con algún pequeño fogonazo de interés con films como Chocolat o Las normas de la casa de la sidra,  que en mi opinión,  son trabajos un tanto sobrevalorados. Sin embargo, si Lasse Hallstrom tiene una carrera en Hollywood, es en buena parte debido a su primer film de ficción Mi vida como un perro, su obra más remarcable, realizada en su Suecia natal.  Con ella,  tuvo  gran éxito e impacto en su momento, con varias nominaciones a los Óscar y multitud de premios.  Ahora,  27 años después,  vuelve  con  El Hipnotista a su país de origen.

En segundo lugar, la película es un thriller, terreno por el que el citado director nunca había transitado con anterioridad. Lo hace además,  basándose en una novela negra de autoría sueca,  que le añade un punto de interés, dado que a día de hoy  los países nórdicos constituyen la auténtica meca de la literatura negra.

En tercer lugar, está la presencia de Mikael Persbrandt, que es en mi opinión uno de los grandes intérpretes del cine actual y que ya pudimos ver en la extraordinaria En un mundo libre.  Y  por qué no, también está la curiosidad de ver a Lena Olin (mujer en la vida real del director), una actriz que en un momento dado, en los años 80, parecía que podría llegar a ser una auténtica estrella, pero cuya carrera ha deambulado sin pena ni gloria, y a la que hace tiempo que no veía en un rol protagonista.

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Pues bien, mi veredicto es que El hipnotista sin llegar a ser una obra maestra, y sin ni tan siquiera llegar al nivel de films como Headhunters (por hablar del último film noir nórdico más interesante),  sí creo que es una obra relevante, con intriga, emoción, algún susto y buenas interpretaciones.

Además tiene el mérito de que, a pesar de la saturación de thrillers que tiene la cartelera año tras año, esta película consigue hacerse un hueco y tener cierto estilo propio.

El inicio es rotundo y lleno de fuerza, provocando una inquietud que ya no nos abandona. Los actores están bien, son una buena correa de transmisión de la negritud del film. Los giros argumentales y las situaciones de suspense no están nada mal, y la suma de todo esto lo que hace, es que el film mantenga un estimable nivel, que no maestría, se haga interesante, aunque no impactante, y tenga un resultado notable, pero no excelente.

Solvencia, que no genialidad, sería lo que mejor definiría a una cinta estimable, tan alejada de la mediocridad como de  la excelencia, pero entretenida, por momentos emocionante, y muy bien rodada y ambientada.

Si tuviera que remarcar lo más logrado del film, sería su estética, con unos paisajes oscuros, invernales, ideales para una historia tan sombría. Estocolmo se nos muestra espectral, con una atmósfera tenebrosa y desasosegante, que quizás constituya  el mayor acierto de la película.

En resumen, obra interesante, bien hecha, entretenida, a ratos emocionante, que si bien no va a revolucionar el género, tiene la virtud de no aburrir. En el estado actual del cine, y dentro del conjunto de la actual cartelera,  una obra digna de ser vista.

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