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El gran Vázquez

Por Enríque Fernández Lópiz

Este film es un Biopic o dramatización de uno de los grandes dibujantes del cómic español, Manuel Vázquez Gallego, nacido en Madrid en 1930 y fallecido en Barcelona en 1995.

Aún recuerdo en mi ya lejana infancia aquellas viñetas sobre La familia Cebolleta o Anacleto agente secreto, y por supuesto a Las hermanas Gilda. La verdad, es ahora cuando reconozco en toda su magnitud el tremendo humor de aquellos pobres personajes de casi postguerra, porque a mi edad Ángel Síseñor, Anacleto o las hermanas Gilda se quedaban en la superficie, pero tenían mucho más fondo e incluso dramatismo. Por ejemplo, el nombre de las hermanas Gilda deriva de la famosa y prohibida película Gilda de 1946 de Charles Vidor con Rita Hayworth y Glenn Ford. Pues bien, ambas hermanas, Hermenegilda y Leovigilda, era mujeres opuestas en todo: Herme era morena, rellenita, con el pelo recogido en un característico moño; Leo era alta y delgada, de pelo rubio. Ambas eran poco agraciadas. Hermenegilda es inocente y tontorrona, y persigue incansablemente un marido, mientras que Leovigilda, más madura, escéptica y con un carácter agrio, intenta siempre jorobar a su hermana pequeña. Ambas representan la frustración y represión sexual de posguerra, además de constituir una crítica mordaz de las relaciones familiares. Ni qué decir tiene del magnífico Ángel Síseñor, un individuo que a todo decía “sí señor”, que era el lema de la dictadura. Y así, sucesivamente.

Era la época en que se compraban tebeos por 2,50 pesetas y los más caros un duro, o sea cinco pesetas. Época en la que triunfan los tebeos de la editorial Bruguera, que se caracterizaban por contar historias conflictuales en las que, como era característico en aquella época, abundaban las agresiones físicas.

Y en el meollo de todos estos entramados estaba Vázquez (Manuel Vázquez Gallego), un personaje controvertido, bohemio, holgazán, mujeriego y polígamo, caradura a más no poder, con acreedores persiguiéndolo, dando sablazos por doquier, personaje políticamente incorrecta, molesto para mucha gente, y que siempre entregaba los encargos de sus dibujos a destiempo e incluso con engaños para que le adelantaran dinero. En resumen, un personaje que se hace simpático por ser calamitoso y vividor que en aquella España franquista donde lo que privaba eran el “orden” y la “disciplina”. Claro que uno no querría tenerlo de vecino.

Esta película está excelentemente dirigida por Óscar Aibar, dirigida con gran maestría y conducido por un guión del propio Aibar que sabe ir a la sustancia del personaje Vázquez en toda su cruda realidad de poco menos que sinvergüenza. En este punto hay que aclarar que Óscar Aybar trabajo duro para confeccionar el guión; Aybar fue guionista de historietas cómicas y llegó a conocer en la revista Makoki, donde trabajaron juntos una temporada, al mismísimo Vazquez; y luego indagó y entrevistó a amigos y familiares durante dos años, hasta confeccionar el guión y el film que es una muestra cabal del personaje y de cómo se trabajaba en la antigua editorial Bruguera.

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Y quién mejor para interpretar a este personaje que Santiago Segura, un Segura que también era conocedor y fan de la obra de Vázquez –tal vez por eso lo eligieron para la peli- y que la verdad, borda el papel. Yo creo que Santiago Segura es un personaje de gran mérito para el cine español, con sus grandes éxitos de taquilla que no tengo el gusto de conocer de los Torrente como director, pero que es igualmente un enorme actor, y lo demuestra en este papel, tal vez el papel de su vida hasta hoy. Segura es convincente al cien por cien como el Vázquez timador, mangante, súper-heterodoxo, pícaro, burlón, y todo cuanto se pueda imaginar. También hacen grandes papeles Álex Angulo en el papel del constreñido, metódico y persecutorio Peláez, o Enrique Villén que interpreta al editor Rafael González, un hombre con fama de persona dura pero que en realidad tenía un buen fondo, amén de ser admirador de Vázquez. Y en la peli sale también el ya mítico Ibáñez, interpretado con absoluta profesionalidad por Manolo Solo; Jordi Banacolocha interpreta al también conocido dibujante de Zipi y Zape o Carpanta, José Escobar. Y por citar a una intérprete femenina menciono a Mercé Llorens, que hace el papel de Rosa, una de las mujeres que tuvo Vázquez. En realidad son todos actores que interpretan muy bien sus papeles en una trama cómica a la vez que dramática y con los tintes propios de la época que encarnan.

El caso es que Vázquez campa a sus anchas hasta que en la Editorial Bruguera cambian las cosas con la llegada de Peláez, el nuevo contable, que llega por orden de los dueños debido al alto crecimiento de la empresa. Peláez es, al modo de las hermanas Gilda, la antítesis de Vázquez: hombre ahorrador que sueña con comprarse un Seat 600, formar una familia, tener hijos y llevar una existencia plácida en la paz del hogar. Vázquez, sin embargo, tiene hijos con unas y con otras, hasta ¡once hijos!, es suelto de cuerpo, vago, etc. Y además conoce a Rosa, a quien le apasionan sus aventuras, con la que consigue todo sin pagar nada por ello.

Pues bien, Peláez comienza hacer cambios y pide la cesión de la autoría de los personajes de Vázquez en favor de la editorial. La vida de Vázquez sufrirá un gran cambio cuando es entrevistado en televisión, donde explica la realización de Los cuentos del Tío Vázquez y explica que él cuenta sus propios problemas con los acreedores; y entonces Peláez, a quien no le gusta ese comportamiento, llama a la policía y logra meterlo en la cárcel. Una vez en la cárcel, Vázquez descubre que sus personajes están siendo dibujados por otros autores y reclama a González, el editor de Bruguera, que pague la fianza y lo saque de la cárcel, lo cual hace. A su vuelta las cosas ya no son como antes y se han colado otras formas de dibujar y otros personajes que desplazan a Vázquez. Tal el caso de las historietas como Mortadelo y Filemón y el botones Sacarino de Ibáñez, y Zipi y Zape o la hambrienta Carpanta de Escobar.

Finalmente, Vázquez, que continúa su errática vida de mujeres, fue encarcelado un par de veces más por bigamia y problemas con la Hacienda, y falleció a los 65 años víctima de una crisis diabética. Y a propósito de esta vida anárquica y bohemia, alguien le preguntó al director de la cinta, Óscar Aibar, por qué no hizo la película sobre la vida de Ibáñez, al ser más conocido que Vázquez, a lo que respondió el propio Ibáñez diciendo: «nadie vería una película sobre un tipo sentado en una mesa de dibujo durante 60 años.» Y pensemos, además, que esta peli es en cierto modo, también un Biopic encubierto del propio Ibáñez, pues resulta sorprendente ver en la película a un botones de banco llamado Francisco Ibáñez Talavera, cuando aún era un completo desconocido, cómo admiraba a Vázquez, admiración y reconocimiento que mantuvo por cuanto éste le enseñó. Quiero recordar aquí, y parte de esto sale en la película, algo con relación a macroviñeta de Ibáñez titulada 13, Rue del Percebe que ocupa una página, dividida a su vez en viñetas, y que muestra en clave de humor un edificio de apartamentos y la comunidad que lo habita, y en la buhardilla vive Manolo, un pintor que se encuentra siempre acosado por sus acreedores, personaje del que se dice fue inspirado en la leyenda del gran Vázquez.

La película es excelente, creo que fue poco reconocida en su momento. Quiero destacar también la buena música de Mastretta, música épica que acompaña al pícaro en sus aventuras, la fotografía de Mario Montero y una excelente ambientación de época que a muchos debe haber hecho sentir nostalgia, que incluye la recreación de la Barcelona de los sesenta y las antiguas oficinas de la editorial Bruguera. Y no hay que olvidar los trabajos de animación que tiene la película, trabajos que fueron realizados por la empresa Espresso Animation y dirigidos por Phillip Vallentin, en donde se adaptaron algunos personajes de Vázquez como Anacleto agente secreto, las hermanas Gilda, Angelito o la familia Cebolleta entre otros.

Si bien participó en diversos Festivales, sólo ganó el premio al mejor guion y una mención especial a la dirección artística en el X Festival de Comedia de Montecarlo. Y sin duda, lo que la crítica más ensalzó, no sin razón, fue la gran labor actoral de Santiago Segura.

A mí le película me encantó, me resultó agradable de ver, con su humor a veces cáustico, y con la siempre atractiva presencia de un personaje histórico del comic, irreverente, ácrata, díscolo e incorrecto con el estatus quo. Un fiel retrato del ambiente, la atmósfera asfixiante, la picaresca y el estilo de trabajo del tebeo en la época franquista. Todo ello constituye cuando se ve esta peli, una grata y agradable sorpresa.

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