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El futuro está aquí

Por Gerardo Gonzalo

Si alguien se me pidiera que desgranara algo del argumento, diría que se trata de un film que narra la historia de 2 sociedades, en una viven los privilegiados, y en otra, la mayoritaria, vive una inmensa clase baja que vive en la más absoluta de las inmundicias. Por supuesto la aspiración de esta clase baja es ir a la sociedad más avanzada, donde lo más diferenciador  es el acceso infalible y absoluto a la atención médica y unas condiciones de salubridad y de calidad de vida de la que carecen los desfavorecidos, que claro está, luchan por llegar a este paraíso. Pero los habitantes de este edén no quieren extraños (aunque son tan personas como ellos) que les distorsionen su homogéneo paisaje, y que tengan acceso a sus mismos servicios, de ahí que se ocupen de poner todos los medios a su alcance para que ninguno de estos “inmigrantes”, pueda alcanzar este lugar, y por supuesto no tengan derecho a una ciudadanía que les permitiría acceder a tan básicos servicios.

Si me quedo aquí, podríamos pensar que nos encontramos ante un film de Ken Loach, o que se trata de un reportaje de Informe Semanal sobre inmigrantes subsaharianos cruzando el estrecho. Incluso alguno podría aventurar que aquí asoma  lo que puede ser España dentro de unos años, un país del que ya empieza a huir la gente ante las malas condiciones actuales y donde vemos como paulatinamente se recortan derechos, entre ellos los sanitarios, y que puede acabar convirtiéndose de receptor de “turismo sanitario” a lo contrario, y donde Elysium pueda ser Alemania o EEUU.

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Bueno, pues no, se trata de un “falso” film de ciencia ficción, del más que interesante Neill Blomkamp, que como ya hiciera en su extraordinaria District 9, coloca nuestras miserias actuales en un contexto de ciencia ficción. El amigo Blomkamp ha creado un nuevo género que es el cine de “ciencia ficción de denuncia”, donde o bien los robots son tratados como los negros sudafricanos durante el apartheid, o bien la mayoría de la humanidad que malvive dentro del caos y la ausencia de servicios sociales, busca colarse en un mundo mejor.

El director sudafricano  realiza un planteamiento impecable y original, como en District 9, con el que mantiene concordancias evidentes, y que ya se manifestaba en los primeros cortos del realizador, sobre todo en Tetra Vaal Alive in Joburg, donde la humanidad es un vertedero, donde hay oprimidos y opresores,  donde los paisajes suburbiales, caóticos y superpoblados son marca de la casa, y se mezclan con robots y alta tecnología, de aspecto a veces cochambroso.

Sin embargo, el director ha querido unir a su acertado concepto algo más. Se supone que es una superproducción norteamericana, con estrellas a su disposición como Matt Damon y Jodie Foster, y claro, las masas requieren más acción, y una historia de amor de fondo, y es aquí donde el film no resulta del todo convincente.

Las secuencias de acción no están rodadas con el primor que merece un film de esta envergadura, y se acude mucho al recurso, en mi opinión muy molesto y demasiado manido, de la “cámara espasmódica”, es decir, cuando hay acción todo tiembla como si al operador de cámara le sobreviniese un ataque de parkinson, y dejas de ver lo que pasa, para solo intuirlo. También, y al hilo de esto, sabemos cual es el objetivo de los protagonistas, pero a veces no queda claro el porqué de lo que hacen para lograrlo (esto sucede en muchas películas). Y por último, la historia de amor con la chica y lo que le ocurre a la hija de ésta, es de una flojedad alarmante, ni está bien desarrollada, ni empatizas, ni transmite sentimiento alguno,  quedándose solo en lo sentimentaloide.

Muchos han visto homenajes a 2001, Una odisea del espacio de Stanley Kubrick, o a Mad Max, El guerrero de la carretera, pero para mí las referencias más obvias son a Ridley Scott, que con una historia como esta, quizás hubiera resuelto mejor algunas de las lagunas que acabo de comentar.

No obstante, y a pesar de estos detalles, el film es muy interesante, es potente, entretenido, muy original, y con muy buenos momentos. Matt Damon está bien, ver a Jodie Foster (para mí una de las grandes) es siempre un placer, y la versatilidad de Sharlto Copley, el actor fetiche del director, es todo un acierto.

Lo dicho, con matices, pero buen film, que quizás no llegue a su precedente District 9, todo un soplo de aire fresco para la ciencia ficción, pero que marca una interesante y original línea a seguir en el género. Recomendable.

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