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El exorcista 3

Por Jon San José Beitia

Tercera parte de uno de los grandes iconos del cine de terror, El exorcista. La película se nutre del éxito cosechado por la obra de William Friedkin, apoyándose en la dirección del creador de la novela, William Peter Blatty.

Aprovecha el tirón comercial de la primera parte intentando dejar atrás las malas críticas cosechadas por la segunda parte, El exorcista: el hereje, contando con la dirección del propio creador, intentando cerrar el ciclo con cierta dignidad y sin conseguirlo por completo.

La trama se nutre del atractivo del mal, ofreciendo una constante sensación de peligro que llega al espectador con facilidad. A la hora de ver la película es imposible no realizar comparaciones con la original y lo cierto es que no le llega ni a la suela de los zapatos. Es un trabajo bastante insulso y mediocre que únicamente se sustenta por ver el desenlace final, pero por nada más. El argumento nos sitúa años atrás de los sucesos ocurridos en la primera parte, donde se suceden una serie de crímenes que apuntan a tener la mano del demonio a sus espaldas. No logra crear, ni de lejos, los instantes de tensión y terror que llegó a generar la primera parte, quedándose en un episodio puntual de extraños sucesos donde se intenta introducir, de una forma torpe, el personaje del padre Karras de la primera parte.

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El aspecto interpretativo y técnico es muy pobre e insulso, tiene el aspecto más propio de una producción televisiva, a pesar de contar en su elenco con el ganador del Oscar George C. Scott. El intérprete llegó a estar nominado a los premios Razzie por esta lamentable colaboración. En ningún momento, la trama termina de arrancar, se apoya en espacios excesivamente simplificados y no mantiene el interés necesario en una producción de estas características. Las investigaciones y sospechas del agente protagonista resultan pobres e incluso ridículas.

Lo mejor de la película lo encontramos en el cara a cara dialéctico, entre un personaje perturbador y el agente que investiga el caso, lo demás, es todo relleno con alguna que otra secuencia inquietante, pero poco más. El título de la película podría haber sido otro perfectamente, sin hacer referencia a El exorcista, puesto que el enfrentamiento con el demonio en esta tercera parte, es bastante flojo y decepcionante. A pesar de ser una producción posterior a la realización de El exorcista, sus efectos especiales y maquillaje dejan mucho que desear. Un mal cierre para una gran historia de terror, posiblemente la mejor de todos los tiempos, El exorcista.

Jon San José Beitia

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