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El diario de Noa, un amor que puede con todo

Por Lourdes Lueiro

El séptimo arte nos ha dado ya muchas historias de amor legendarias, de esas que marcan, empezando por ejemplo por Love Story, y llegando a otras como Ghost o Los puentes de Madison, películas que todos recordamos, por lo bello y triste de las historias que nos muestran.

Quizás, el género romántico es uno de los más complicados a la hora de hacer algo interesante, de calidad; es un género ya muy trillado, con demasiados clichés, con tendencia sobrenatural a lo empalagoso, y que genera, tal vez, demasiadas críticas negativas, sobre todo por parte del público masculino (que es quizá demasiado exigente).

De todas formas, hacer algo sincero, sencillo, sin dobleces, mostrar una historia de amor a corazón abierto, con una clase exquisita, sin necesidad de ser innovador, pero sin demostrar un amor real, profundo y lleno de sensaciones que se transmiten al espectador; no es del todo imposible, así, nos lo demostró en el año 2004 Nick Cassavetes, con la maravillosa El Diario de Noa, una película basada en una de las fascinantes novelas de Nicholas Sparks (sus novelas suelen ser comerciales, sí, pero hablan del amor de una forma sensacional), que es sin duda la mejor adaptación de este autor llevada al cine.

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El amor es el sentimiento más universal por excelencia, el más hermoso, pero también el más irracional que posee el ser humano; ésta es la base fundamental del film, un film magistralmente contado.

Los actores protagonistas, unos por aquel entonces, bastante desconocidos, Ryan Gosling y Rachel McAdams, están sensacionales; McAdams (Allie) es una actriz que derrocha dulzura e inocencia en cada minuto del metraje, su candidez traspasa la pantalla, para en algún momento dan buena muestra de la arrogancia y altivez que caracterizan un poco a Allie; Gosling (Noa) es el actor de moda en el Hollywood actual, un actor todoterreno, soberbio siempre (sólo hay que ver su papel en la más reciente Blue Valentine, brutal completamente), una bestia de la escena de pies a cabeza; en su papel de Noa encandila a todo el que se pone al otro lado de la pantalla, transmite un fuerza y una pasión bestiales; seguro que será un actor que nos traerá grandes alegrías a los amantes del cine, tiempo al tiempo.

La película comienza cuando un anciano lee a su compañera, una historia escrita en un diario; el relato narra la profunda historia de amor entre Noa y Allie, dos jóvenes que se conocen en el verano de 1940; él es un chico pobre, que trabaja para ganarse el pan, ella proviene de una familia acomodada, que espera el otoño para comenzar sus estudios universitarios. Su amor nace prácticamente desde el primer instante (en el caso de Noa es inmediato, fantástica la escena de la noria en la que le pide su primera cita, o la del baile en plena carretera, un gusto ver escenas así), lo viven todo juntos por primera vez, incluso hacen planes de futuro (Noa le muestra a Allie la casa que quiere restaurar, le promete que algún día lo hará, y que allí vivirán juntos).

El film plasma una historia de amor vibrante, puro, el amor que todos deseamos vivir, una historia de amor sin dobles caras, espontánea, transparente, natural y tremendamente intensa.

Los problemas no se hacen esperar, sus diferentes condiciones sociales y económicas, y los intransigentes e insufribles padres de Allie, hacen que sus mundos comiencen a tambalearse, rompen su relación, y sus caminos se separan; Allie cumple el deseo impuesto de sus padres de estudiar en la universidad, y Noa se alista en el ejército en la Segunda Guerra Mundial, desde allí Noa escribe a Allie 365 cartas, una cada día, diciéndole que aún la ama, y que jamás podrá olvidarla; las cartas llegan a su destino pero la madre de Allie se las oculta a su hija.

Allie por su parte comienza a trabajar de voluntaria como enfermera ayudando a los soldados heridos, y allí conoce a Lon Hammond Jr., un hombre guapo, encantador, educado y de familia rica; Lon y Allie se prometen, comenzando así una historia aprobada por sus padres pero que para Allie siempre será incompleta.

Mientras tanto, Noa regresa a casa, no es el mismo que cuando se fue, ahora es un hombre herido y derrotado; su padre le informa que está vendiendo su casa actual, por lo tanto, Noa compra ”Old Windsor”, aquella casita con la que él soñaba que viviría con Allie.

Pero el pasado siempre vuelve, y siete años después los caminos de Noa y Allie se vuelven a unir; Noa encuentra a Allie en la calle de casualidad, y ve como besa a Lon; Noa vuelve a casa derrotado y decide restaurar ”Old Windsor” y convertirla en lo que siempre soñó, una preciosa casa con las ventanas azules; de algún modo cree que sí lo hace, Allie volverá algún día.

En el presente, ya todos sabemos que los viejecitos son Noa y Allie, ella tiene una demencia senil que pocos momentos de lucidez le proporciona, y Noa permanece siempre a su lado.

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De vuelta al pasado; Allie lee en un periódico sobre Noa y su casita de las ventanas azules, se desmaya en ese instante, y decide ir a visitar a Noa, y enfrentarse a la historia que marcó su vida; juntos hablan sobre el pasado, sobre sus presentes y sobre lo que tal vez pudo ser y no fue.

La escena de su paseo en canoa rodeados de aves y lloviendo torrencialmente, será el inicio de algo que jamás había acabado, es una secuencia de esas imborrables; Allie reclama a Noa el porqué no le escribió, y Noa le contesta con la mayor sinceridad, le habla de todas las cartas; la pasión surge de nuevo, una pasión que siempre había estado ahí. A partir de ese momento, Allie se debate entre el deber y el querer.

A continuación la escena más conmovedora del film, la que a día de hoy aún se me pone un nudo en la garganta si la recuerdo; se nos muestra a Noa en la cama, de repente se escucha el pitido de un coche, él sale a la ventana, y se encuentra a Allie con las maletas, que por su puesto le había escogido a él.

Estamos una vez más ya en el presente, Allie empieza a recordar que la historia es la suya durante unos pocos segundos. Y Noa muestra al espectador la primera hoja de diario, mostrándonos que fue Allie la que lo escribió, dejando la siguiente nota ”Léeme esto y volveré contigo cada vez”; Noa también nos enseña un álbum, que transmite que vivieron juntos una vida plena y feliz.

La escena final es la de los dos ancianos en la cama, ella pregunta si su amor es tan fuerte como para hacer milagros, y él le responde que su amor puede hacer lo que ellos quieran.

Existe un final alternativo donde al día siguiente los dos son encontrados muertos, cogidos de la mano. En la cinta original esto no sucede.

En el film todo está escrupulosamente cuidado, desde el vestuario, hasta por supuesto la escenografía, que nos lleva a la Carolina del Norte de los años 40, unos escenarios deliciosos y una estética exquisita.

La Obra de Cassavetes (sin olvidar a Sparks) nos da fe de que el amor eterno si existe, es el que mueve montañas y todo lo que encuentre a su paso; de que todo es mejor cuando se está enamorado, de que los sueños se pueden cumplir siempre, de que los amores de verdad no se olvidan nunca, a pesar de la distancia; de que el tiempo pone a cada uno en su sitio, de que es verdad eso de que solo se ama una vez.

La película hace que te pongas en la piel de los protagonistas, sintiéndote igual de vencido que Noa al no tener a Alli, haciendo que desees tú también restaurar una casita y ponerle las ventanas azules, sintiendo el cosquilleo de Allie cuando conoce a alguien que cree que le devolverá la felicidad, para darse cuenta más tarde que la felicidad era otra cosa, hace que sientas la indecisión de Allie, entre el corazón y la cabeza, una indecisión que seguro que todos sentimos en algún momento; y te hace desear que ojalá cuando seas viejo puedas contar algo parecido, con esa persona de lado cogiéndote de la mano.

Ojalá existiesen más películas como ésta, tan perfectamente bien contadas, capaces de hacer olvidar los problemas por un instante; y capaces también de que deseemos amar y ser correspondidos de la forma en la que la que lo hacen Noa y Allie.

Sin duda, una de las historias de amor más hermosas reflejadas en la gran pantalla.

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Comentarios

  1. francisco

    Excelente comentario de esta película que me a hecho reflexionar mucho. En primer lugar por que eso es lo que he sentido yo viendo la película, me parece un film honesto y sincero, además de emotivo en el buen sentido de la palabra, es decir en sentir emociones que son las que hacen que nos sintamos vivos y nos de esperanza ante la adversidad. Tal vez por que el tema que toca es el mas grande que existe para la humanidad, el amor, pero no divino a un que a veces lo parezca, si no humano, con todas sus limitaciones, pero a un a si no le quita valor, al contrario lo resalta y lo hace trascendental, quizás por ello nos encoja el corazón y nos hace brillar los ojos. Gracias por esa hermosa critica. Un saludo.

  2. Lourdes lueiro

    Muchísimas gracias por tu comentario Francisco, es un orgullo para mi que te haya gustado. Un saludo!

  3. Pia Torres

    ¡Estupenda! El Diario de una Pasión es una de las cosas bien hechas, una película bien narrada con los sentimientos bien expuestos y una de esas experiencias cinematográficas que van pasando de boca a boca sin parar porque se quedan en el recuerdo como algo bello y hermoso. Puede que esté plagada de tópicos y lugares comunes, pero por alguna razón eso no molesta. Además no me van a negar que R. McAdams es hermosa a la par de Ryan Gosling, el hombre más hermoso del mundo. ¡Ay a mí me encantó!

  4. Stella Maris

    No entiendo el por qué tiene dos finales? Distintos enfoques cuando se hallan acostados.

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