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El diablo de pelo rubio

Por Miguel Ávalos

Harrison Ford es un Actor cuyos papeles más reconocidos, o al menos aquellos que más permanecen en las retinas del espectador, son los que se encuentran en sus películas más llamativas, de mayor ruido, adrenalina y efectos visuales. Papeles gracias a los cuales ha logrado un reconocimiento atemporal en el Cine Comercial.

¿Quien no lo recuerda en Blade Runner como Rick Deckard? ¿Quien no lo recuerda en la clásica Trilogía de Indiana Jones? ¿Quien no lo recuerda en Juego de Patriotas y Peligro Inminente encarnando al Agente Jack Ryan? Y por último pero no menos importante ¿Quien no lo recuerda en la también clásica Trilogía de Star Wars, interpretando en los Episodios IV, V y VI al legendario contrabandista Han Solo? Cuyo papel por cierto podemos volver a ver en Star Wars Episodio VII El Despertar de la Fuerza.

Lo miremos por donde lo miremos, acción, aventuras, ciencia ficción y trama futurista, encontramos a Harrison Ford cubriéndose de gloria. Sin embargo, existen otras películas que este gran Actor ha protagonizado, cuyas tramas y género no han llamado tanto la atención y en consecuencia no han hecho tanto ruido en su carrera como las anteriormente mencionadas. No obstante es innegable que permanecen ahí. No son películas olvidadas por el camino.

Una de las películas que ocupan esta última lista es Presunto Inocente, basada en la primera novela que el autor Scott Turow escribió y titulada precisamente así.

Rozat Sabich (Harrison Ford) es el fiscal número uno de la oficina de Raymond Horgan (Bryan Dennehy), o lo que es lo mismo, todo un ejemplo de disciplina, honradez, entrega y rectitud. Un hombre que ha dedicado 12 años a prevenir y castigar toda conducta delictiva y ha mostrado plena lealtad a Raymond, quien al mismo tiempo que su jefe y mentor es uno de sus mejores amigos. Sin embargo, el paraiso terrenal en el que Sabich vive se acaba convirtiendo en un agujero negro cuando es acusado de la muerte de Carolyn Polhemus (Greta Scacchi), una jóven y bella mujer que había sido recientemente contratada por Raymond. Con la ayuda del gran Letrado Sandy Stern (Raul Juliá) y de su buen amigo el Inspector Lipranzer (John Spencer), Sabich tendrá que luchar frente al sistema al que ha defendido a capa y espada durante más de una década, para poder demostrar su inociencia. Todo ello al tiempo que se empieza a descubrir que incluso los hombres fuertes como Sabich tienen sus debilidades y que con Carolyn Polhemus nada era lo que parecía.

Presunto Inocente es una película cuya mejor definición tal vez sea la palabra “Sutil” un film que teje sus hilos con mucha suavidad, sin ningún ruido ni llamatividad y que incluso las pocas escenas donde la adrenalina puede estar presente son resueltas de una manera que hasta resulta elegante. Al mismo tiempo que la sutileza va acompañándonos durante todo el visionado, la película se preocupa de mantenernos en incertidumbre durante sus casi 130 minutos de duración. Este último deber es logrado gracias a su buen hacer en el guión, un muy acertado ritmo que se aplica la frase “Sin prisa pero sin pausa”, una preciosa, melancólica y hasta siniestra banda sonora de John Williams y Richard Wolf y finalmente un espléndido reparto encabezado por un Harrison Ford que está maravillosamente secundado por Bryan Dennehy, Raul Juliá, John Spencer, Bonnie Bedelia, Tom Mardirosian, Joe Grifasi, Paul Winfield y Greta Scacchi. No nos olvidemos de su Director, Alan J. Pakula, quien logra llevar la voz cantante muy eficazmente.

Sin embargo, de entre todas las cualidades que podamos encontrar en Presunto Inocente, hay una que en mi opinión supera a todas las demás. Y es que este film está basado en muy gran medida en un personaje que tan solo es visto en Flashbacks, nunca en tiempo real. Algo que no se encuentra presisamente en todas las películas. Un personaje que no está y al mismo tiempo no deja de estar.

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Ese personaje no es otro que el de Carolyn Polhemus, brillantemente interpretado por Greta Scacchi y que puede ser un magnífico ejemplo de lo que se conoce como La Máscara de la Virtud. Una mujer que en apariencia es todo bondad y desinterés, sin embargo su interior es todo lo contrario, representando una ambición desmedida por ascender en el escalafón de la ley, alguien dotada de una maestría abrumadora a la hora de mentir, a quien no le importa utilizar a los hombres de las altas esferas acostándose con ellos con el fin de lograr sus propósitos, aunque eso signifique destrozarles la vida. Una mujer sin ningún escrúpulo que es capaz engañar al mismísimo Sabich, que estando muerta continúa haciendo daño y de quien se acaba descubriendo que incluso estaba implicada en un caso de sobornos, averiguándose que, en lo que respecta a la ley, no simbolizaba la justicia como muchos creían, sino la codicia, pues para poder obtener lo que ansiaba le daba igual justicia que corrupción.
Aspirante a ser denominada “El Diablo en persona”

Ahora bien, a pesar de todo lo anteriormente descrito ¿Era maldad todo lo que Carolyn Polhemus desprendía? ¿Todo era ambición y oscuridad? ¿O quizás había un resquicio de luz dentro de ella?

Por de pronto se nos revela a través del Señor Polhemus (Michael Tolan) que hubo un tiempo en el que estuvo casada y que su exmarido fué otro hombre a quien destrozó, abandonándolo cuando dejó de ser útil para sus propósitos. Al mismo tiempo descubrimos que su pasado es absolutamente desconocido, así como su familia, cosas que quedan a la imaginación del espectador.

Sin embargo las dos escenas que pueden hacernos dudar algo son la que tiene con el niño a quien ella y Sabich representan en un juicio, Wendell McGaffen (Joseph Mazzello). En esta escena se puede percibir que Carolyn quiere ayudar al muchacho y que realmente quiere protegerlo, que se haga justicia con el. Mientras que la otra transcurre en su despacho, cuando Sabich acude y le pide que vuelvan a verse ¿Sabich era la enésima cobaya de una mujer oscura y codiciosa, o para Carolyn llegó a ser algo más aunque nunca lo reconociera? Nunca lo sabremos, como tampoco sabremos nada de su pasado ni cómo era su familia, pero si sabemos que Carolyn Polhemus se definía a si misma como “Una mujer con una misión que cumplir” para con víctimas de cruel maltrato, en especial niños como Wendell.

¿Quizás porque ella de niña fué otra víctima más del maltrato de su madre y/o su padre?
Su mirada de desprecio total hacía los hombres que le suplicaban volver cuando ella los abandonó ¿La dirigió por vez primera a su padre por maltrato? Como ya he afirmado: Nunca lo sabremos.

Lo único cierto es lo que la película nos muestra. Carolyn Polhemus pactaba con el diablo y creyó que podría hacerlo cuantas veces quisiera sin que existiera ni la más mínima consecuencia. Vaya si las hubo. Su asesinato, el mejor de los fiscales acusado de ello por otros dos fiscales como Nico Della Guardia (Tom Mardirosian) el oponente de Raymond para ocupar el puesto de jefe de la oficina del fiscal y Tommy Molto (Joe Grifasi) socio del primero y quien procesa una gran envidia hacia Sabich, el fin de la amistad entre Raymond y Sabich tras doce años y un juicio lleno de errores y manipulaciones que representa toda una deshonra para la causa de la justicia.

“Carolyn Polhemus era mal asunto”

CONCLUSIÓN

Presunto Inocente conjuga justicia, lealtad, corrupción, envidia, deshonra, mentira, misterio y redención. Conjuga las dos caras de la ley con arte y sutileza. Muestra que las personas más fuertes y honradas no son nunca infalibles y que la apariencia no es lo que cuenta, sino lo de dentro. Sin embargo, lo que al final nos muestra de forma indiscutible es que quienes quebrantan la ley y cometen crímenes lo acaban pagando, de una forma u otra, más o menos justa, pero algo pierden y ese algo puede significar mucho para quienes se saltan las barreras de la ley, para quienes creen estar por encima de ella. No importa si tienes honradez, envidia, rectitud o ambición. No importa de quien se trate.

Para quienes quieran una prueba irrefutable de esto, quédense con la última frase escuchada en el film, pues puede llegar a resumirlo de la forma más sencilla y al mismo tiempo comprensible.

Hubo un crimen, hubo una víctima y hay un castigo“.

Comentarios

  1. Enrique Fernández Lópiz

    Ávalos eres radical, de raíz, me ha gustado mucho tu crítica y la comparto totalmente ¡Felicidades! Y FELIZ ENTRADA DE AÑO!!!

  2. Miguel Ávalos

    Muchas gracias gran Enrique!
    Las Leyes están para respetarlas y cumplirlas, pero estas al mismo tiempo deben ser justas y servir de protección.
    En cuanto a la película, no deja de ser un punto interesante y curioso que, en buena medida, trate de un personaje que en tiempo real ya no está y aun así la sigue liando parda.

    Un abrazote crack y ¡¡QUE ESTE AÑO 2016 TE SONRÍA DURANTE SUS 12 MESES!!

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