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El cruel asedio de los perros de paja

Por Íñigo Bolao

Ya desde el principio de la película sabemos que todo acabará mal. Los niños de un pequeño pueblo ficticio de Inglaterra, Wakely, juegan y bailan en un cementerio situado al lado de la iglesia parroquial; se aprecia la presencia de la muerte, pero no se sabe cuándo va a llegar.

Mientras tanto, se produce la llegada de una joven pareja de recién casados. Uno es un astrofísico americano llamado David Sumner (Dustin Hoffman); su mujer, Amy (Susan George) nació y se crió en ese pueblo. Ambos han comprado una pequeña propiedad, la granja de Trencher, para poder vivir tranquilamente en la campiña inglesa y que así David pueda trabajar sin ningún tipo de estrés.

Hasta ahora todo parece ir bien, pero la pareja no deja de discutir sobre si es más importante el amor o el trabajo. Un grupo de mozos del pueblo, que trabajan en la reparación de la granja, sienten envidia de Sumner y codician a la mujer de éste, sobre todo su ex amante, Charlie Venner (Del Henney), que quiere recuperarla como sea. Posteriormente, una serie de incidentes relacionados con estos hombres y un padre borracho que no quiere que su hija se acerque al tonto del pueblo provocan que la granja de Trencher sea asediada, y David tenga que resistir haciendo uso de sus habilidades para poder vencer y salvar su hogar.

Esta es la historia de Perros de paja (1971), una de las películas más importantes de la década de 1970 y la obra cumbre de la filmografía de Sam Peckinpah (1925-1984), junto al anti-western por antonomasia, Grupo salvaje (1969). Basada en la novela de Gordon M. Williams, El asedio a la granja de Trencher (1969), es una de las cintas más pesimistas y violentas del momento. De hecho, 1971 forma parte de la historia del cine por el estreno de una serie de películas violentas que cambiaron el panorama cinematográfico mundial: French Connection: contra el imperio de la droga, La naranja mecánica y Harry el sucio. La locura de los años sesenta había degenerado en una ola de violencia y de inseguridad ciudadana nunca antes vista en muchos países -y en el cine de la década hubo preguntas atemorizadoras- una visión negativa y escéptica de la condición humana y mucho plomo y sangre.

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Perros de paja es hija de su tiempo, como cualquier otra película, gira en torno a la cuestión de hasta qué punto pueden llegar las leyes de la civilización. También refleja el tema de la mentalidad de la gente de pueblo. Incluso aunque no lo expresen abiertamente los habitantes de Wakely, se respira en el ambiente desconfianza, odio, envidia y un deseo de liberar la ira que tienen acumulada, contra cualquier cosa. ¿Y qué mejor que un forastero para ello?

Aun así, el cineasta californiano repite también un tema que se aprecia en Grupo salvaje: nosotros, los seres humanos, somos como niños que se divierten jugando a matar y a destruir todo lo que encontramos a nuestro paso. En el principio del western aparecen también niños que juegan a quemar hormigas mientras cuatro escorpiones las hacen frente con su aguijón (esos escorpiones serían Pike Bishop –William Holden- y sus hombres luchando contra la maraña de soldados mexicanos del ejército del general Mapache –Emilio Fernández-). En fin, incluso habiendo normas, late en nuestro interior el niño salvaje que quiere destrozar lo que encuentra; sólo falta un estímulo que lo libere.

La película fue todo un éxito en Gran Bretaña y Estados Unidos, pero resultó muy polémica para determinados sectores de la sociedad. En primer lugar, ofendió a los grupos más conservadores por la excesiva violencia del film y por ciertas escenas de sexo explícito. Más aún a las mujeres que formaban parte de las asociaciones feministas, que vieron un toque misógino en el film (el personaje de Amy es el de una mujer que, inconscientemente, no deja de seducir, y es víctima de una violación). No cabe duda de que revolvió las tripas a miles de espectadores y causó sensación en otros miles.

Respecto a otros aspectos, y a pesar de que no es una película de alto presupuesto, habría que destacar el buen empleo que Peckinpah hizo del montaje. Con una serie de cortes, escenas en cámara lenta, efectos Kuleshov, montajes paralelos, etc., la película brilla en creatividad, y sirve como herramienta para que más de un cinéfilo o estudiante de cine aprenda a hacer buenos montajes. La banda sonora, compuesta por un colaborador habitual de Sam, el compositor y músico de jazz Jerry Fielding (1922-1980), recoge el elemento de desequilibrio y de anormalidad que se respira en el ambiente en el que se desarrolla la película.

Y en el trabajo actoral, Dustin Hoffman, que ya se había consagrado como actor de Hollywood gracias a El graduado (Mike Nichols, 1967) o Cowboy de medianoche (John Schlensinger, 1969), hace un papel magnífico como el hombre educado y pusilánime que acaba convirtiéndose en un frío asesino de mirada perturbadora. Los actores secundarios y de reparto también hacen interpretaciones creíbles que dan solidez y autenticidad a la tragedia.

Finalmente, y como mucha gente sabe, cuarenta años después del estreno de la película original, el director de origen israelí Rod Lurie (1962) hizo un remake de la película de Peckinpah, esta vez ambientado en el oscuro y caluroso Sur Profundo, siendo el film más espectacular técnicamente, pero resulta ser un calco del film de 1971. Aun así, la historia de que podemos hacer lo que sea, incluso matar, al llegar a una situación límite, saltándonos cualquier regla, tiene en Perros de paja su expresión más adecuada y certera. Y es algo que nosotros, pobres mortales, no podemos olvidar ni ignorar…

Comentarios

  1. Vanessa

    Gran crítica Iñigo! Recientemente se rodó otro remake con James Marsden. Me parece absurdo rodar remakes, .¿Cuál es el objetivo? ¿Mejorar la película original?¿Cómo? Esta película violenta y oscura sigue siendo soprendente más de 40 años después de haberse estrenado.

    • Iñigo

      Hola Vanessa, muchas gracias por comentar. La verdad es que hay remakes que no sirven para nada, pero hay otros que sí la mejoran bastante. Un director que lo logró fue David Cronenberg con su versión de “La mosca” (1986).

      Pero el éxito de un remake o no siempre depende de cómo es el espíritu de una época. Hay momentos en los que en una década se vive algo parecido a lo de esa otra, y se hace un remake que toca la fibra sensible de lo que siente esa sociedad en ese momento.

      ¿Por qué se siguen haciendo y cuál es el objetivo? Pues como dice el título de una película de Enrique Urbizu, todo es por la pasta. Ni más ni menos. No hacen falta más remakes de “Perros de paja”; la película hizo su función y con ella Peckinpah dijo lo que había que decir y mostró lo que había que mostrar.

  2. Enrique Fernández Lópiz

    No había leído tu crítica y acabo de hacerlo para mi deleite y comprobar tus asociaciones con otros grandes filmes de la época, los aspectos sociales de una época de insguridad y violencia, así como tu entendimiento técnico del cine. Creo que quien se lea tu crítica y un poquito de la mía se va de cabeza a ver Perros de paja. ¡Enhorabuena amigo!! Creo que debemos seguir haciendo críticas…

    • Iñigo

      Muchas gracias, Enrique. A ver si vuelvo a escribir, últimamente he estado muy ajetreado con otras cosas, pero bueno, cada cosa necesita de una pausa. Un saludo, y gracias por comentar.

  3. vero

    hola, acabo de ver esta pelicula pero en la version que salio en 2011, la verdad no sabia que habia una anterior…
    la verdad que me gusto bastante.por lo que vi, esta basada en una novela, quisiera saber si alguno sabe donde descargarla, no la encuentro en español…gracias!

    • Iñigo

      Hola Vero, gracias por leer y comentar. Respecto a dónde se puede conseguir la novela no puedo ayudarte, lo siento. Un abrazo y, de nuevo, gracias.

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