Image Image Image Image Image Image Image Image Image

El crepúsculo del cine quinqui

Por Enrique Fernández Lópiz

En Tres días de libertad a Juan,apodado “El Gato”, un peligroso delincuente que cumple una larga condena, le es concedido un permiso carcelario de tres días de duración. Al poco de salir, un abogado vinculado al comisario de policía, le hace la propuesta al hermano de El Gato, Tony, para que den el definitivo y seguro golpe, un robo que será el último golpe que en teoría no puede fallar, ya que está muy bien arreglado con gente de alto nivel e influencia. Pero las cosas cobrarán un curso inopinado cuando El Gato se enamore de una bella y sensual joven de nombre Aurora.

La dirección y guión de esta película corre a cargo de un mediocre José Antonio de la Loma. De la Loma hace una dirección sin capacidad narrativa, con recursos manidos y encuadres obsoletos, amén de un guión que hace aguas por doquier y alque le habría hecho falta una buena reestructuración. La música de Josep Mas es meramente pasable, e igual la anodina fotografía de Antonio Piñero.

El reparto tampoco luce lo más mínimo con unos actores de medio pelo entre los que destacan Joan Benllé (de regular para abajo), Tanya Celaya (mujer hermosa, que se desnuda mucho gratuitamente y a la que faltan dotes de actriz) y Enric Arquimbau (mal); les acompañan de forma mediocre José María Blanco, Neus Cano, Pep Castells, Carmen de Lirio, Albert Dueso, María José Lavilla, Quim Lecina, Alfred Lucchetti, Daniel Medrán y el mismísimo ¡Luís del Olmo! Elenco horribilis.

tresdiasdelibertad2

Esta película puede decirse que forma parte del subgénero español conocido como cine quinqui, en su fase ya decadente y crepuscular. Por si alguien no lo sabe, en España un quinqui es un individuo marginado que recurre a la violencia para delinquir, un chorro que se diría en Argentina. Y el cine quinqui lo que hace es narrar las experiencias, sentimientos, vida y aventuras de conocidos quinquis (o kinkis), por lo común jóvenes, que se hacían famosos por sus delitos, huidas en autos robados, fugas de cárceles y otras lindezas. Fue un género muy popular desde final de los setenta, que tuvo su máximo esplendor en los ochenta, por la inseguridad ciudadana que se vivió durante la transición a la democracia, y que decae en los noventa.

Es muy frecuente que en las películas de cine quinqui fueran delincuentes habituales los actores principales que se interpretaban a sí mismos. E igualmente, muchas de estas cintas suelen ser biográficas, recuerdo actores-quinquis ya fallecidos de muy jóvenes como El torete, El Pirri, El Mini o El Vaquilla, entre otros, que eran personajes muy famosos y, curiosamente, en cierto modo idealizados.

Hasta el mismo Saura se atrevió con este género, con la película que barrió en su momento, Deprisa, deprisa de 1981, que ya comenté en estas páginas.

Se han rodado multitud de películas de cine quinqui hasta mediados los noventa, tal el caso de este film ya en el declive del subgénero. Por la larga lista de cine quinqui, quien lo desee puede consultar en: https://es.wikipedia.org/wiki/Cine_quinqui.

Pues bien, dentro del cine quinqui hubo diferentes directores entre los que destaca por encima de todos el padre de este género, el director de esta obra José Antonio de la Loma (1924-2004),y también Eloy de la Iglesia (1944-2006).

Pero yendo a esta película en cuestión, diré que es una cinta mediocre, un film más de serie B o para la TV que para el cine. Lamentablemente, la carrera de De la Loma, importante para esta modalidad de cine (Perros callejeros, 1977; Perros callejeros II, 1979; Los últimos golpes del torete (Perros callejeros III), 1980; Yo, El Vaquilla, 1980; etc), tocó su final con esta mala película, que fue yo creo un intento melancólicopero sin calidad, de invocar una época ya pasada.

Esta película abusa de una erótica estúpida su primera media hora, perdiendo muchos matices y posibilidades del personaje y la historia que se fragua.

Cuando acabé de ver la película, no hace mucho, pensé que era una pena que este género de cine quinqui acabara tan mal, con entregas como esta película (Eloy de la Iglesia también se despidió con otro bodrio de título: Los novios búlgaros, 2003, donde introducía el tema de la homosexualidad, etc). Y lo digo con pesar, pues como ya he dicho, hubo títulos meritorios de De la Loma en los ochenta.

En resolución, este film queda muy debajo en cuanto a retrato social y poderío visual de otros trabajos de este autor como la serie de los Vaquilla o El Torete, y es que aquellas películas tenían una fuerte dosis de análisis social y político, de los manejos de los poderosos, de la policía de aquellos entonces post-dictadura, y como redención para esos pobres muchachos. Y en último extremo, este film lo podríamos considerar con benevolencia como una curiosidad y una forma de completar la filmografía sobre la delincuencia suburbial de José Antonio de la Loma, a quien siempre estaremos agradecidos.

Puedes ver algunos avances de cine quinqui aquí: https://www.youtube.com/watch?v=bdc2Iu3eTsY.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario