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El cosmonauta, las mejores intenciones y los peores resultados

Por Gerardo Gonzalo

Hace un tiempo, descubrí en la red un proyecto que se estaba llevando a cabo para hacer largometraje. Por curiosidad fui más allá y vi que tenía una pinta increíble, e inmediatamente me plantee colaborar en este proyecto a través del crowdfunding, porque yo, que nunca había colaborado en iniciativas de este tipo, sentí que aquí había algo grande a lo que me gustaría aportar mi grano de arena. Por suerte y desgracia a la vez, llegué tarde, la petición de financiación ya había rebasado lo solicitado, no pude aportar nada al proyecto, pero al mismo tiempo pude ver que varios miles de personas, habían visto lo mismo que yo, un diamante en bruto.

Pasa el tiempo, y la película se estrena por multitud de canales alternativos, y yo por supuesto, no dudo en verla, aunque ya algunas de las críticas que me llegaban no eran del todo buenas. Una vez vista, y con todo el dolor de mi corazón, debo darles la razón.

La historia parte de dos jóvenes rusos que pretenden ser cosmonautas y que en la ciudad de las estrellas conocen a una mujer de la que se enamoran, uno de ellos viaja al espacio, pero tiene problemas en su retorno, …

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La potencialidad de la historia está ahí, con ese aire retro y esa estética, que ya me habían llamado la atención desde que vi el proyecto, y además descubro a una actriz Katrine de Candole, cuya belleza me subyuga. Pero el problema, es que más allá de esto, no hay nada.

El desarrollo de la historia se mueve entre el aburrimiento y la indiferencia. El film es una sucesión de secuencias y flashbacks con supuestos sustratos oníricos e ínfulas experimentales sobre el amor, la eternidad, la amistad, la pérdida y el vacío, todos ellos loables sentimientos, pero ninguno de los cuales consigue ser transmitido al espectador.

Al final es una especie de película de Terrence Malick, y claro, si ya a veces es complicado seguir las propuestas narrativas de uno de los grandes del cine norteamericano actual, lo normal es que si lo intenta alguien que a día de hoy carece de esa genialidad, acabe estrellándose en un mar de incomprensión y aburrimiento. Al final, los personajes no te importan, la historia más o menos la sigues en sus líneas maestras pero se torna mortecina y repetitiva, y al final incluso los aspectos más reales del film, tampoco resultan creíbles.

Una auténtica pena, porque realmente deseaba que esta fuera una gran película, y en ningún caso esperaba que mis expectativas fueran vueltas del revés. Valiente intento, un modelo de gestión y financiación que marca un camino, pasión en estado puro por hacer buen cine, pero resultados absolutamente deficientes.

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