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El corredor del laberinto

Por Alejandro Arranz

-Entretenida adaptación con espíritu de aventura clásica; con el paso de los minutos los cánones del género le pasan factura y pasa de ser un ejemplo a seguir a la típica película de inicio de franquicia.
-Es divertida, enérgica, con buenas ideas, algunas decisiones arriesgadas y unos actores sorprendentemente sólidos, su problema es su núcleo, por mucho que intente cambiar a mejor está restringida por las convenciones de las grandes franquicias juveniles.

Wes Ball debuta como director de largometrajes con esta cinta, la adaptación de la primera novela de la famosa trilogía homónima de James Dashner. Ya estamos asfixiados por los cientos de adaptaciones de novelas juveniles que nos llevamos a la boca cuando a penas el 20% tienen algo interesante que contar, la misma historia con las debidas variaciones consigue que los poco exigentes adolescentes se vuelvan locos cada vez que su novela favorita cruce a las dos -o tres- dimensiones de la pantalla del cine. El director, que cuenta con el nombre de un controvertido genio y el apellido de uno de los peores directores de los últimos años ha sido cámara, encargado de efectos especiales, diseñador, guionista y después de muchos otros apartados como podéis adivinar, director; en este apartado ha dirigido dos cortos animados de 8 minutos, unos de ellos también de ciencia ficción en un futuro postapocalíptico (Ruin). Pero ésta es la primera vez que va a dirigir un largometraje y le encargan la difícil tarea de dar comienzo a la que será una nueva franquicia juvenil. Para ello cuenta con el propio novelista y Noah Oppenheim como co-guionistas y un joven reparto que resulta ser uno de los mayores aciertos del filme, Dylan O’Brien (Teen Wolf) encabeza este reparto salido casi enteramente de producciones juveniles, le siguen: Thomas Brodie-Sangster (Juego de Tronos), Kaya Scodelario (Furia de Titanes), Will Poulter (Narnia), Ki Hong Lee, Blake Cooper y Aml Ameen -entre otros-. Después de visionar esta larga adaptación puedo decir que podía haber sido mucho mejor, tenía todo lo necesario, muchas cosas que no tienen todas esas otras adaptaciones juveniles que aparecen en la cartelera sin el más mínimo sello personal ni demasiada calidad, pero con todas sus virtudes ha terminado por rezagarse en los clichés y en el camino marcado por la productora para asegurarse una franquicia en lugar de centrarse en hacer una buena película individual, que lo podía haber sido de sobra. Aún así es muy entretenida, gustará a los chavales y deja con ganas de ver que ocurre a continuación; para ser sinceros es un rato mejor que la primera entrega de Los Juegos del Hambre… pero le queda mucho para alcanzar a En Llamas.

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Maze Runners comienza con intensidad y nos mete de golpe en esta distopía de ciencia ficción llena de influencias mitológicas y de otras producciones recientes, sin ser demasiado fiel a la fuente original sí que tiene suficientes puntos comunes y es perfectamente accesible para los novicios que deseen aventurarse más allá de las puertas de este laberinto. Y es que esta aventura tiene de Los Juegos del Hambre, de la serie Perdidos y en especial de El señor de las moscas, no malgasta la trama con un montón de escenas acción impersonales sino que juega con el suspense, con la convivencia en el claro y las normas de esa sociedad, de todos modos el argumento está bastante desaprovechado finalmente y los flashbacks que tiene el protagonista resultan pesados, lo más inteligente hubiera sido estudiar otra manera de llevar esa idea a la pantalla. Ball se muestra avispado y certero en la dirección, realzando las bondades de la cinta e intentando con suma agudeza disimular sus problemas, incluso en sus momentos más fallidos es entretenida y está mejor realizada que el resto de sus camaradas-rivales del género. Decir también que el diseño del laberinto y otros puntos por el estilo han sido muy acertados, no así unos “laceradores” fieles pero demasiado simplones; la banda sonora de John Paesano es en único término olvidable y para la secuela bien vendría un James Newton Howard.

Los espectadores ajenos a la novela, en especial los más adultos disfrutarán de una primera parte vigorosa, que mantiene el misterio con eficiencia y crea de paso una interesante historia de supervivencia donde el parecido razonable sería la ya mencionada El señor de las moscas, sin embargo el paso de los minutos hace que tanto lo uno como lo otro se resientan para acabar volviéndose típica, previsible y tan enrevesada -en los últimos minutos- que el adjetivo apropiado es tonta. El entretenimiento nunca se ve interrumpido por los problemas de la cinta pero uno queda decepcionado de que una adaptación tan prometedora en su primer tercio, flojeé en el segundo para desfallecer en el último. Como es costumbre muchos de los problemas provienen del guión, tan irregular que preocupa, no tengo claro si hubo presión externa de la productora o desacuerdos internos pero encontrar un libreto tan arriesgado en ciertos aspectos como plano y absurdo en otros es algo verdaderamente inusitado. Es todo un acierto alejarte de los tópicos del cine de adolescentes pero no si después decides cambiarlos por los típicos clichés del cine para adultos, porque cuanto más avanza la aventura más situaciones y diálogos trillados encontramos hasta que todo se vuelve terriblemente familiar, lo bueno es que a pesar de ser algo que hemos visto muchas veces está mejor ejecutado de lo normal y termina por ser sólido cine de evasión con buenas influencias pero pocas sorpresas.

Nadie puede negar que el filme esta narrado con brío, tampoco que las interpretaciones son de primera en casi todos los casos, o por ejemplo que el desarrollo de personajes es estupendo, una indudable virtud del guión reforzada por esas mismas actuaciones. Los problemas empiezan en el segundo tercio pero se vuelven irreparables en la última parte, porque se mezcla la incoherencia con la predicibilidad de la trama, eso sin contar el excesivo metraje que hace mella en el espectador; son dos horas largas de película que incluso a gran ritmo acaban cansando cuando los problemas aumentan, en unos últimos minutos en los cuales la cámara no para quieta ni medio segundo, ese climax final sin duda trepidante pero que también cuenta con un buen número de imperdonables agujeros en la trama, y que en su desesperado intento por resultar sorprendente acaba pareciendo intrincado y absurdo. Tras la conclusión uno tiene la sensación de haberse quedado a medias y también bastante decepcionado, sólo al principio la película cumplía con las expectativas -e incluso las rebasaba-, pero poco a poco El corredor del laberinto se convierte en otra apuesta juvenil poco arriesgada y más preocupada por erigir una franquicia duradera y exitosa que por entregar cine de calidad. El trabajo de Ball es siempre competente y yo firmaría por que dirigiera la siguiente entrega, eso si con un poco más de libertad.

Es una sensación rara la que queda al final, mal sabor de boca pero también ganas de ver la siguiente entrega de la saga. Espero una segunda parte con virtudes intactas pero que haya limado asperezas, habiéndose asentado Ball en el terreno de la dirección tras este nada desdeñable debut y contando con los mismos actores jóvenes que tan gratamente me han sorprendido, queda finalmente una entretenida y nada aparatosa película de evasión que alegra la cartelera sin ofrecer nada nuevo pero tampoco nada malo, sin mucha dificultad se sitúa por encima de: Hermosas Criaturas, Cazadores de Sombras, Divergente, Percy Jackson, The Host y un largo etcétera.

Alejandro Arranz

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