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El consejero

Por Enrique Fernández Lópiz

En la película, un respetado abogado del sudoeste de Estados Unidos (Michael Fassbender) se introduce en el mundo del tráfico de drogas, sin al parecer saber muy bien en qué sitio se mete ni los peligros que le acechan y los dilemas morales que deberá afrontar en tan turbios negocios. Junto a él, otros protagonistas de baja calaña (Brad Pitt, Javier Bardem o Cameron Diaz), comparten historia en un mundo turbio y sin principios, de enorme codicia, donde sólo se salva la “cándida” novia del abogado (Penélope Cruz) que por decir algo, meramente que no es mafiosa.

Yo no sé en qué pensaba Ridley Scott cuando rodó esta película con un guión delirante del egregio novelista y Premio Pulitzer Cormac McCarthy. Ya sabemos que Scott es un director que en el plano de la calidad y de la singularidad se puede clasificar de ciclotímico o, como se dice ahora, de bipolar, pues tanto anda por las nubes del Olimpo en algunas brillantes películas, como se va al suelo en obras de cuarta categoría; y además, no creo que haya conseguido su propio estilo, su sello singular. Si algo puede salvarse de este film es la música y la fotografía. Y es que ni siquiera las interpretaciones; de ellas sólo creo que son tolerables Brad Pitt y algo menos pero en fin, Fassbender. El resto, manierismo, abundancia de gesticulaciones inútiles o estereotipias interpretativas de las que Bardem, Cameron y Cruz saben sobradamente.

En cuanto al guión, no creo que se deba perdonar en tan zafia historia tanta elucubración filosófica propia de un trabajo de Filosofía de alumno de secundaria que redactara un trabajo manido sobre Friedrich Nietzsche y su Así habló Zaratustra; o la gratuita mención a nuestro gran poeta Antonio Machado, que si levantara la cabeza se preguntaría a qué viene tamaña “chingada” de mencionar en esta historia su poema «Caminante no hay camino…»

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A veces, la película parece querer ser una crítica al sistema capitalista, pero en su envoltura de thriller cocainómano, toda reflexión en este sentido se torna rápidamente “paja y habas”, como reza el dicho, o sea, en nada, en cociente cero, en una historia vacua y sin sentido. Y es que el cine, como la literatura o la pintura o cualquier arte, deben tener una sustancia, un sentido, incluso una congruencia, y no acabar siendo una parodia absurda, aburrida y carente de originalidad. O peor incluso se me ocurre, pues cualquiera con escasos medios puede pintar un cuadro o escribir un libro, y si sale mal, pues no pasa nada; pero el cine, además de arte es una industria donde participan productores que ponen ingentes cantidades de dinero para que el fruto vea la luz y sin los cuales, la obra cinematográfica no podría realizarse. Esta cinta, por su perfil de actores y de medios habría sido llamada a ser la película del año, e incluso del siglo, pero es un fiasco. Y dudo que se venda, y entonces esa industria de que hablo se resentirá, lo que significa tirar ingentes cantidades de dinero a la basura o puede que hundir a una productora. De ahí la importancia de la figura del productor y de su instinto. Y aquí, los que han puesto la platita, incluido el señor Scott, no parecen haber tenido mucho instinto. Tal vez no se leyeron previamente el guión (lo cual sería una locura), y entonces es fácil ir a la lona. Y pues, hablando de gasto, parece mentira juntar un elenco tan supuestamente selecto en el actual panorama del cine: director oscilante pero afamado de sobra, guionista-novelista supuestamente respetable, actores de “primera” fila (o algunos de primera “B”), y todo ello para concluir en semejante “rollo” (o pestiño o “paquetazo”) que no hay quien lo tolere ni digiera. Eso sí, lo más de sexo y lo más de violencia, y todo de forma gratuita (“demasiado ginecológico” llega a decir Bardem de las peripecias sexuales de la Cameron), sin que el guión lo exija –como se decía antes- en lo más mínimo, aunque dudo que ningún guión pida tanto exabrupto sexual ni tanta sangre en directo y a borbotones manchando aceras y a peatones. Pero quién sabe, tal vez hay un público al que le guste a modo de reflejo condicionado estas escenas puntuales del tipo sexo-Cameron o guillotina-Pitt, y que toda esta basura juegue el papel-llamada de la campana de Pavlov y que haga segregar jugos gástricos o salivar a más de uno o una. No hay que olvidar, asocio, que fueron muchos los que viajaron en los setenta a Perpignan para ver la escena de Brando con la mantequilla en aquella suicida película que más que sexo encerraba la tragedia del hombre contemporáneo y que se llamó El último tango en París (Bertolucci). Es decir, que en las películas, a veces, hay detalles que son los que sirven de reclamo para verlas, a pesar de ser un detalle bajo el cual hay un drama de enormes proporciones o simplemente un tostón, tal el caso El consejero. Quién sabe. Vivimos en un mundo un poco rarito. A mí, con esta película, como mucho, se me revuelven las tripas, pero qué sabe nadie a otros-otras…

Estimados amigos, ustedes son muy suyos de hacer lo que consideren, pero yo habría querido hoy, en esta tarde mía de cine, no haber sido tan mío con este “Consejero” que “al mundo le guarde Dios”, por seguir con Machado.

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Comentarios

  1. En mi opinión Cameron Díaz hace un buen papel, el mejor de su carrera. Su escena del coche realmente es una pequeña anécdota pero su actuación merece nominación a algún premio cinematográfico importante como mejor actriz secundaria, su personaje es interesante. Bardem exagera pero porque su personaje se lo pide. El Consejero es una decepción pero no me desagradó tanto como indicas, cada semana estrenan cada una…

  2. Miguel Ávalos

    En 1er lugar Enrique darte la enhorabuena. Una crítica muy bien escrita, con las palabras adecuadas y expresando muy eficazmente tu decepción hacia este film.

    En 2do decir que, si bien es cierto que he visto mejores películas en estos dos últimos meses, la verdad es que El Consejero no me desagrado en absoluto, me entretuvo bastante. No es una obra maestra eso es cierto y su trama en algunas fases es algo superficial, pero el reparto dota a la película y a su guión de efectividad.

    En 3ro decir que, creo que el género que mas ha glorificado a Ridley Scott es la Ciencia-Ficción y espero que la sucesora de Prometheus sea un peliculón a la altura de Alien: El Octavo Pasajero y Blade Runner. Scott sigue teniendo esa deuda.

    Un saludo y enhorabuena por tu crítica

  3. Enrique Fdez. Lópiz

    MIGUEL ÁNGEL, GRACIAS POR TUS PUNTUALIZACIONES Y OBSERVACIONES, YO APRENDO MUCHO DE TI Y DE TANTOS COMO TÚ QUE A LO MEJOR LIMAN MI POSICIÓN UN TANTO DRÁSTICA ANTE DETERMINADAS PELIS COMO ESTA. DE MANERA QUE PENSARÉ LO QUE ME DICES. YA DE ENTRADA TE DIGO QUE NO SOY MUY AFICIONADO A LA CIENCIA FICCIÓN… ¡QUÉ LE VOY A HACER!!

    SALUDOS AMIGO Y HASTA LA PRÓXIMA

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