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El caos y el orden narrativo en el mismo paquete

Por Natxo Iraceburu

Realmente esta película no tiene gran interés como objeto de crítica a no ser que sirva como ejemplo del cine de gran presupuesto que intenta ser un gran imán de espectadores a base de fórmulas seguras y plantillas posmodernas y al mismo tiempo mantener una cierta dignidad artística tratando de introducir algo ligeramente más complejo que el mero estereotipo en algunos momentos. Como vehículo de entretenimiento es razonablemente eficaz, logro importante teniendo entre manos un material tan usado, gastado, trillado y trufado de tantos clichés narrativos como es el tema zombi. Podría ser el complemento a escala mundial de The walking dead, con la diferencia de que aquí los zombis corren mucho y saltan al vacío.  Afortunadamente, y a pesar del final semiabierto, en el film tenemos una presentación seguido de un nudo y un desenlace, mientras que en la notable serie de televisión el nudo se alarga horas y horas, y ya el relato pasa a ser un bucle en el que se reiteran hasta el aburrimiento secuencias y situaciones. Siempre mejor una película que una serie, por mucho que éstas estén ahora de moda. En dos horas hay que ir al grano, sintetizar, utilizar elipsis, ser elegante con la estructura narrativa… en horas y horas de relato todo esto se pierde.

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Efectivamente lo más interesante de este enésimo relato zombi es su condición de ejemplo de cómo conviven en una película momentos bien planificados, rodados y montados y con un cierto interés por los personajes como son el viaje del Airbus a Cardiff y la parte final en el centro de investigación (como lo eran antes la mayoría de la películas, mejores o peores, que seguían unas reglas básicas sobre la planificación, el montaje cinematográfico y la puesta en escena cuyo fin era narrar visualmente) con otros en los que el caos y el atropello del montaje y el movimiento de cámara totalmente disfuncional aturden y despistan. Cuando la cámara se hace evidente y se erige en protagonista con el objetivo de crear tensión o vértigo el sustrato narrativo pasa a un segundo plano. Cansa recalcar lo obvio, pero así estamos actualmente. Dar información visual al espectador de la forma más eficaz. Esto hoy en día muchas veces es una quimera encontrarlo, sobre todo en el segmento mainstream. Un claro contraejemplo es lo bien planificada, rodada y montada que está la reciente Oblivion. No son normas que se puedan reemplazar alegremente porque se pierde la eficacia de las imágenes como herramienta narrativa. Claro que se puede innovar. Pero jamás una innovación debe implicar una pérdida de eficacia en el proceso de transmitir la información. En Salvar al soldado Ryan Spielberg innova con la forma de filmar la guerra, porque sabe que la manera tradicional es muy teatral y no reflejaba el escalofrío que supone una situación en la que la gente se dispara entre sí y salta en pedazos por las bombas. Visión subjetiva, cámara en mano, etc. Pero en ningún momento el espectador se pierde ni se hace un lío con lo que está viendo. Siempre está bien situado como observador. Las reglas del montaje no se rompen, se introducen variantes en el estilo para dar una visión más realista en este caso.  En esta Guerra mundial Z están presentes muchos momentos que responden a esa moda posmoderna de irritar al espectador mediante una planificación penosa (obviamente perfectamente planificada porque eso es exactamente lo que se busca) y un montaje que no encadena piezas de información sino que vomita ráfagas de planos completamente inservibles porque duran medio segundo, porque en una secuencia no se abre nunca el plano y no vemos más que rostros (no podemos tomar aire y ver un plano medio o uno general) o porque la cámara se mueve de forma que es imposible fijar la mirada en algo. Y en efecto el espectador se desubica y se marea. Esto se hace patente por ejemplo en la primera secuencia en la que aparecen los zombis, que resulta totalmente confusa, o en la atropelladísima forma de narrar cuando están en Jerusalén. Desde luego no es el ejemplo en el que más se abusa de este estilo, que consigue lo contrario de lo que pretende, pero es un claro representante de cómo esta moda absurda infecta hasta a directores que en la misma película demuestran que lo saben hacer bien.

Comentarios

  1. Sara Márquez

    No sé que pasa con las películas actuales pero es como si no tuvieran alma, tienen todo lo demás pero les falta enganchar con carisma al espectador. Guerra mundial Z es un ejemplo más.

  2. Adrian Pena

    Entretenido thriller DISFRUTABLE. No hay nada mas que decir, ¡a sí! DISFRUTAR DEL CINE.

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