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El buen cine negro de Lang

Por Enrique Fernández Lópiz

Fritz Lang es uno de esos maestros del cine negro, un director que domina como nadie los resortes del género criminal y la habilidad para retratar con visión crítica la podredumbre moral de la sociedad que ambienta este relato.

Venido de Austria a Hollywood, ha dado al cine joyas como esta película: Los sobornados (The Big Heat); pero también otras inolvidables como su tercer film americano de 1937, Sólo se vive una vez; o, por mencionar una tercera, de 1956, Mientras Nueva York duerme.

La historia narra cómo el policía Tom Duncan, tras suicidarse, deja una carta en la que confiesa haberse dejado sobornar por una banda de gánsteres, en turbios asuntos con un jefe de la delincuencia local, Mike Lagana (Alexander Scourby). Y a la vez incluye en su carta la denuncia de altos funcionarios corruptos. La trama se complica cuando Bannion va descubriendo que la viuda del policía asesinado (Jeannette Nolan) tiene en su poder documentos que pueden llevar a Lagana a la cárcel. Las presiones y amenazas contra Bannion provienen manifiestamente de altas instancias de la administración local, donde Lagana hace lo que le viene en gana. Vince Stone (Lee Marvin), el sicario de Lagana es el encargado de imponer su voluntad. Cuando Bannion roza la verdad del asunto, una bomba mata a su esposa (Jocelyn Brando). Este acontecimiento tan doloroso le toca de lleno en plena línea de flotación de su vida personal, lo cual lo alterará hasta hacerle perder su placa de policía. Bannion cree, equivocadamente, que todo el departamento de policía es corrupto; pero lo único que hacen la mayoría de sus compañeros es actuar prudentemente. La ayuda de Debby Marsh (Gloria Grahame), novia del gánster Stone, servirá para que Bannion desvele la trama y recupere su puesto de trabajo. Hay una terrible escena, quizá la más impactante del film, en la que Stone quema la cara de su novia Debby Marsh en una discusión.

Se trata de una obra narrada de manera directa y sin recovecos, poniendo ante nuestros ojos a gente corrupta y asesina que no repara en nada con tal de conseguir sus maléficos propósitos. Es un relato tenso sobre el crimen y la corrupción que hace que el espectador no pueda sustraerse a los acontecimientos, la violencia y la intriga que rodea a la historia.

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Genial dirección de Fritz Lang, una obra maestra del subgénero hardboiled, o sea, películas con personajes violentos, cínicos y endurecidos difíciles de sobrellevar. Un guión impecable escrito por el reportero de sucesos, guionista y productor norteamericano Sydney Boehm, por el cual recibió el Premio Edgar al mejor guión en 1954, y para ello se basó en un serial del Saturday Evening Post del novelista y guionista para TV, que el norteamericano William P. McGivern posteriormente, en 1952, se encargaría de refundar en una novela, cuyo título en inglés fue The big Heat, que en su tiempo tuvo mucho impacto social. El excelente guión está magistralmente llevado por Lang, con una maestría absoluta y una capacidad narrativa apoteósica, complementado por la extraordinaria ambigüedad moral de unos personajes que bordean la difícil línea de lo legal y lo ilegal, de lo moral y lo inmoral. Lang evidencia la pútrida jerarquía y los hilos del poder, cual marionetas manejadas aviesamente por auténticos malhechores.

Una brillante fotografía en blanco y negro de Charles Lang; fotografía de corte expresionista que sabe recrear con la ayuda del claroscuro, la iluminación y las sombras, las atmósferas típicas de este tipo de películas. No voy a olvidar la música orquestal de viento y cuerdas de Daniele Amfitheatrof, que incluye variados fragmentos festivos de romance, dramáticos o de suspense, que le dan perspectiva y profundidad a la acción. Gran brillo en la composición estética y gran puesta en escena.

Las interpretaciones son impecables, resaltando el gran hacer de un Glenn Ford que está magnífico, e igualmente Gloria Grahame con gran vis dramática y sin par belleza en su rol de femme fatale ultrajada; estupenda Jocelyn Brando; perfecto en su papel de malvado-villano, Lee Marvin, que también aporta su enorme grano de arena al film. Y acompañan con mucha profesionalidad Alexander Scourby, Jeanette Nolan, Peter Whitney, Willis Bouchey, Robert Burton, Adam Williams, Howard Wendell y Chris Alcaide en un conjuntado equipo de secundarios.

Y todo esto como siempre digo, sin excesos sexuales o de sangre salpicando, sino más bien desde el reflejo de un ambiente pesado y sórdido, tal el de la corrupción y el soborno: ¡me encanta este cine de excelencia que no precisa exabruptos para hacerse valer!

Los sobornados es una de las películas policíacas emblemáticas de los años cincuenta. Lang muestra descarnadamente la parte más sórdida de las relaciones entre policías y delincuentes, deteniéndose principalmente en el sargento Bannion, honesto y sencillo; la casquivana novia del gánster Debby Marsh, siempre con el sarcasmo en la boca sobre el servilismo de su novio ante el jefe; y uno de los villanos más odiosos de la historia del cine, Vince Stone. Es una obra maestra y una desalentadora imagen del ciudadano anónimo en medio de las confabulaciones oscuras que nos rodean y que se manejan en nuestro contexto, a veces sin saberlo.

Puedes ver un avance explicativo en: https://www.youtube.com/watch?v=iCoscQtkO_w.

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