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El anochecer de la esperanza

Por Javier Fernández López

Aviso: Esta crítica contiene spoilers de la película.

Ya ha llegado el estreno de la película más cara de la historia del cine: Batman v Superman: El amanecer de la justicia. Las cifras son mareantes, pero más mareantes son los datos, el número de actores, lo que abarca y lo que pretende abarcar. Es la cinta que marca la línea de salida del Universo Cinematográfico de DC, un universo que se inicia con la base, o prólogo a estas alturas, de una película controvertida por su aceptación como lo es El hombre de acero. La última adaptación del mundo cómic al cine, Deadpool, ha fijado un nuevo rumbo para este subgénero. Las películas con restricción de edad también tienen hueco y, aún más importante, éxito. Pero el film de la Fox es un productor de escala menor en cuanto a producción y, por qué no decirlo, confianza. BvS, por su parte, cuenta con un presupuesto enfermizo, cerca de los 300 millones de dólares, y no estamos sumando todo lo que ha costado la promoción de la película. Ante estos números, lo único que puede salvar a la creación de Zack Snyder y la Warner es una recaudación que supere los 1500 millones dólares como mínimo. Una cifra un poco inferior significaría que se han salvado los muebles. Al fin y al cabo estamos hablando de nombres como Snyder, Ben Affleck, Henry Cavill, Amy Adams, Jesse Eisenberg, Gal Gadot, Jeremy Irons más los responsables del soundtrack, en este caso Hans Zimmer y Junkie XL, los dos grandes del momento en el terreno de las superproducciones. Ahora bien, nos encontramos con la decisión de la Warner de autocensurarse, exhibiendo un título recomendado a un público mayor de 13 años. Se confirma que se han dejado más de 30 minutos de metraje fuera de la versión que tenemos en las pantallas de todo el mundo, y que ese material verá la luz en su salida al mercado doméstico y digital, con otros personajes como el de Jena Malone, uno de los que estaba generando más misterio. Esa versión finalmente será sin censura, y ante esto me pregunto si esto es un movimiento más para sacar más beneficio o si es una decisión por parte de los directivos de la Warner de garantizar que vaya al cine el máximo número de gente y evitar una caída de la que es muy improbable levantarse. Quizá sea ambas cosas.

Ahora bien, olvidando todo esto por un momento, lo único que personalmente me preocupaba es que la película fuese buena. Creo que eso es lo que nos interesa a todos, disfrutar de este gran evento que mucho estábamos deseando. Hay morbo sobre la mesa, hay ganas de ver cómo ambos mitos de la cultura popular acaban luchando entre sí. Hay quien jugará a verla teniendo en el recuerdo el cómic de Frank Miller El regreso del caballero oscuro. Yo, por mi parte, la he visto igual que vi Deadpool, El hombre de acero, The Amazing Spiderman 2 y cualquier otra película del subgénero cómic, esto es, sin tener en cuenta los cómics. Sin ningún ánimo de ser despectivo, es un medio de entretenimiento que no me atrae en absoluto pese a haber “catado” algo como Batman Noel o Superman Hijo Rojo.

¿Qué es Batman v Superman: El amanecer de la justicia? En primer lugar, es una película que tiene algo en común con El hombre de acero, pues ambos productos se prestan a un gran análisis cinematográfico. De igual forma, son dos productos que son controvertidos y que no serán aceptados por una mayoría de público. ¿Por qué? En mi caso, desconozco la respuesta más cerca a esa pregunta, sobre todo en lo que refiere a Batman v Superman, porque de El hombre de acero sí podría dar alguna respuesta. Esto, para un servidor, resulta irónico, pues la película monográfica del hombre de acero me gustó más en su día que esta nueva cinta que nos ocupa. Tuve otra sensación al salir del cine, más esperanzadora, más ilusionante. Vamos a ir poco a poco viendo qué es lo que está bien y qué es lo que está mal.

Para empezar, aquí Zack Snyder ha tenido vía libre sin el “apadrinamiento” de Christopher Nolan. Eso se nota y mucho en la película, pues cambio el estilo estético, más aún el tono, y sobre todo la iluminación y fotografía. ¿Para mejor? Dependerá exclusivamente del gusto de cada espectador. La puesta en escena que brinda Snyder, por otro lado, es magnífica en esta nueva película. Son 150 minutos aprovechados al máximo, sin relleno de ningún tipo. El ritmo, a tenor de la circunstancia, es absolutamente magistral. Los créditos de inicio son una auténtica maravilla, posiblemente la mejor visión del origen del hombre murciélago que se ha hecho en el cine a través de evento que marca su infancia. Luego tenemos una construcción de guión efectista y de buen acabado, con el metraje de El hombre de acero unido a las nuevas escenas en las que vemos a Bruce Wayne, comenzando rápidamente el conflicto que se avisa en la historia. No tarda de aparecer Lex Luthor, interpretado por Jesse Eisenberg (La red social), del cual me animo a decir que es el mejor Luthor del cine. Es diferente a lo que hemos visto en otras ocasiones, y estoy de acuerdo con ciertas críticas que se han realizado en referencia a que “casi” parece otro Joker. De todas formas, es evidente que es un gran villano, pues aprovecha cada línea de diálogo al máximo y además funciona correctamente la escenografía del personaje. Zack Snyder no repara en gastos y sigue construyendo su monstruo a la par que Lex Luthor va creando el suyo propia, además de iniciar una guerra que pone en jaque a la humanidad.

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¿La banda sonora? Me aburre decir esto, pero es que otra vez tengo que aplaudir el trabajo de Hans Zimmer y Junkie XL. Son los maestros del momento, expertos en hacer que una buena historia se convierta en una epopeya gigantesca. Y cuando parece que se han quedado sin recursos, aparece nuevos aires melódicos que anuncian la llegada de algo que no esperábamos y que, por lo que parece, está siendo unánime la crítica: la aparición de Wonder Woman es lo mejor de Batman v Superman. Es tal la potencia del personaje en pantalla que el enfrentamiento entre los dos grandes gladiadores de la película queda en un segundo plano, y ahí radica uno de los grandes errores de la película: hay varias cosas que dejan en segundo plano el enfrentamiento entre Batman y Superman.

El film como tal merece ser calificado de titánico y colosal, pero es una lástima que el resultado pueda dejar frío al espectador. La gran lucha que esperábamos deja paso a otros eventos de mayor relevancia o de mayor espectáculo visual. No quiere decir que sea un mal evento, la lucha entre Batman y Superman es magnífica, ya sea por la puesta en escena o por la coreografía, así como por el ingenio del ritmo para no saturar al espectador con los golpes de los protagonistas. Pero el problema está en tres elementos:

En primer lugar, la escena de la pesadilla, en la que Batman se ve cara a cara con un Superman que reina en un mundo apocalíptico, donde existen monstruos y Superman tiene además su propio ejército. La fotografía cambia por un momento a un tono amarillo al más puro estilo Mad Max. Es curioso que Batman, ya sea en cómics, videojuegos, series o películas, tenga prácticamente sus mejores momentos en el mundo onírico o en ilusiones, véase las que le provoca el Espantapájaros en Batman Arkham Asylum o el capítulo del Sombrerero loco en Batman: La serie animada. Ni mucho menos lo tengo en cuenta a la hora de valorar la escena de la película, pero es una posible idea por si la Warner tuviese que afrontar un fracaso con este universo cinematográfico. En segundo lugar, está la ya mencionada Wonder Woman, que me faltan calificativos para ella. Gal Gadot puede no ser fiel al personaje en todos sus aspectos, pero lo cierto es que importa poco o nada, pues su aparición resulta ser fascinante y absolutamente necesaria. Es ahí donde el Universo Cinematográfico DC va ascendiendo rápidamente, enriqueciéndose a través de una mitología oculta en la ficción. Y todo de una forma sencilla, breve y precisa, sin ningún tipo de complejidad. En tercer y último lugar, está la gran batalla final, la que une a Batman y Superman, acompañados por Wonder Woman, para luchar juntos contra Juicio Final, la abominable creación de Lex Luthor. Es tal el nivel que muestra la batalla, que lo difícil es poder imaginarse una futura lucha en este universo de películas con más epicidad y grandiosidad que ésta. Juicio Final es implacable, violento y arrasa con todo a su paso. Nuestros héroes lo intentan todo y su rival se va haciendo más fuerte conforme más recursos utilizan. Es una batalla a una escala que se sale de las tablas de lo convencional.

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Por lo cual, Batman v Superman es una película que contiene varios actos y muy bien diferenciados. He aquí quizás otro error que pueda ver el público: varias películas en una. Pero personalmente todos estos posibles errores son en cierta medida perdonables, incluso diría que necesarios para la construcción de la película. El problema es que una de las sensaciones que me ha provocado la película, la de estar viendo un imponente trailer de 150 minutos que me está anunciando algo mucho mayor que está por llegar. Por suerte, al menos de esta cinta no la convierte del todo en una “película-puente”, pero lo roza muy de cerca. Otro error que podría mencionarse de la película es algo muy puntual pero que puede chochar y mucho: cuando Batman reacciona y cambia rápidamente de ser alguien impasible y dispuesto a matar a Superman para luego ser el mejor amigo del hombre de acero. Una escena cogida con pinzas, forzada y que te lo pide la historia simplemente para que ésta pueda continuar con tal de llegar al momento del climax final.

Otro punto a destacar es Ben Affleck. Admito cierta parcialidad, en tanto que soy de los que no entiende por qué está considerado un mal actor por un gran sector del público cinéfilo. Jamás diría que es un maestro de la interpretación, pero sí que diría tranquilamente que es el mejor Batman hasta la fecha. Christian Bale fue el mejor Batman para la trilogía de Christopher Nolan, pero su personaje quedó en un segundo plano en cuanto tuvo otros personajes potentes a su lado, véase el Joker o Bane. Affleck, por su parte, aporta una interpretación sólida en cada escena, aunque sí es cierto que, pese a tener más metraje que el hombre de acero, su rival (y más tarde amigo) se muestra más empático al público. Esto se debe a la propia historia que se narra, pues estamos ante un Batman que casi merece el calificativo de fascista por su forma de ver y atacar a Superman.

Habría que destacar esa parte de la película dedicada a los cameos, esas apariciones que están ahí en vistas de anunciar la llegada de nuevos héroes a la gran pantalla y que formarán parte de La Liga de la Justicia. Nos encontramos no sólo con Wonder Woman, sino también con Aquaman, Cyborg y, el mejor de todos, Flash, interpretado por Ezra Miller. Sí es cierto que éste tiene una escena algo confusa en la película que, supuestamente, anuncia una serie de acontecimientos que el público fan del mundo cómic puede que seguramente conozca.

Poco más que decir de Batman v Superman, excepto quizá el final inesperado, porque al menos por mi parte no me esperaba un final así. Sí, he visto a gente llorar en el cine por lo sucedido al final de la película. Lo cierto es que si Superman viese la película desde la butaca, diría que más que el amanecer de la justicia es el amanecer de las hostias, y todas para él. Se ve que más de uno le tiene manía al hombre de acero y lo ha pagado caro, pero tranquilos, volverá tal y como lo recordamos, como ese hombre que vuela hacia las estrellas, que nos acercará al Sol y que nos ayudará a realizar grandes gestas. Porque es él, y sólo él, el padre de todos los superhéroes, porque es un símbolo de la esperanza. Y sí, porque podría matarnos a todos pero prefiere ser cuestionado las 24 horas y salvarnos del desastre.

Sin más, Batman v Superman es una cinta más que notable, pero que no llega a la excelencia donde se encuentra otros títulos o superproducciones. ¿Podría haber sido mejor? Sí, por supuesto que sí, pero eso en realidad sería exagerar, pues aunque estemos ante un macroproyecto imperfecto, estamos también ante uno de los mayores entretenimientos de la década, potente, titánico y poderoso. No consigue la solemnidad de El hombre de acero, ni es mejor película sobre superhéroes que Spiderman 2 o Superman Returns. Tampoco consigue la solidez de X-Men 2 o la calidad narrativa de Watchmen. Aún así, sigue siendo una gran película y un gran entretenimiento con tintes épicos y de grandeza. No es la mayor lucha de gladiadores de la historia, pero apartando eso, ofrece todo lo que promete y mucho más. Película más que recomendable.

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