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El año más violento

Por Alejandro Arranz

-Una película magnífica y ganadora. Chandor sigue buscando un hueco entre los grandes uniendo los clásico, lo actual y lo inédito con la habilidad de un maestro dramaturgo y cronista contemporáneo.
-Guión y actores se funden en uno para crear este denso y crudo thriller ochentero que no te podrás sacar de la cabeza.

J.C. Chandor, director y guionista estadounidense. Hablamos de una de las carreras más prometedoras del cine moderno. Tres películas, tres retratos de la sociedad y del ser humano, ya sea de su lucha contra la naturaleza, su lucha por el poder, etc. Radiografías del sistema económico y político actual, de la ética que escasea y de un sinnúmero de rasgos que rodean a la humanidad desde sus modestos inicios. Chandor con su cámara, es capaz de captar infinidad de elementos y matices como pocos realizadores en activo. Debutó con Margin Call, un drama inteligente y aterrador que a través de una empresa ficticia de Wall Street, reflejaba de muchas maneras (casi todas inquietantes) la sociedad actual. Después se aventuró junto a un impresionante Robert Redford a luchar contra la mar en una película en la que a penas se escuchaban dos palabras. Una experiencia demoledora que a pesar de ser algo pesada y tramposa, llegó a buen puerto. Ahora, se estrena en España su tercer filme. Un thriller dramático ambientado en Nueva York en el año más violento de la historia de la ciudad (según las estadísticas), 1981. En ese contexto, un hombre que ha luchado para sacar adelante su negocio y a su familia, ve como todo se pone en peligro debido a la violencia y la corrupción. Chandor escribe y dirige como es habitual, el reparto tiene un buen número de nombres atractivos. Oscar Isaac y Jessica Chastain co-protagonizan el filme, les apoyan algunos secundarios de lujo como: Albert Brooks, David Oyelowo, Christopher Abbott, Peter Gerety, Elyes Gabel, Catalina Sandino Moreno y Alessandro Nivola -entre otros-.

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Como de costumbre, Chandor nos sorprende con una película deslumbrante, de ritmo muy personal y acabado brillante. Con una historia estupenda, un guión formidable y un gran reparto. También es cierto que no es una película para todo el mundo, pues seguramente el público medio no sabrá apreciarla y la tachará de aburrida. No obstante os insto a que le deis una oportunidad, saldréis muy bien recompensados. El misterio rodea la cinta la mayor parte del tiempo, pero especialmente los primeros minutos, Chandor no da toda la información masticada desde el principio sino que su guión nos va dando pistas e información con cuentagotas, para que sea el espectador quien rellene los huecos. El filme está basado por completo en los diálogos, los cuales son excelentes y nunca resultan ni minimamente aburridos, de hecho en muchas ocasiones la tensión se puede hasta palpar. Otro punto a favor del guión es el diseño de personajes, Abel (Oscar Isaac) y Anna (Jessica Chastain) son dos personajes complejos y fascinantes, llenos de capas que vamos descubriendo conforme avanza el metraje. Otros secundarios como el fiscal o algunos de los competidores de Abel sirven para retratar ciertas partes de la sociedad y son reforzados por sus intérpretes. No obstante también nos encontramos con algún que otro personaje bastante plano, de esos que si los eliminaras de la historia no pasaría nada. Quitando eso, no tengo pegas mayores en lo que respecta al guión. Estamos ante un impresionante retrato de la sociedad, de la economía, la política, la violencia y del sueño americano, realizadora sutilmente a través de sus personajes. Fabulosos personajes desprejuiciados en un mundo en el que hay que pisar a los demás para llegar más alto.

Chandor no sólo escribe un guión robusto y denso, su trabajo en la dirección le reafirma como uno de los directores en activo más prolíficos y minuciosos. Hablamos de un heredero en perfecta consonancia con Sidney Lumet, tanto en la estética como en el concepto. La fotografía de Bradford Young (Selma) sumado al trabajo de Chandor conforman un apartado visual impecable, donde predominan los ambientes urbanos y los tonos amarillos. Obligada la revisión de esa notable persecución que comienza en las vías del tren para después guiarnos a través de algunas de las calles más sucias de la ciudad. Qué se puede decir de como cualquier plano puede tener vastedad de significados cuando pasa por el objetivo de la cámara del director, de como cualquier localización puede recrear una idea a la perfección y también de como es capaz de sacar lo mejor de sus actores escena tras escena. Y eso, teniendo en cuenta el reparto que tenemos aquí, es todo un halago. Oscar Isaac como su director, se reafirma como uno de los mejores y más prolíficos de su generación, bien puede hacer de músico deprimido, de científico calculador e incluso de tiburón de los negocios. No parece que haya ningún papel ni ningún género que se le resista. Y por supuesto está Chastain, que a pesar de tener la mitad de minutos que Isaac tiene la misma -e incluso a veces mayor- importancia. Una actriz fuerte y con recursos que con cada movimiento y gesto hace suyo al personaje, no hay más que verla en esta ocasión. Por último -pero no menos importante- me gustaría mencionar la grata labor de Alex Ebert (El libro de la vida), que repite como compositor del director.

Después de una larga espera por fin he podido ver este nuevo trabajo del guionista y director J.C. Chandor (que se estrena en los cines españoles el viernes que viene), y no podría haber quedado más satisfecho. Un drama criminal con toques de cine negro que a través de una narración portentosa y una dirección genuina, retrata de manera lúcida y oscura al hombre y la violencia inherente a su ser. A pesar de unos personajes secundarios unidimensionales (más aún si los comparamos con los principales), estamos ante una película de visión obligada. Me lleva a reflexión el hecho de que esta película y sus actores hayan sido olvidados por la Academia y otros organismos en la recién finalizada temporada de premios, pero pronto recuerdo que todo eso no es más que politiqueo barato y que lo importante es que A Most Violent Year (título original) es una de las mejores películas del 2014.

Alejandro Arranz

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