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El adiós de Steven Soderbergh

Por Alberto Gonzalo

Lo que empieza siendo una probable crítica y mordaz retrato tanto de la sociedad como de los pingües beneficios que empresas farmacéuticas y medicina privada consiguen a base de tratar los desórdenes que nuestra sociedad de consumo capitalista produce,  acaba convirtiéndose en un thriller oscuro pero demasiado enrevesado e incluso extraño. Dicha metamorfosis hace que acabes algo frustrado y decepcionado con una película que arranca muy bien y nos presenta a una extraordinaria Rooney Mara en la última película en teoría de Steven Soderbergh.

Sí, el gran director norteamericano que nos ha deleitado con grandes películas como el retrato de Che: El argentino, Erin Brokovich, Traffic, o Sexo, mentiras y cintas de vídeo se retira a sus 50 años a pintar y probar suerte en otras artes como el teatro y la televisión, aunque es más que probable que veamos más películas suyas en un futuro la verdad es que no es una buena noticia perder a este director que casi todos los años nos presentaba alguna buena obra.

Antes de retirarse definitivamente, tuvo tiempo para dejar en evidencia a los grandes estudios. Su película Behind the candelabra con Michael Douglas y Matt Damon fue rechazada para emitirse en la gran pantalla porque se pensó que no era lo suficientemente interesante para el cine y porque una historia de un pianista homosexual era demasiado fuerte. El resultado fue que la película se emitió en televisión, la produjo HBO  y es una de las mejores películas del pasado año, puede que mejor que cualquiera nominada en esta última edición.

Volvamos a Efectos Secundarios. Bien escrita, la película nos presenta a una extraña y muy oscura Rooney Mara que sorprendentemente no iba a ser la protagonista de Efectos Secundarios sino que la elegida era la Gossip Girl Blake Lively que puede considerársela como una de las actrices más afortunadas de Hollywood ya que sin un gran bagaje interpretativo aparece en importantes producciones.

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Como digo,  Blake Lively iba a ser la protagonista de Efectos Secundarios pero al final el estudio exigió a otra actriz, de lo contrario,  no la financiaba y la elegida fue Rooney Mara superando a su vez a Michelle Williams para alegría del gran público ya que es ella es lo mejor de Efectos Secundarios y con diferencia.

Catherine Zeta-Jones y Jude Law también son otros de sus protagonistas pero no logran convencer como la americana que interpreta a una chica que tras ver como su marido (Channing Tatum) sale de la cárcel empieza a visitar a un psiquiatra británico (Jude Law) para superar sus problemas y las vidas de éstos cambiarán irremediablemente. Catherine Zeta-Jones también fue la psiquiatra de Rooney Mara en un tiempo pasado y juntos querrán salvar a Rooney Mara, mantener el negocio de las farmacéuticas a flote, seguir con sus lucrativos trabajos y solventar los numerosos problemas que se les van a presentar. Cada uno tiene un interés que salvaguardar…

El guion es muy interesante y está bien escrito, la atmósfera de la película es buena y no hay un segundo para el respiro, sin embargo, el final (quizás buscando la sorpresa) se torna en decepcionante y aunque el tratamiento es más que aceptable el desencadenamiento supera la lógica o la realidad.

Si pones la película en una balanza probablemente el resultado será positivo pero las lagunas que encierra el final de la historia te dejan con un mal sabor de boca sobre todo porque el aperitivo, las bebidas y primer plato eran excelentes pero al final el postre te sienta mal y aunque Rooney Mara finalmente aparezca dejando fuera a Blake Lively Efectos Secundarios es la última película de Steven Soderbergh y podría haber llegado al sobresaliente con un poco más de acierto.

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