Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Duermes y me olvidas

Por Marcos Cañas Pelayo

Intenta, aunque sea por un segundo, reconstruir dónde comenzaste. Te ves sentado en tu cafetería favorita, los coches de siempre atravesando la avenida, caras conocidas de camareros y vecinos… Todo está perfecto, disfrutas conversando con una persona de la forma más natural. Sin embargo, lo curioso es que no cuestionas nada, no posees ni el más mínimo recuerdo del momento en el cual arrancaste aquel día, únicamente, das por sentado que es correcto, tu vida…

Probablemente, estés soñando. La primera regla en el mundo de Morfeo es que, la película se pilla empezada y no se puede darle al botón de rebobinar en el mando  a distancia. Son las normas, lo fascinante es que, esa misteriosa entidad que es el subconsciente humano, logra crear las pistas de una falsa seguridad que nos pueden engañar durante mucho tiempo. Una capacidad misteriosa y llena de posibilidades que convenció a Christopher Nolan para rodar Inception (en España, Origen), uno de los filmes más taquilleros de 2010. Todavía hoy, sigue siendo objeto de culto para unos fans que piden la secuela; otros tantos, hablan del traje del emperador y de una puesta en escena tan grandilocuente como vacía.

El mundo de los sueños y las pesadillas ya había sido abordado por el séptimo arte pero se trataba de la primera vez que se explotaba de una forma tan clara, como centro neurálgico de toda una trama. Nolan diseñó un guión donde aparecía Dom Cobb (Leonardo DiCaprio), un antiguo ladrón de sueños que había logrado perfeccionarse tanto en su arte que, empleado por varias multinacionales y servicios de espionaje, pagando la audacia con el exilio y el alejamiento familiar. A través de una serie de mecanismos, el director de El caballero oscuro, revelaba un universo donde, la ciencia de los sueños se había perfeccionado hasta el punto de poder introducirse en los de otra persona… El abanico de opciones era infinito.

origen2

Desde ese punto de arranque y, contando con la bendición de una banda sonora firmada por Hans Zimmer (ese apellido que hace suspirar de alivio a productores y público por igual, convencidos de que la música será pegadiza y dejará dividendos jugosos), Inception viene marcada por la más atractiva de las premisas y una fuerte capacidad para deleitar y enfurecer a partes iguales, a crítica y público.

En esa realidad, hay otros individuos como Cobb que han logrado hacer fortuna y hacienda del don de hurgar en los almacenes más secretos de cerebros ajenos. De la mano de un poderoso hombre de negocios oriental (Ken Watanabe se encarga de darle vida), llega una jugosa oferta que busca averiguar una gran duda que ronda al ambicioso y adinerado personaje: ¿se puede insertar una idea en una mente ajena, de la misma forma que otros pueden afanarla? En caso afirmativo, ¿la hazaña se lograría sin dejar rastro del crimen?

Naturalmente, Cobb es el mejor candidato, aunque no puede hacerlo solo, por lo que recluta a un equipo de su entera confianza, sobresaliendo su eficaz pero poco imaginativo lugarteniente (un Joseph Gordon-Levitt antes de tener tentaciones robinescas), el creativo pero indisciplinado (Tom Hardy) y el científico (Dileep Rao). No obstante, por motivos que tienen que ver con el fallecimiento de su esposa, Dom se negará a ser el arquitecto de la trampa que su patrón prepara a un empresario rival, por lo que, siguiendo los consejos de su padre, recluta a una joven y prometedora arquitecta de sueños (Ellen Page).

Igual que los hermanos Wachowski hicieron previamente, Nolan utiliza una presentación inspirada para desarrollar la historia con los suficientes elementos de gancho del cine de acción. En su caso, Origen incluye una gran sucesión de disparos (las defensas de las neuronas son agentes con muy mala uva) y acrobacias que lo equipararían a cualquier “americanada” que pudiéramos olfatear en la cartelera un domingo cualquiera. Pero, como sucedía en Matrix, rascando la superficie y superando la estética de video-juego, incluso el paladar más exigente debería ser capaz de darle su dosis de laureles a un curioso y novedoso concierto que abría senderos inexplorados.

Y es que, durante toda su interesante carrera, Nolan ha oscilado sobre unos vértices curiosos: tan talentoso como comercial, podríamos afirmar, sin miedo a reconocer una buena dosis de pretenciosidad, a la par que una gran capacidad de abrir campos inexplorados. El truco final o Memento, son tan tramposas como deliciosas, los trucos de un alquimista brillante, a quien el público de la corte más refinada a veces peca de subestimar, mientras el artista a veces se empeña en gustarse demasiado a sí mismo, de mostrar lo listo que es en cada plano-secuencia…

Eso es bien visible en la emotiva, algo efectista pero innegablemente productiva inversión que el argumento realiza en la atormentada relación onírica de Cobb con el recuerdo de su esposa (caracterizada por una sensual Marion Cotillard, quien posteriormente repetiría con el director en La leyenda renace). DiCaprio ya había mostrado sus prestaciones en esa clase de angustiosos thrillers en la completa y absorbente Shutter Island, enésima confirmación de la veteranía y productiva carrera que va cogiendo aquel rostro adolescente tan popular en Titanic. El actor se echa en sus espaldas buena parte de la trama y lo mejor que puede decirse de él es que, no parece afectarle. Eso sí, con la aparición de un cosmos de posibilidades como era el campo que hizo célebre a Freud, casi uno lamenta, por interesante que sea el personaje de Cobb, la falta de profundización en el resto y saber quiénes más se dedican a este negocio. Incluso, nos caben dudas sobre la legitimidad del patrono de la empresa y hasta qué punto estamos acompañando a unos aventureros… o unos villanos de la intimidad más sagrada.

«Tu mente es el escenario del crimen», fue una de las sentencias más populares y publicitadas durante la presentación del proyecto, un claro anzuelo, una redefinición del choque policías-ladrones, bajo un marco tan incomparable como el de la imaginación humana. Hombre fiel a las caras recurrentes en sus repartos, Nolan mantiene algunos rostros conocidas como Cillian Murphy o su adorado Michael Caine (aunque es una pena que, en este caso, apenas tenga una presencia testimonial, en un personaje desdibujado, uno más de la maraña de caracteres interesantes que no pueden desarrollarse en la montaña rusa de emociones del film).

Se suele decir que el paso de los años va marcando las distancias entre las buenas películas y las muy buenas. Apenas tres, son muy escasos para valorar en su justa medida la inserción de esta idea que causó furor. ¿Demasiados disparos para acallar una filosofía barata, o por el contrario, las piruetas y fuegos de artificio nos impiden ver la realidad del complejo mecanismo diseñado por el equipo de Nolan?

La ciencia ficción es una amante exigente pero que puede perdonar pecados de juventud. Cabinas telefónicas pueblan la futurista, escalofriante y apasionante ciudad de Blade Runner, sin que parezca importarnos verla por vigésimo quinta vez, con esos 20 segundos adicionales prometidos por Ridley Scott que cambiarán todo el sentido del metraje. ¿Acontecerá ello con Inception?

A la vista del botín cosechado, no debería caer en aquel olvido que el fantasma de Patroclo reclamaba a Aquiles, cuando el de los pies ligeros cedía al ataque de sus párpados a la hora de cerrarse. Excelente taquilla, premios nacionales y en el extranjero, reconocimiento para su reparto y, obviamente, una nueva demostración que el bueno de Christopher funciona con un eclecticismo admirable.

Ascensores que sumergen en las esferas más oscuras del pasado, diferentes niveles de conciencia, bellas persecuciones con esquíes dignas de las mejor X-Box, una rápida presentación de secundarios y, esa atmósfera tan indefinible de esta obra innovadora, complaciente, de trama tramposa, desenlace abierto, con esa mezcla de dudas y asombro…

Apenas es una picadura, pero, el mordisco de Inception, pese a sus pequeñas frivolidades, amenaza con quedarse en nuestro rincón de la mente más cinéfilo.

Comentarios

  1. Estoy de acuerdo contigo. Creo que esta película ha pasado un poco sin pena ni gloria. No en taquilla obviamente, ha recaudado mucho para ser un proyecto “personal” del director pero aun así, no ha repuntado lo que debería.
    Vanagloriada por unos y dejada en el olvido por otros, nos encontramos con una obra maestra en mi opinión personal que con el tiempo quizá, se coloque en el puesto que se merece.

    El tema de la película me parece muy original y aunque tenga toques a “Shutter Island” , al ser del mismo director/protagonista se permite. Al igual que “el tiempo bala” marcó un antes y un después en el cine de acción gracias a Matrix. Inception nos presenta la lucha del ascensor bajo una dudosa gravedad la cual, estoy totalmente seguro que no tardaremos de ver en más películas.

    Que saquen una versión del director o una segunda parte… pues personalmente no me gustaría. Las cosas bien hechas bien están y en este caso, creo que nos encontramos ante una de las nuevas obras maestras del genero de la Ciencia Ficción.

Escribe un comentario