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Drama familiar encorsetado por las leyes del género

Por Enrique Fernández Lópiz

Este Don excepcional del que me dispongo a hablar, diría que bordea el límite de lo tolerable y se aproxima a escasas pulgadas a la trivialidad. En fin, la vi y tuve la recompensa posterior de poderme tomar un par de cervezas con rica tapa, y a otra cosa, mariposa.

La historia da cuenta de los avatares de una niña superdotada para las Matemáticas de siete años, que vive con su tío, pues su madre murió en circunstancias dramáticas, su padre no existe y su abuela es un poco-bastante bruja, amén de ausente. Pero llegado un punto y habida cuenta de la “increíble” capacidad de la niñita, la situación se complica y se libra una batalla judicial en torno a la custodia de la niña. Su tutor y tío quiere para ella un entorno adecuado propio de niños, para proteger su candor y su frágil humanidad; y la abuela quiere explotar ese potencial, y es su deseo que la niña pase a un ambiente de excelencia en el tema del “cálculo diferencial” y toda esa cosa compleja de la ciencia exacta.

El director Marc Webb, a quien no le niego oficio, no pasa de construir un drama de todo punto convencional. Bien es cierto que hace un sensato manejo de su tarea como realizador para no caer en el burdo golpe de efecto, manejando como puede el material de que dispone, pero como dice Costa, “queda en manos del umbral de tolerancia de cada espectador decidir si uno está dispuesto a conformarse con tan poco”. Tan poco en cuanto a calidad cinematográfica y a la vez, en la idea de que siempre habrá quien prefiera una cinta llorona, o sea, que le metan un chute a su sensible corazón, antes que le estimulen la cabeza.

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El guion de Tom Flynn tiene su mérito por haber podido poner una guinda final a una trama inverosímil en las bases del argumento, con una narración predecible, que sólo salva algún leve giro igualmente sabido casi de antemano. La historia, en primer término, pretende que creamos que una niña de educación primaria en su escalón inicial está familiarizada con la más alta Matemática, lo cual es en esencia algo intragable; amén de apuntar “incógnitas nada convincentes” (Marinero). De modo que ¡chapeau por ese triple salto mortal del que mal que bien sale más o menos airoso el guionista! Pero aun así, el libreto me sigue pareciendo un enorme topicazo y además poco o nada creíble.

La música de Rob Simonsen Duncan pasa el corte con temas diversos alguno muy bonito y una fotografía impecable de Stuart Dryburgh que pone luz a la trama.

En el reparto Chris Evans hace de atractivo e informal eco-hipster, como tío adoptivo de la niña protagonista, y está bien como héroe local taciturno y de buena figura. Jenny Slate pasa el corte como abnegada maestra que a toda costa quiere ligar con el protagonista. Octavia Spencer estupenda como la potente y amantísima mujer de color que quiere una genuina felicidad para la niña que adora: muy convincente. Linsay Duncan es según mi opinión la que mejor trabaja, encarnando el papel de estirada y severa abuela matemática, casi ‘madrastra’, que a toda costa quiere que su nieta llegue a Premio Nobel. Mckenna Grace, además de su angelical cara, en ningún momento resulta cargante y está sobresaliente y espontánea en su papel de niña superdotada. Acompañan actores y actrices de reparto que dan el nivel (incluso desaprovechados) como Keir O´Donnell, John Finn, Kelly Collins Lintz, Joe Chrest, Scott Christopher Kelly, Cameon Mills, Jeremy Ambler, Candace B. Harris, Jona Xiao y Michael Kendall Kaplan.

Estamos ante un drama familiar “encorsetado en las leyes que rigen el género” (Zurbano) que gana, cuanto más se aleja del melodrama para acercarse a la relación paterno filial del tío y la niña. “Ellos, su gato tuerto y sus ocurrentes charlas sobre el significado de las palabras ad nauseam frente a un tazón de cereales Special K, salvan un barco por lo demás encallado en clichés” (Zurbano), y nadando además sobre las turbulentas aguas del tedio en ocasiones o la llamada al lacrimal a veces. Creo que tiene subtramas innecesarias (muchos juicios por ejemplo) y tropos reciclados.

Pero entiendo que a pesar de todo esto que digo, la película pueda resultar entretenida para una parte importante de público que está de vacaciones y quiere ver esas manipulaciones efectistas y emocionales, aunque resulten evidentes. Más aún sobrelleva este público la cosa si se ha comprado un buen cubo de palomitas.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=oHr-vCZbLAA.

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