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Don Jon y el sexo con sentido

Por Adrián Pena

Con la ilusión de un chiquillo, así es como presenta Joseph Gordon-Levitt su primera cinta como director. En ella nos cuenta las andanzas de un Don Juan cualquiera en la era de Internet y las redes sociales.

Nuestro polifacético actor no sólo se ha encargado del trabajo de detrás de las cámaras en su ópera prima, sino que también ha realizado la labor de guionista y ha creado un personaje a su medida para realizar la interpretación. El resultado final es esta original comedia romántica que supone un soplo de aire fresco al género y que se desmarca del resto por el factor diferencial que la envuelve, el sexo.

Sí, el sexo, ese tema tabú que por cuestiones de pudor o por finura tanto se evita en este tipo de comedias. Para Joseph Gordon no existen tapujos ni pelos en la lengua y no tiene ningún reparo de mostrarnos constantemente carnaza, y no sólo eso, sino que la convierte en el epicentro de la cinta, adquiriendo más protagonismo incluso que nuestro querido Don Juan de Jersey. Tal vez sea un poco excesivo y explícito en cuanto a escenas pornográficas se refiere, pero sin duda alguna con ello consigue enfatizar la dulce adicción de su personaje. Una adicción que, problemas aparte, le desahoga y le lleva a la libertad más pura y primaria. Para él estar adicto al sexo por Internet no es ninguna traba, a pesar de la “incomprensión” que recibe por parte de su pareja, Scarlett Johansson.

La actriz rubia, muy buena en el papel de “choni pija” de turno, será la encargada de los quebraderos de cabeza de nuestro querido Jon. Su presencia le hará debatirse entre su querido porno y su “amor a primera vista”. Juntos forman una gran pareja de Jersey Boys en pantalla, ella en su rol ya mencionado y él en el de tipo chulo de gimnasio que hace culto a su cuerpo. Una auténtica parodia al reality de la cadena MTV, pero con mucha más sensatez aquí.

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Para mayor similitud con los Jersey Shore, el seno familiar de Jon es de procedencia italiana, una familia cristiana y devota; pecadora como muchas y felices de su condición religiosa, esa que les perdona de los pecados cometidos cada domingo con una simple confesión. Tony Danza encarna al cabeza de esa familia italoamericana, un entorno muy presente durante toda la cinta y muy bien representado en la figura paterna. El padre de Jon será otro de los ejes de donde derivarán las mejores situaciones cómicas.

Tampoco podía faltar la otra familia de nuestro personaje, sus amigos. Con ellos en escena podremos ver la realidad de los diálogos que muchos jóvenes mantienen los sábados en la noche en la discoteca. Esas delirantes conversaciones acercan un poco más a la cinta con el sector joven del público.

Relaciones amorosas, familiares o de amigos aparte nos encontramos con la “inesperada” aparición de Julianne Moore; que se presentará en la vida de Jon para poco a poco ir cogiendo mayor peso en la cinta, en una más que correcta actuación.

Si el año pasado nos encontramos con la cara dramática de la adicción al sexo en Shame, este año tenemos a la que podríamos considerar su antítesis. Una película que es 80% comedia, 20% drama y 100% puro corazón.

Don Jon, es una cinta de las que se habla poco y de las que da mucho que hablar. La dirección de Joseph Gordon-Levitt es mejorable, por supuesto. Pero no deja de ser un debut, un buen debut. Su cinta logra su objetivo de hacernos pasar un buen rato, asegurándonos buenas risas.

Tal vez Jon le de mucho al manubrio en la cinta, tal vez gaste gran parte de su salario en Kleenex, pero de lo que no queda duda es que estamos ante una de las comedias románticas o “antirrománticas” más raras del año.

Comentarios

  1. Toni Ruiz

    “Una película que es 80% comedia, 20% drama y 100% ilusión”. Atinadísimo comentario, compañero. Yo también disfruté de la película.

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