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Dolor y Dinero

Por Jon San José Beitia

Patinazo importante del director Michael Bay de la película que se ha atrevido a presentar, titulada Dolor y Dinero; sin duda, ha obtenido mucho dolor al comprobar el desperdicio de dinero que ha supuesto para la productora.

Está basada en una increíble y estrafalaria historia real. Michael Bay demuestra que no está preparado para contar historias sin el empleo de la cámara girando constantemente alrededor de los protagonistas.

Cuenta la historia de un trío de musculosos hombres que intentaron hacerse con el dinero de un importante hombre de negocios, cometiendo todo tipo de delitos y obteniendo lamentables resultados.

El argumento de la película parece creado por los descerebrados musculosos que protagonizaron la historia real; constantemente se hace referencia al mundo de la musculación y del gimnasio, como si no hubiera nada más en la vida.

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Todo resulta absurdo e ilógico, Michael Bay no sabe cómo desarrollar la historia de una forma convincente y opta por el humor negro y ácido, pero no termina de funcionar, haciendo que la película y su dantesca duración resulte insoportable.

Parece que Michael Bay es incapaz de contar una historia en menos de dos horas, acostumbrado a las producciones de Transformers se olvida que la historia que tiene entre manos posiblemente no dé para estirarla en exceso, motivo por el cual cae en la repetición de conceptos.

Es una pena que hayan osado participar en semejante bodrio, Mark Wahlberg y Dwayne Johnson “The Rock”, que últimamente estaban participando en proyectos más interesantes y atractivos. Supongo que encajan en el perfil de musculados descerebrados, pero no entiendo como sus agentes no cuidan mejor a sus estrellas y no rechazan semejantes proyectos.

Sólo entiendo que hayan llegado a participar en la película por ser amigos de Michael Bay, como ocurre con Ed Harris que ya trabajó con el director en La roca, paseándose por la historia sin pena ni gloria.

Sus ciento treinta minutos de duración, que se dice pronto, hay que aguantarlos con verdadera entrega y esfuerzo, no se salva nada. Nos encontramos ante un verdadero bodrio sin pies ni cabeza que, por sorprendente que parezca, está basado en hechos reales. Como se dice, en ocasiones, la realidad supera la ficción y éste es uno de esos casos.

Jon San José Beitia

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