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Divergente

Por Alejandro Arranz

-La película de Burguer es dócil, común, larga, previsible; no impresiona ni cuenta nada nuevo, todo me deja indiferente a excepción de su estrella protagonista que se muestra tan magnética como eficiente.
-Un larguísimo y muy entretenido espectáculo teen en clave Sci-fi que imita la fórmula de sus rivales sin destacar en ningún aspecto, no hay genio ni tampoco ingenio en esta adaptación sólo apta para fans acérrimos y con poca personalidad.

Llevamos un par de años en los cuales las carteleras están atestadas de adaptaciones cinematográficas de best sellers juveniles que no se molestan ni en lograr el mínimo de calidad necesario para al menos no insultar la inteligencia de los espectadores con unas expectativas medias-altas, claro que para qué molestarse en intentarlo si pueden lograr recaudaciones desorbitadas en taquilla gracias a los millones de fans descerebrados que acuden en masa dispuestos a tragarse la porquería que sea y pagar por ello, así llevamos años con Crespusculo, Hermosas Criaturas, Cazadores de Sombras, Percy Jackson, Los Juegos del Hambre, Harry Potter y tantas y tantas sagas juveniles que en escasas ocasiones aportan algo innovador. Esta vez es la novela de Veronica Roth la que se pasa a la gran pantalla de la mano del director Neil Burguer (El Ilusionista) y protagonizada por la hermosa Shailene Woodley (Los Descendientes) a la que apoya un prometedor reparto de nombres como: Theo James, Kate Winslet, Tony Goldwyn, Ray Stevenson, Maggie Q y Jai Courtney. A cargo del guión Evan Daugherty (Blancanieves y la leyenda del Cazador) y Vanessa Taylor (Si de verdad quieres…); como era de esperar tras ésta nos esperan no una ni dos sino tres secuelas que completarán la saga Divergente y tras haber visto esta primera parte puedo decir que es más de lo mismo, molestamente parecida a tantas otras adaptaciones que me he llevado a la boca y además no sobresale de ellas en ningún apartado, visualmente está bien sin más, la banda sonora es básicamente un conjunto de temas bastante bien escogidos, el guión es patoso y aburrido y podría seguir así hasta mañana, a parte de que sirve como entretenimiento para una tarde de domingo lo único destacable es la actuación de la señorita Woodley que se convierte en la Jennifer Lawrence de su franquicia gracias a su fuerza, su belleza y su competencia.

Eliminemos la incógnita, es imposible que llueva a gusto de todos y mientras muchos dirán que como adaptación deja mucho que desear, otros tantos opinarán que cumple con su función de ambientar el mundo de la novela y desarrollarlo correctamente hasta la conclusión de ésta y posterior inicio de “Insurgente”, pero lo importante ahora mismo no es decidir si Burguer y ambos guionistas han conseguido la prácticamente imposible tarea de trasladar una novela al cine sin olvidarse de nada relativamente importante (cosa que varía en función de cada lector-espectador), lo crucial es decidir si un espectador completamente ajeno a la novela puede ir al cine y conseguir entender el mundo en el que viven estos personajes, y en eso queridos amigos todos pueden estar orgullosos de su trabajo pues dejando a un lado un par de detalles una persona puede encontrarse cómoda en el mundo cinematográfico de Divergente sin haber hecho antes una visita a su mundo literario; una vez que la narración nos sitúa en ese mundo con cierta destreza empiezan inmediatamente los problemas de una película que se irá tornando más y más en un fracaso estrepitoso, un problema principal es que el argumento es muy simple y no hay sorpresas a lo largo de la cinta, así que tras el planteamiento todo el nudo es una mera preparación para llegar al final con a penas un par de momentos que desarrollan algo la trama romántica o el tema conspiratorio que tantas veces hemos visto en este tipo de películas, por este tipo de cosas se hace imposible no verla como un refrito más que además a pesar de la simpleza de su propuesta y su ejecución, se las arregla para durar casi dos horas y media cuando está claro que daba para una hora como mucho.

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A parte de ser otro “Juegos del Hambre” con una protagonista que resulta ser elegida para una rebelión que sólo ella puede dirigir y un gobierno autoritario disfrazado de democracia que lleva a cabo conspiraciones malignas, también me parece que la película es exclusivamente una introducción a la secuela, como si la verdadera película empezara con “Insurgente” y esto sólo fuera una escena introductoria de 140 minutos, cuando pienso eso recuerdo que la primera parte de la saga protagonizada por Jennifer Lawrence no me gustó en absoluto mientras que la segunda me pareció mucho más madura e inteligente, espero que ocurra algo parecido con la secuela de ésta, aunque vaya a perder la experiencia de Burguer como director; el guión es quizá el problema más grave que tiene el filme, es inepto, torpe y como era de esperar está repleto de clichés, además al dúo Daugherty-Taylor le encanta tomar caminos fáciles para que el espectador sepa todo lo que va a ocurrir mucho antes de que suceda, y ojo que esto no es videncia, lo llaman “Divergente”, olvidaros por completo de personajes profundos y también de situaciones interesantes, aunque en realidad habría un par de ellas que serían ingeniosas si en los últimos cuatro años no las hubieran usado mil veces y aún así el aplauso se lo deberíamos a la señorita Roth que no es Stephenie Meyer pero tampoco un Philip K. Dick en ciernes, sus dotes como escritora están bastante limitados y su imaginación no alcanza a impresionar, volviendo al tema que nos atañe me quedan por comentar las aburridas, planas y trilladas líneas de diálogo, también se me había olvidado el adjetivo “tontas”, uno de los más importantes para lo que intento reseñar, hay un poco de todo, que si frases con gancho mientras hay un golpe de sonido muy épico, tal vez un intento de lograr dramatismo o quizás una conversación con la que darle al momento un tono más grandilocuente, es decir lo mismo de siempre y puede que incluso peor que en el resto de ocasiones, un pastiche nada emocionante que va a medio fuego; algo que añadir al ya de por si terrible guión es el montaje, el cual tiene en su haber un par de momentos espantosos que dañan un par de escenas importantes ya de por si poco creíbles, eso sí la acción está bien rodada gracias al señor Burguer, que dirige con oficio y logra que su película sea entretenida casi todo el tiempo, y es que si hay algo por lo que se caracteriza la dirección de Neil Burguer es por ser enérgica.

Además de lograr una película entretenida también hay varios aciertos importantes, el diseño de producción es correcto y llamativo aunque hay ciertos escenarios que podían y debían haber sido bastante más ingeniosos así que de nuevo falta dedicación e imaginación, es cómico que Hans Zimmer aparezca de productor ejecutivo cuando la “banda sonora” de Junkie XL es casi por completo media decena de temas musicales de distintos grupos conocidos para untar al público joven una vez más, ¿u os creíais que la gente de hollywood era tonta?, ahí si que saben como vender un producto; otra de las cosas más importantes a la hora de adaptar una película (en especial cuando es de estas características) es el casting, es difícil porque al espectador potencial de este tipo de películas le importa un bledo que sea un gran intérprete o no mientras se parezca a la imagen que tenga del personaje, como ya se demostró con la elección de Charlie Hunnam para 50 Sombras de Grey, un actor que ya ha demostrado en multitud de ocasiones sus habilidades pero que sin embargo no “pegaba” para el papel, pues bien no he escuchado muchas quejas sobre el reparto final de Divergente y la verdad es que a mí es una de las únicas cosas que me ha llamado la atención de la película, Shailene Woodley brilla por cuenta propia gracias a una exótica mezcla de sensualidad, fortaleza e inteligencia, se muestra muy capacitada para llevar la película sobre sus hombros aunque en ocasiones se la ve algo cohibida, el resto del reparto la secunda bien pero no tienen ningún momento para lucirse y la trama romántica es una porquería, no hay la suficiente química entre ambos actores y los pocos minutos que se destinan a ello no dan ni para empezar, antes de cambiar de tema quiero dedicar unas líneas a dos secundarios, Jai Courtney vuelve a hacer su habitual rol de chico malo con cara de piedra en el que cualquier otro actor se habría desenvuelto mejor y Kate Winslet aparece aquí de mala soltando un par de frases del manual del villano novato, no sé para que se mete en semejante papel y tampoco por qué razón está tan desaprovechada.

En la parte final uno ya no para quieto en la butaca, la excesiva duración lleva rato haciendo efecto y la pregunta que te haces es la de por qué hay tantas cosas a las que les falta tiempo si había tiempo de sobra y lo que se muestra en la pantalla sobra en su mayoría, pues bien la duda se hace más grande cuando llegamos a un precipitado desenlace que acaba de hundir la película, mal montado, peor escrito y lleno de incoherencias insultantes, que irónicamente continúa siendo entretenido pese a que ya estás harto de tanto rollo; cuando todo acaba la sensación es la de haber perdido el tiempo, por otro lado espero que la secuela corrija todos los fallos y encamine la saga, no hay que quitarle los ojos de encima a los futuros proyectos de la señorita Woodley que es lo mejor de la película, una película que tiene infinidad de cosas malas, pero que también tiene una virtud primordial en el mundo del cine, entretiene.

Alejandro Arranz

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