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Digna de verse

Por Enrique Fernández Lópiz

La vida mancha es una película española que cuenta la historia de Fito, un camionero y ludópata, casado con Juana, con la que tiene un niño de nombre Jon. Fito tiene serias deudas de juego y con los Bancos, y el vicio del juego le impide disfrutar de la vida y de su familia. Inopinadamente, un buen día aparece por su casa su hermano Pedro a quien no ve hace muchos años. Pasa unos días con él y su visita provocará cambios en toda la familia de Fito, incluido en él, y precipitará un final incierto en el film.

He visto hace poco esta película en la TV y me he quedado pensando sobre el sentido de la historia, o sea, sobre qué habría querido transmitir Enrique Urbizu, sin que pudiera darme una respuesta clara y unívoca al respecto. Eso me ocurrió mientras la veía, pero ahora creo que no hay que ser tan cartesiano, y por lo tanto, lo que hay que hacer es meramente disfrutar del rodaje y de su implícita poética, como ahora diré. La película está dirigida por Urbizu de forma excelente, con un buen guión de Michel Gaztambide.

Lo que parece claro es que la película se fundamenta en el enigma de Pedro (José Coronado), y la tragedia típica del jugador Fito (Juan Sanz), que echa a perder su vida con su bonita mujer Juana (Zay Nuba) y su hijo Jon (Sandro Polo), pues Fito se lo juega todo por nada. Y en torno a esta trama un elenco de personajes que giran alrededor de la historia.

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La dirección de Urbizu significó el punto de su consagración. La música de Mario de Benito o la fotografía de Carles Gusi son igualmente meritorias. Y en general las interpretaciones son buenas, si bien echo en falta una mayor versatilidad y repertorio en la interpretación de Coronado, que actúa desde mi modo de ver con un exceso de hieratismo, o sea, que pone la cara y poco más. Juan Sanz muy bien. Y les acompañan actores y actrices como Zay Nuba (un tesoro), Sandro Polo, Yohana Cobo, Silvia Espigado, Alfonso Torregrosa, Enrique Martínez, Gabriel Moreno, May Pascual, Paco León y Susi Sánchez. Todos muy bien.

En cualquier caso, como digo, aunque no adivine bien la punta de la historia, no quita para que me haya gustado la película. Quizá el guión está carente de algunas claves que habrían precisado más el sentido del film. Esta película tuvo 2 nominaciones en los Premios Goya de 2003: Mejor actor revelación y Sonido.

Lo que sí puedo decir es que Urbizu hace con La vida mancha una especie de drama poético con esta existencia que nos marca a todos (que nos mancha), que nos sacude fuertemente en ocasiones y otras nos sorprende, nos aturde, nos hace sacar lo mejor y lo peor de nosotros, una realidad ambigua e intrigante al modo en que es extraño en la familia el personaje de Coronado. Eso sí se puede afirmar, y tal vez por ello Boyero haya dicho de este film que es: Una película que adoro, la siento profundamente, me hace llorar. Son sensaciones que no percibo desde hace tiempo en el cine.”

Por lo tanto es una obra digna de verse, con aspectos interesantes, triangulaciones, perfiles de los diferentes personajes (el vendedor del Círculo de Lectores enamorado, la tabernera amargada, la esposa fiel y sufrida o el propio niño amoroso) y cierta intriga que amaga durante toda la cinta.

En resolución, La vida mancha es una buena película que toca la fibra sensible del quienes estén abiertos a ello, que puede llegar muy adentro a muchos espectadores. Así, tiene momentos sentimentales sorprendentes, y algunos, realmente soberbios. Recomendable.

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Comentarios

  1. Es una de las películas que me une a Boyero. Como bien dices, puede llegar muy adentro a algunos espectadores, entre los que me encuentro. Es una película intimista, un remanso de paz, casi todo residen en el subtexto y en lo bien que los actores lo trabajan, en especial Coronado, que está inmenso en su serenidad. Para mí es la mejor película de Urbizu, al que he tenido el gusto de tener como profesor y entender un poco más su forma de trabajar.

    “Camisa blanca, corazón oscuro”

    “¿Cómo sabe uno que se ha curado del juego?”
    “Cuando ya no pierdes”

    Citas así no se olvidan.

    • Enrique Fdez. Lópiz

      Un saludo amigo, coincido contigo. Y ese diálogo, lo tenía olvidado, genial, y verdad. Un abrazo

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