Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Difícilmente encontrará el apoyo del gran público

Por Enrique Fernández Lópiz

La película Animales nocturnos tiene un inicio impactante, con un rosario de imágenes desconcertantes de mujeres muy gordas, el abdomen pendiendo, pechos flácidos, nalgas y piernas blandientes, carnes arrugadas, desnudas en su casi totalidad y pintadas de forma grotesca, bailan a modo de majorettes hiperrealistas, como si fueran modelos rubensianos o descartes de Botero, lo cual que acaban creando una especie de retrato de la falsa imagen de esta sociedad contemporánea. La imagen es prevaleciente desde el primer momento, sin embargo creo advertir que más que las imágenes que vemos, la cosa deviene en la imagen que cada cual ofrece a los demás, la que arrojamos cada uno y la que cada cual tiene de quienes le rodean.

El film narra la historia de Susan Morrow, una mujer de éxito en el mundo del arte pero con una mirada completamente triste y vacía, mujer divorciada de un primer marido al que abandonó sin piedad en aras a una vida burguesa. Casada, vive con un importante cirujano y es madre de dos hijos. Susan prefirió la comodidad de la suntuosidad y la alta sociedad, antes que afrontar su propia inseguridad, de lo que resulta un profundo fracaso profesional y emocional. Un buen día, Susan, después de quince años sin saber nada de Edward, su ex-marido, un escritor inédito, recibe un paquete que contiene la primera novela de éste. Dedicada a ella le pide que la lea por considerarla su mejor crítica. Él la llamaba a ella su “animal nocturno”, y la tal novela es visceralmente truculenta. Cuenta la historia de Tony Hastings, un profesor de matemáticas que una noche, viajando con su mujer y su hija en el auto, sufre un encuentro en la carretera que afectará a su vida para siempre. Susan va leyendo la obra durante tres noches (ella nunca duerme) y conforme se sumerge en la narración, la novela acaba hechizándola por el relato que hay dentro del relato, evidencia de que a la nueva vida de Susan le falta algo. O sea, la novela cuestiona su presente y se cierne amenazador sobre su futuro. Esta experiencia fuerza a la protagonista a explorar en su pasado para saber qué es lo que le impide seguir adelante. Las historias personales de Susan y Tony (el protagonista de la novela) se suceden, proyectándose la una sobre la otra y tejiendo una trama de intriga que mantiene la tensión hasta el final.

El diseñador de éxito metido a director Tom Ford, logra llevar a cabo su segunda película que tiene dos planos, el plano de la realidad y el de la ficción de la novela. Pero ambos planos están tan trenzados que prácticamente resultan idénticos, a pesar de su manifiesta y hasta feroz distancia. “En esa mezcolanza de los dos mundos, el real y el de ficción, Ford elabora un filme compacto y brillante, de blancos y negros muy acusados, desierto y polvo, joyas y glamur, pero en el que con mucha sutileza y elegancia va desarrollando la trama hacia un lado muy dramático, hacia una venganza soterrada, intelectual, mientras que página tras página el personaje […] va cubriendo con un manto de culpa, casi invisible, al objeto de su desamor” (Cuéllar). Con estos dos planos, niveles diferentes pero conjuntados, el interior, el truculento relato de la novela, y el exterior, la vida suntuosa pero triste de la mujer que lee, amén de una magnífica administración del tempo secuencial y una tintura fatal de cine negro, “Ford ha compuesto una historia turbia y desasosegante sobre la huida y la venganza, sobre la cobardía, la debilidad y la impostura” (Ocaña).

animales-nocturnos-2

El guión del propio Tom Ford, adaptación de la novela de título homónimo de Austin Wright, habla sobre la retirada y la dificultad de avanzar cuando el remordimiento y el desasosiego te hacen tropezar a cada paso del camino. El libreto quiere reflejar esta realidad psicológica que conduce al espectador por un laberinto tan atractivo como oscuro. Banda sonora de Abel Korzeniowski muy bien pensada que constantemente envuelve las diferentes historias que se entrelazan. Fotografía espléndida de Seamus McGarvey. Escenarios bien elegidos y un vestuario distinguido, completan una obra de talla.

En el reparto Jack Gyllenhaall en sus papeles de Tony y Edward, en una de sus más complejas, difíciles y mejores composiciones, lo borda. La revelación de este año, Amy Adams, realiza un trabajo complejo que inicia con una Susan Morrow esplendente e impecable que poco a poco va decayendo (no obstante, lo más probable, debido al carácter duro de esta película, es que la actriz sea nominada a los Oscar por su gran trabajo en La llegada). Y les acompañan Michael Shannon que está superlativo como el policía Bobby Andes, un trabajo muy veraz en torno a un descarnado personaje. Y un conjunto de actores y actrices todos buenos como Armie Hammer, Aaron Taylor, Isla Fisher, Kristin Bauer van Straten, Karl Glusman, Ellie Bamber, Toni French, Amanda Fields, Karli Karissa, Carson Nicely, Lee Benton e Imogen Waterhouse. Excelentes.

Premios y nominaciones en 2016 hasta hoy (5/12/16): Festival de Venecia: Gran Premio del Jurado. Critics Choice Awards: Nominación actor secundario (Shannon), guión adaptado y fotografía. Satellite Awards: 3 nominaciones incluyendo mejor película y director.

Antes de iniciar la lectura de la novela, un amigo llama a Susan y le dice: “no deberías estar tan cansada de todo. Al fin y al cabo, estas tonterías de las que nos rodeamos son mucho, mucho mejores que la dolorosa vida de ahí fuera”. Sugerencia que da para pensar qué hay en esa “dolorosa vida”, y si le puede ofrecer algo distinto a la penosa realidad de un marido ausente e infiel y una casa grande pero vacía. Y cuando ella lee la novela de Edward, entre ambos se establece una relación que tiene su punto de arranque en una obra creativa, un libro, y es una relación tan profunda que tiñe todos los aspectos de su vida. Hay una retroalimentación entre los libros que leemos o las películas que vemos, y nuestra propia vida. Como bien escribe Partearroyo: “parte de lo que somos proviene de esas experiencias de segunda mano con la ficción”. Ersto ocurre en esta cinta.

Una película ambiciosa por la curiosa manera de narrar una realidad que puede resultar bastante cercana para cualquiera: cómo la ambición puede matar el amor; y cómo esa misma ambición puede terminar con la propia felicidad, aquella que pensamos poder encontrar en cosas finalmente banales como el éxito social o el dinero. Victorias y derrotas, todo es muy relativo. Sólo el tiempo tiene la respuesta, quizá una que nunca queremos conocer. Y además, como apunta Martínez con relación al abandono que Edward sufre y su despecho que pretende vengar con el libro que le envía a su “ex”: “La venganza tiene mala prensa. Ya saben, es signo de debilidad frente a la magnanimidad del perdón… Y, sin embargo, ¿cómo resistirse al placer del desquite? Básicamente, éste es el carnal y hasta pecaminoso motor de Animales nocturnos, un paseo por el lado más placentero de la humillación del… ex amante”.

Película dura, áspera, dañina, cruel y turbadora que “acierta a guiar al espectador por un laberinto tan magnético como turbio” (Martínez). Película esteticista, amén de abrasiva historia de terror pequeño burgués, tiene “un final mayúsculo, lleno de desesperanza y desasosiego. En suma, un filme que según se va deglutiendo deja un regusto de grandeza, calidad y talento desarrollado con una pluma y un mazo a la vez” (Cuéllar). El tránsito inesperado de la culpa, una melancolía perversa y doliente, y una crudeza inaudita hace probable que este film no encuentre nunca el apoyo del gran público.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=ylh8-uKk_NA.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario