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Días del presente, del muy presente

Por Javier Fernández López

A poco que la gente busque por Internet, podrá encontrar afirmaciones de este tipo sobre esta película:
“La mejor película de la saga de mutantes X-Men”
“Una de las mejores películas del género”
“Roza la perfección”

Algunas de ellas incluso escritas por la crítica especializada, lo cual hace que frunza el entrecejo bastante. La primera afirmación es la que menos problemática presenta, pero las otras… en fin, vayamos por partes.

Lo primero es la trampa de la película, y es que gran parte del reparto está desaprovechado. Lo de Ian McKellen en la película es un chiste de mal gusto. Ellen Page, la cual cuando vi la película inmediatamente tuve que irme a buscar las características del personaje original, hace lo que puede con lo que le dan. No se equivoquen, a un servidor lo cierto es que no le importa demasiado la fidelidad con respecto a la obra original, es decir, el cómic, pero sabiendo que el personaje de Ellen Page, Kitty, apareció en X-Men: La decisión final, empecé a ver un poco gratuito el nuevo poder que presenta el personaje. No obstante, bienvenido sea cualquier recurso que haga que Page tenga minutos en pantalla. Patrick Stewart tampoco es que esté muy notable, es más, yo a su personaje en la saga siempre lo he visto algo plano, todo lo contrario a como se muestra la versión joven por parte de James McAvoy. Por supuesto, la gente cambia, pero no nos convertimos en otra persona de la noche a la mañana. Algunos argumentarán acerca de esto que es muy difícil que dos actores presenten el mismo personaje de la misma forma, y yo rápidamente les recomendaré la película de Joseph Gordon-Levitt y Bruce Willis, Looper, para que vean una cinta en la que al menos hay un esfuerzo por hacer que dos actores que realizan un mismo personaje en distintas épocas se parezca mínimamente. Omar Sy es otro de los grandes desaprovechados, un actor de una calidad altísima, pues sólo hay que ver Intocable para darse cuenta de que un actor así necesita algo más de participación en cualquier film, al menos algo más que pegar unos tiros entre escena y escena.

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Siguiente punto: el argumento. Precisamente Looper me pareció mucho más interesante en cuanto a viajes en el tiempo. Por supuesto, Regreso al futuro, la trilogía al completo, es infinitamente superior a lo expuesto en la cinta de Bryan Singer. 12 monos o Atrapado en el tiempo, por supuesto, son dos genialidades del cine, y ambas especialmente infravaloradas. El efecto mariposa es una pequeña joya, también infravalorada por aquellos que tiran de prejuicios con el reparto de la película y por el enfoque que muestra. Y luego están las dos obras maestras de James Cameron, Terminator y Terminator 2: El juicio final. La cinta de Bryan Singer X-Men: Días de Futuro Pasado no resulta magnífica en este subgénero de ciencia-ficción porque no juega precisamente con el factor espacio-temporal, sólo jugará con la teoría de causa y efecto al final de la misma, con lo cual la película es prácticamente lineal. He aquí la segunda trampa. Si los sucesos que va provocando la introducción de Lobezno en el pasado tuviesen repercusión en el futuro durante la película y no únicamente en el final, la película sería, al menos, más dinámica. Pero la teoría de viajes en el tiempo expuesta en esta cinta es posiblemente la más pobre.

Acerca de las escenas de acción, el tercer punto a analizar, nos encontramos con unas escenas apoyadas en unos efectos especiales sobresalientes. Pero Singer sigue con su estilo sereno a la hora de dirigir una película. Es algo que puede verse si comparamos a Singer con Zack Snyder y sus dos respectivas películas sobre Superman. Singer prefiere un toque más solemne y no tan dedicado al espectáculo audiovisual, si bien a la hora de ofrecer acción, siempre ha sabido cómo hacerlo, con pequeñas dosis de momentos alucinantes. En X-Men: Días de Futuro Pasado tenemos varias escenas para recordar, especialmente cualquier escena que tiene que ver con los centinelas. Luego, la puesta en escena muestra un alto nivel de dirección y realización, aunque también hay que decir que la puesta en escena de X-Men: Primera generación fue superior.

Ahora vayamos al villano, elemento que queda algo confuso en la película y que a su vez aporta más solidez argumental a la historia, pues gracias a eso la simpleza de la estructura gana puntos con el “juego de villanos” que vemos en la película, pues ni hay mucho malo en la película ni hay mucho personaje muy bueno, simplemente unos que hacen más lo correcto que otros y que quieren evitar por todos los medios posibles una guerra de la que es imposible salir vivo. Magneto, pues, sigue siendo el gran referente en este punto, aunque Mística también tiene su parte de villana en la trama. El que no aparece demasiado es el que se presuponía que iba a ser el gran villano de la película, Peter Dinklage, cuyo personaje es bastante atractivo con respecto a la historia que se nos cuenta, siendo él el culpable de la creación de los centinelas. Pero no creo que ninguno de estos villanos, ni siquiera Magneto (en esta película es donde creo que el personaje ha estado más flojo) supere a Kevin Bacon en X-Men: Primera Generación.

¿Conclusiones? Realmente, si valoramos la película en todo su conjunto, se puede afirmar que X-Men: Días de Futuro Pasado es un producto sólido y redondo. Pero como digo, si analizamos punto por punto los elementos de la película, encontramos ciertas deficiencias que espero se corrijan en el futuro de la franquicia. Creo que X-Men 2 sigue siendo la mejor película de la saga, con un amplio margen con el resto de películas. Dicho queda que a un servidor le gustaron productos como X-Men Orígenes: Lobezno y X-Men: La decisión final, películas no demasiado amadas por los seguidores de la franquicia. No se equivoquen, no pongo a ninguna de estas últimas mencionadas por encima de X-Men: Días de Futuro Pasado, pero creo ser coherente cuando digo que a la película le ha faltado ser mejor en algunos apartados. Porque con lo que había sobre la mesa, el proyecto podría haber sido muy grande.

En definitiva, cinta notable a la que es preferible mirar con buenos ojos pues al menos la productora muestra entusiasmo y ganas de hacer de esta saga algo grande.

Pero antes de despedir esta crítica, tengo que decir que me va a parecer muy gratuito que en futuras películas de la franquicia Lobezno obtenga de nuevo sus garras de metal. Claramente, si yo soy uno de los ejecutivos de la FOX tampoco me la juego, pues la imagen de Lobezno es la que más vende, pero en el plano argumental dejaría de tener coherencia, pues en la historia de X-Men: Días de Futuro Pasado Lobezno ya no tiene sus garras, y si el tiempo ha avanzado desde 1973 hasta la actualidad, no ha habido ningún momento en su vida por el cual tenga que sufrir de nuevo aquella operación. Suenan rumores de que es Magneto quien le da de nuevo las garras de adamantium a Lobezno, es decir, gratuito por todas partes.

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