Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Diablo, Anticristo y falso profeta

Por Miguel Ávalos

Cuando los Judíos regresen a Sion, un cometa cruce el cielo y el Sacro Imperio Romano renazca, entonces tu y yo moriremos. Del Mar Eterno surgirá aquel que creará poderosos ejércitos, luchando hermano contra hermano, hasta que el hombre ya no exista más

En el año 1976 el género cinematográfico versado en los relatos y leyendas del diablo, vio nacer una joya pertenciente a su, actualmente, amplio catálogo de films que tratan del desterrado y condenado. Su nombre es The Omen y fue traducida a nuestro país como La Profecía. Un film que debería ser todo un ejemplo para cualquiera perteneciente al Séptimo Arte que en estos tiempos desee rendir un honorable tributo a este género rodando una película aspirante a sentar cátedra en el cine moderno. Sin duda todo un reto en la actualidad.

Robert Thorn (Gregory Peck) y su esposa Katherine (Lee Remick) son un matrimonio que estaba a punto de ser bendecido con su primer vástago, sin embargo el niño nace muerto. Conmocionado ante tamaña noticia, Robert no sabe ni cómo afrontarlo ni cómo notificarselo a su esposa, pero el Padre Spiletto (Martin Benson), la máxima autoridad del hospital donde se encuentran, le ofrece una salida, adoptar a un niño que ha nacido al mismo tiempo y que se parece tanto al verdadero que Katherine no notaría la diferencia. Prefiriendo ver feliz a su esposa y queriendo reparar la tragedia ocurrida, Robert acepta la propuesta y adopta al niño al que le dan el nombre de Damien.

Todo parece pura armonía y felicidad para la familia, pero 5 años después, unos extraños y terribles sucesos comienzan a dar lugar entorno a Damien.

Robert no se hace a la idea de cuan lejos está de saber el terrible error que cometió al aceptar la propuesta de adopción.
Y es que 5 años atrás “Dios no le dió un hijo” No precisamente…

Dejando desde el principio claro que, en mi opinión, la película merece varios visionados por absolutamente todo, ya que se respira artesanía en todas las facetas inherentes al film, hay algo que creo debo hacer mención. La Banda Sonora. En todas las películas es un elemento crucial. Si la banda sonora es de aquellas que te cogen de la mano y te llevan a través del sendero del film, significa que este merece la pena. En algunos casos incluso, la propia música se convierte en el aspecto más destacable y valorado del film, nada extraño teniendo en cuenta los genios existentes que la componen.

“Sinceramente, creo que estamos en uno de estos exclusivos casos en donde la Banda Sonora, ocupa el puesto número uno en el ranking de una película”

Una afirmación que quizás pueda sonar atrevida, teniendo en cuenta la exquisitez que se respira en la dirección tan magistral que Richard Donner nos ofrece y con la que logra sacar todo el jugo posible a un grandioso elenco de Actores y Actrices que nos deleitan con unas impecables interpretaciones. Comenzando por un Gregory Peck que con su sola presencia devora la pantalla, continuando con una Lee Remick que en esta película demuestra lo polifacética que es, siguiendo con una Billie Whitelaw que borda su personaje inquietando y paralizando con sus escenas, reparando también en Patrick Troughton quien parece que esté poseído por el terror y finalizando con David Warner que hace justicia y honor a la expresión “Menos es más” logrando una actuación redonda.

laprofecia2

Hago mención aparte a Harvey Stephens como Damien. No se podía haber elegido mejor. Las expresiones del muchacho son tremendas. Quien lo escogió merece una coronación.

También podría resultar atrevida mi afirmación anterior si concedemos atención al muy meritorio ritmo que La Profecía ofrece a la espectadora y al espectador, no solamente no decayendo jamás, sino incluso todo lo contrario, aumentando el interés. Las películas maestras se enorgullecen de ello, logrando que el clímax aumente y el público agarre con ansias la parte final de la traca. Una parte final que, según mis sensaciones recogidas, se respira en la escena del cementerio etrusco, sobretodo en la escena de la primera de las tumbas.

Sin embargo, aunque se me considere atrevido y osado, defiendo mi susodicha afirmación, hasta el punto de que voy a tomarme la libertad de escribirla en mayúsculas.

JERRY GOLDSMITH SENTÓ CÁTEDRA CON SU MARAVILLOSA, FABULOSA, EXCELENTE E INMEJORABLE BANDA SONORA, LA CUAL HACE QUE EN LOS BREVES MOMENTOS DE ALEGRÍA Y ROMANCE RESPIRES FELICIDAD VERDADERA Y EN LA MAYOR PARTE DE LOS MOMENTOS DE SUSPENSE, LA SANGRE SE TE CONGELE. EL COMPOSITOR LOGRA QUE SU MÚSICA INHALE TANTA PASIÓN QUE SOLO FALTA QUE UNA MANO SOMBRÍA ATRAVIESE LA PANTALLA Y ARRASTRE AL PÚBLICO DENTRO DEL TELEVISOR AL MÁS PURO ESTILO POLTERGEIST. UNA BANDA SONORA QUE DEBERÍA SER DE ESCUCHA OBLIGADA EN TODAS LAS ESCUELAS VERSADAS EN ESTE CAMPO, MUY ESPECIALMENTE PARA AQUELLAS PERSONAS QUE PUEDAN ASPIRAR A QUE EN EL FUTURO SE LES ENCARGUEN ESTA CLASE DE TRABAJOS.

Ahora bien, el hecho de que defienda mi postura no quiere decir que la Banda Sonora no pueda tener competencia, pues hay otro elemento muy importante en este film que también se hace notar y es el “Silencio Absoluto”.

Las selectas escenas donde esto último tiene lugar son otra muestra de un magnífico hacer por parte de las personas que nos han regalado este tesoro.

¿Queréis otro visionado obligatorio para Directores y Actores? Cuando el maestro Gregory Peck sube las escaleras de su propio hogar para cortarle el pelo a su hijo. El tenebrismo que puedes aspirar en esa escena te puede llevar a pensar “Amigo Robert, esa ya no es tu casa”.

Otra lección más por parte de La Profecia de cómo coronarse en el género del suspense. Cuantísimo apunte se puede tomar.

No acabamos ahí. Y es que precisamente es lo que tienen los grandes films, que no solo te aleccionan artística y tecnicamente, también te da que pensar moralmente.

La Profecía aborda el tema del mal y las tinieblas, profundiza en el apocalipsis y en la caida del ser humano y en esta ocasión nos da donde más duele, ya que lo muestra de una manera sutil, pero en este caso lo sutil se puede llegar a convertir en lo más terrible y cruel. En algo imposible de vencer.

Nos muestra al mal encarnado, a la descendencia del desterrado y condenado a través de un niño, cuya apariencia inocente le hace parecer a todas luces no solo tan normal como los demás, sino totalmente incapaz del más diminuto acto reprobable. Una prueba bien sólida de que las apariencias engañan, de que el mal tiene por favorita la llamada máscara de la virtud.
Sin embargo, la delicatesen de film que tenemos ante nosotros, nos hace tomar conciencia muy pronto de quien es en realidad este niño, de donde viene, de cual es su función.

Es aquí donde el dilema tan cruel, tan terrible y hasta sádico, que esperaba entre bastidores, muestra su horrible presencia, como la forma más abominable que se pueda imaginar apareciendo muy lentamente.

Para poder vencer a este mal amenazante, el protagonista de esta historia ¡Debe matar a un niño! Y ya no de cualquier manera lo cual de por si resulta indescriptible, lo debe hacer con un grupo de cuchillos sagrados clavándoselos de uno en uno, lo debe hacer mediante el sufrimiento, una de las cosas que va más allá de todo sadismo. Si no lleva a cabo esta infamia ¡El Mal triunfa sobre todas las cosas! ¡El ser humano cae!

Matar a un niño, a una criatura indefensa que precisa el cuidado y la protección de seres humanos desarrollados y con capacidad para ello, supone una bajeza equivalente a estar cubierto de fango, supone dejar de ser humano filosófica y moralmente, supone convertirse en escoria.

En este caso abro un paréntesis a la ficción y recuerdo a los Yautja, comunmente llamados Predators ¿Por que? Pues porque una de sus más sagradas leyes es que, ningúno de sus guerreros puede eliminar a una cría de ninguna especie a la que vayan a cazar para mostrar sus capacidades guerreras. Si alguno comete semejante acción es desterrado, perseguido, cazado y eliminado por sus semejantes. Y por supuesto sin recibir una muerte digna.

Así pues, la crueldad de La Profecía puede resumirse en esta pregunta

¿Cual es tu elección humano, te pondrás a la altura del fango con tal de que tu especie sea salvada o bien conservarás tu dignidad y honor provocando la caida de tus semejantes?

Otra pregunta sería esta: ¿Erradicarás el mal convirtiéndote en el propio mal o te mantendrás fiel al bien sabiendo que el mal triunfará?

Sea como fuere, La Profecía nos situa en un mundo en el que el trunfo del mal es inevitable y nos propone un dilema nada fácil de resolver.

Podría hacer referencia también a otra frase muy oportuna del film “El hijo del diablo surgirá del mundo de la política” Sino fuese porque entonces el artículo sería interminable…..

CONCLUSIÓN

A lo largo de la historia del Séptimo Arte, en sus diferentes géneros, hay películas que dejan una marca especial, una huella imborrable, una lección de artesanía y se convierten en ejemplos atemporales de lo que supone hacer un excelente trabajo audiovisual. Dentro del género del Terror/Suspense, La Profecía lo es y tiene más de un argumento. Llámese Banda Sonora (Para mi lo principal), Llámese Reparto (Aplause), Llámese Silencio (¿Como era eso de que una imágen vale más que mil palabras?), llámese Ritmo (Ejemplar), llámese Dirección (Cómo se nota cuando alguien bueno está al timón), llámese Guión (Tomen nota por favor) o llámese Dilema Moral (Gregoy Peck borda tanto su interpretación, que su personaje, Robert, acaba por pensar que si llegaba a consumar la infamia mencionada por el bien de su especie, acto seguido se suicidaría).

La Profecía es una película que ha vencido al tiempo. Tal es así que, ya seas fan de su género o no, es imposible que te deje indiferente. Quienes quieran ver cine tienen una obra maestra. Quienes quieran hacer cine tienen un manual de aprendizaje equivalente a los chorros del oro.

Y es que una profecía cinematográfica sería que alguien lograse en el futuro una película tan ejemplar y maestra.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Comentarios

  1. Lourdes lueiro

    Desde luego, si hablamos de género de terror creo que “La profecía” es una de esas películas que nos vienen a todos a la cabeza, y que como muy bien dices, sobrevive al paso de tiempo. Creo que no lo podrías haber descrito mejor, la B.S.O, impecable, maravillosa…el reparto, excepcional…y una trama muy bien lograda y pensada…y por cierto, merece otra visualización pronto! Un abrazo!!! Y como siempre, estupenda crítica!

  2. Miguel Ávalos

    Muchas gracias Lourdes!
    Me alegra que coincidamos en la opinión que tenemos hacia esta maravillosa película!
    Un abrazo para ti también y espero con impaciencia tu próximo artículo!

  3. Alberto

    Genial conclusión Miguel, 100% de acuerdo con ella.
    Saludos ;)

  4. Miguel Ávalos

    Muchas gracias Alberto!
    Un saludo para ti también!

  5. Enrique Fdez. Lópiz

    Vaya Miguel, me ha gustado mucho tu crítica y lamento no haber visto la película en su momento, aunque la recuerdo bien. EL tema de la Banda Sonora me llama mucho la atención, así como lo que dices del silencio… No digamos el tema del bien y del mal, un asunto tan controvertido y peliagudo. Y no olvido que trabajan nada menos que Gregoy Peck y la mismísima Lee Remick que ya en “Días de vino y rosas” me fascinó y enamoró siendo yo muy niño. De manera que gracias Ávalos por esta estupenda crítica y ten por seguro que un día de estos La Profecía habrá de caer. Un abrazo

  6. Miguel Ávalos

    Jejejejeje, muchas gracias Enrique, me alegra que coincidamos en la opinión de esta película, así como de su reparto y banda sonora.
    Si La Profecía ha de caer pues que sea con ciertos individuos que ocupan la jerarquía superior(por desgracia)

    Un abrazo crack!!

Escribe un comentario