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Despiadada historia, profunda reflexión

Por Borja Álvarez (Jita)

No es ninguna sorpresa que Steve McQueen esté recibiendo tantos elogios por esta cinta. El director británico con tan sólo dos películas ya había asombrado al mundo del cine. Un director empeñado en contar historias duras de una manera contundente. Lo hizo en Hunger, en la que narraba la huelga de hambre de un preso del IRA y en la que el espectador llegaba a experimentar el dolor físico. Tres años más tarde con Shame, donde Michael Fassbender –el actor de moda y su hombre fetiche- repetía papel protagonista. Esta vez en la piel de un hombre adicto al sexo. Una cinta claustrofóbica y psicológicamente devastadora.

Las dos anteriores cintas dejaban huella, pero ambas podrían etiquetarse como cuentos infantiles comparadas con 12 Años de Esclavitud. Es evidente que la historia de Solomon Northup le ha llegado a fondo al director, McQueen coge los mandos y lleva el proyecto al límite -en ocasiones a sobrepasarlo- del sufrimiento físico y psicológico. Es su estilo, no nos vamos a llevar las manos a la cabeza a estas alturas, pero hay determinadas escenas que muestran una crueldad y una dureza muy explícita. Algunas de ellas además, están apoyadas en largos planos que inducen a la reflexión. Cuesta decirlo, pero es tan brutal como brillante.

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No cabe duda de que McQueen es alérgico a los melodramas y lo que nos sirve es una ración de cine crudo. Conmueve, pero sin lágrimas (sólo al final alguna amenaza con abandonar el lagrimal) y lo hace aislándonos en nuestra conciencia. El espectador se queda atontado, enredado en un estado de shock al ver la naturalidad de algunos, y el odio de otros, ante semejante barbarie. El ritmo narrativo está llevado de manera efectiva con elipsis temporales aunque a veces la sensación de trocear la historia es un poco brusca. Poca cosa no se preocupen.

El reparto es sobresaliente (quizás el mejor del año), algunos en pocos minutos hacen muy veraces los sentimientos que pretenden transmitir y dan profundidad a los hechos. En especial, un desquiciado Paul Dano, un Paul Giamatti que vende con un escalofriante encanto sus perfil inhumano o la desconocida Lupita Nyong’o (desgarradora en la escena del jabón).

Fassbender es el mismísimo diablo, un ser rabioso al que se le coge asco, despiadado e histriónico trabajo del actor. Y aun así, poca sombra puede hacer a un Chiwetel Ejiofor sencillamente inconmensurable. Mírenle fijamente (hay un plano para ello) y verán reflejada en sus ojos y en su encogido rostro la viva imagen del sufrimiento. Y sobre todo, disfruten del recital que ofrece con las diferentes tonalidades de su voz. Un papel que marcará su vida (con o sin Oscar).

La fotografía es bonita (los sauces y la luz ayudan mucho), el guión tiene algunas conversaciones muy bien escritas y la ambientación es muy certera con un estilo que ya pudimos ver en Django (la hacienda y la mansión blanca, los campos de algodón o el vestuario). La B.S.O, por su parte, exalta en su justa medida los momentos pertinentes.

¿Quieren emociones fuertes? Esta es su película, van a sufrir de lo lindo -si algo ha demostrado McQueen con su cine es que no se corta ni un pelo- pero van a ver una película contundente y de un calado incontestable.

Comentarios

  1. Adrián

    Mañana iré a verla, espero que sea tan buena como dicen.

    • Yo la bajo un peldaño de lo que se está diciendo. La película es notable, es una buena historia y las interpretaciones son excelentes pero le falta algo para ser excelente. Una gran película, seguramente favorita para los Oscar pero en mi opinión no es la mejor del año.

      Lo mismo me pasó con y Hunger y Shame, ambas me gustaron (más la primera que la segunda) pero no tanto como a la crítica en general. Para mi gusto McQueen se centra demasiado en mostrar imágenes duras para conmover al espectador y hay que renocer que en esta ha dado en el clavo. Por eso, a partir de ahora espero más versatilidad del director y que sea capaz de llamar nuestra atención con otras cosas.

      Todo depende de tus expectativas, yo quedé muy satisfecho porque vi justo lo que esperaba ver.

  2. Se cumplieron los pronósticos. Quizás no era la mejor pero sí tiene la suficiente calidad para un premio de esta envergadura.

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