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Derrumbes mundanos y cotidianos

Por Anna Montes Espejo

Subir a Un tranvía llamado Deseo (Elia Kazan, 1951) no es tarea fácil, no seamos ingenuos… recordemos que por mucho que el tranvía ostente el nombre de Deseo, el próximo será Cementerios, y así hasta descender a la abigarrada calle de los Campos Elíseos.

Bonita ironía para comenzar una película y darle el primer espaldarazo a Blanche Dubois. Ese ser más propio de Lo que el viento se llevó, que del sudoroso y maloliente suburbio de Nueva Orleans donde vive su hermana.

Hablar en este caso del hacer de un director, a mi parecer, no tiene demasiado sentido, en tanto que es una fiel adaptación, en el sentido más estricto, del excelso libreto homónimo de Tennessee Williams. El mismo Elia Kazan, en cuanto aceptó el proyecto, quiso ir más allá, incluso anheló mostrar momentos del pasado de las hermanas, pero acertadamente comprendió el drama de Williams. De hecho, llegó a confesar que Un tranvía llamado Deseo le gustaba más sobre el escenario, que como film.

Aún así, el trabajo de fotografía, especialmente de los claroscuros es magnífico, las paredes sudan; pero más concretamente destaca en la construcción y desarrollo del personaje de Vivien Leigh. El vestuario de ésta también sobresale, ¿cómo iba a pasearse por ese arrabal sofocante de Nueva Orleans vestida como la reina del Nilo?

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Kazan no erraba en su concepción, por qué ¿de qué se compone Un tranvía llamado Deseo, sino de las emociones, o más bien, de la inmolación de unos personajes? Williams sitúa en un entorno conflictivo unos personajes, cuyas debilidades serán tensadas hasta el extremo de la locura. Nada más sucede, tan solo la elevación a categoría épica de un asunto cotidiano: la caída de Belle Rêve.

Blanche Dubois, arruinada física, psicológica y económicamente, se refugia en brazos de su adorada Stella. Sin embargo, ésta ya no es la señorita bien educada y modosa, que a pesar de ello, abandonó a su frágil hermana ante la inminente decadencia del imperio familiar… Stella Kowalski es hoy una mujer embrutecida, arrojada a los brazos de su marido. Crudamente, el sueño se ha trocado en pesadilla para la fatua Blanche.

Stanley se erige como la nota estridente y discordante del film. Es muy a destacar la actuación de Marlon Brando, y no tan solo por las justificadas admiraciones que giran alrededor de su físico de entonces; sino porque forjó el epítome de Stanley Kowalski, y fue el modelo a seguir por los demás actores que se atrevieron con este personaje.

También es interesante que el espectador atento compare la manera de actuar de Brando y Leigh, el ocaso de una, y el latente nacimiento de la otra… Esa pugna se adecúa perfectamente a la idiosincrasia de esos personajes. De hecho, a partir de la lectura del libreto, la protagonista es sin duda Blanche Dubois; mientras que en el film, la interpretación que se grava en la mente del público, es la de Brando.

Stanley Kowalski es un hombre animal, bestial, brutal, casi primitivo en muchos aspectos, y eminentemente sexual. Es atractivo, y sabe que lo es, tiene una confianza en sí mismo y una arrogancia arrolladoras. Recordemos cuál es la primera característica que destaca de él Stella, en la primera escena de la bolera, en la que precisamente su marido lidera un altercado… Pero no se deben olvidar sus momentos de debilidad y derrumbamiento, Brando consigue dotar a ese personaje de una volubilidad brusca genial.

La desamparada hermana, que llegaba con una reputación hundida y una mente sumida en fantasías novelescas, tiene la desgracia de toparse con el incombustible Kowalski, que no dudará en ponerla contra las cuerdas, a pesar de las súplicas de su esposa, que más por pena, que por estima, intenta proteger a la delicada Blanche

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Williams esboza un bellísimo y duro retrato del suburbio sureño de la época, en que imperaba la ley del más fuerte y se tergiversaba la filosofía del self-made man. Arrabal en el que ya no tiene cabida un ser romántico como Blanche… evidentemente, no es necesario ser simplista, y reducir y achacar todas las extravagancias de este personaje a la locura.

Dubois es un ser extremadamente sensible, que en la caída de Belle Rêve perdió su paraíso particular, su familia; además, todas sus aspiraciones culturales y sociales fueron abolidas por la desgracia de su marido, y sus desafortunados consuelos pasajeros… Blanche no es Scarlett O’Hara, ni Belle Rêve podrá ser nunca recuperado… de hecho, ni la misma protagonista se lo plantea… Sin embargo, Kowalski querrá ver los dichosos documentos, guiado por el difuso “Código Napoleónico”, queriendo competir así intelectualmente con Blanche, único punto débil de su cuñado, que no iba a ser invencible.

Stanley Kowalski es un inmigrante polaco, denigrado al último eslabón de la sociedad, pero que desea vivir el sueño americano, y lógicamente, conseguir la American way of life. ¿Cuál es su miedo? Que se le reduzca a su esencia, la fuerza bruta ejercida sin ningún tipo de control sobre los débiles. Y… ¿Qué es lo que más le hiere? Ser reconocido como un inmigrante, de un país desconocido y despreciado por las dos mujeres y la sociedad que le rodea.

Es decir, Kowalski podrá conseguir una buena posición social y económica, pero nunca, y él lo sabe, podrá obtener el refinamiento cultural y el gusto de Blanche, representante de la tradicional nobleza sureña; no aparecen en vano las referencias literarias de este personaje, que la ayudan a evadirse de su realidad; ni su dominio lingüístico, que contrasta notablemente con el de Stanley…. Así que al polaco no le queda más remedio que pisar a ese ser diferente que no le retorna su reflejo.

Stella también es un personaje digno de mención, aunque aparentemente no lo parezca. Esta Dubois se sabrá adaptar con su marido a los nuevos tiempos, de hecho, la pérdida de su apellido en el matrimonio, es el signo más evidente de esa frenética escapada hacia delante.

No nos dejemos engañar por la supuesta inocencia e inconsciencia de Stella… huyó de su hermana cuando la hacienda familiar se derrumbaba, enfermaban sus padres y su cuñado fallecía; cuando vuelve Blanche no quiere ni oír, ni saber nada sobre lo sucedido, y en seguida, injustamente susceptible y hondamente egoísta, se toma las palabras de su hermana como reproches…

Ciertamente, Blanche Dubois es arrojada, casi existencialmente, a un entorno donde su supervivencia será imposible, y no por las circunstancias, sino por las personas que la rodean. Ni la cegada y encenagada Stella la podrá proteger de su marido; simplemente porque no quiere asumir su degradada situación, y se entrega con molicie a su vacía existencia, a pesar de los ruegos de su hermana. Ni Kowalski parará de ensañarse con ella, incluso arrebatándole cruelmente su última oportunidad de comenzar de nuevo… lacerando así también a su desgraciado amigo.

La supervivencia del ser humano se reduce en Un tranvía llamado Deseo a la sexualidad, es decir al deseo. ¿De qué arma se vale Stanley para mantener, a pesar de los maltratos, a su antaño refinada esposa? ¿Cuál es el resultado de esa tensa relación, sino un hijo? ¿En qué se refugia Blanche al desmoronarse todo su mundo? ¿Cuál es la causa de esa pasión desmedida por la juventud? ¿Qué mantiene a esos seres vivos? ¿Cuál es la mayor brutalidad que puede cometer Kowalski a Dubois?

La inocente confianza de Blanche, que si estamos atentos, se muestra desde el momento en que baja del tren, con esa faz asustada y contrahecha entre la neblina misteriosa y la pregunta a un joven… parece una advertencia a todas aquellas almas de raigambre romántica, que se adentran en nuevos mundos, tanto físicos, como psicológicos.

Comentarios

  1. Iker Yañez

    Excelente acercamiento a un drama eterno. Mi enhorabuena a la autora.

    • Anna Montes Espejo

      Muchas gracias, Iker, me alegro que te haya gustado y que compartas la afición por “Un tranvía llamado Deseo”.

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Estimada Anna:
    De nuevo Felicitaciones: me encanta “Un tranvía llamado Deseo”, me encanta Elia Kazan, y me encanta tu crítica. Saludos amiga

  3. Anna Montes Espejo

    Muchas gracias, Enrique! Miraré tus críticas! Saludos :)

  4. Toni Ruiz

    Gracias por recordarme esta poderosa película, que es, como dices, una muy fiel adaptación de una igualmente poderosa obra de teatro.
    Certera y sentida reseña. Enhorabuena. :)

  5. Anna Montes Espejo

    Muchas gracias, Toni. Tennessee y Kazan son el equipo perfecto :)

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